«En TVE no ponemos banda sonora de pánico nuclear a la guerra en Ucrania»

El periodista Igor Gómez. / RC

Igor Gómez

El periodista donostiarra es la nueva cara del ‘Telediario’ en la edición de

En pocos días y casi sin esperarlo, el periodista Igor Gómez (San Sebastián, 46 años) recibió el encargo de conducir, junto a Lara Siscar, la edición del del ‘Telediario’ en TVE. Una oportunidad, según revela, a la que no se le puede ni debe decir que no. El presentador se curtió profesionalmente en el Canal 24 Horas y también fue copresentador de la primera etapa de ‘La Hora de La 1’ junto a Mònica López.

-¿Es una oportunidad a la que no se le puede decir que no?

-El sector audiovisual funciona así. Y es una oportunidad a la que no puedes ni debes decir que no. Me gusta muchísimo hacer directos. Soy el último eslabón de una cadena y es una responsabilidad muy grande. Voy a un ‘Telediario’ que ya cuenta con un equipo formado y consolidado, de fin de semana, en el que a priori se hace un balance más sosegado de la actualidad. Aunque desde la están pasando cosas en todo momento. No me lo pensé mucho.

-¿Presentar un ‘Telediario’ en TVE era una de sus metas profesionales?

-No especialmente. Mi principal era poder ser un comunicador de TVE. Que me toque un lugar u otro, me da igual. Estar en el Canal 24 Horas ha sido fascinante para mí, porque han sido muchas horas de directo, con una actualidad muy viva y en el que tienes que estar tremendamente despierto para ir de un lugar a otro. Creo que ahora es importante ya dejar de pensar en jerarquías audiovisuales. Quiero ser una cara amable de TVE, que te analiza y da contexto a la actualidad intentando utilizar un lenguaje del siglo XXI, sea en el canal que sea.

-Vuelve a La 1 tras ser uno de los rostros del Canal 24 Horas.

-El Canal 24 Horas es una de las razones que más me pueden definir como profesional. Empecé, en una primera etapa, en el año 2000 y volví en 2018. El hecho de hacer tres horas en directo por la tarde, y todos los días, hace que no exista un mejor entrenamiento que ese. Es el mejor máster de periodismo televisivo que puede haber. Porque te pasa todo lo que pueda ocurrir en directo. No es lo mismo contar una noticia un día que contarla cinco o seis veces esa misma jornada, porque la vas puliendo y puedes dar otro enfoque. Poder analizar la actualidad durante muchas horas te da una mayor perspectiva y serenidad sobre las noticias.

-¿Qué cree que puede aportar al informativo de fin de semana?

-Me conformo con ponérselo fácil a la audiencia y al equipo. Para los espectadores me gustaría ser una cara amable que explica la actualidad sin estridencias y dirigirme a ellos con un lenguaje normal. Y para el equipo, los presentadores somos el último eslabón de la cadena. Son todos vitales y si uno falla, no hay informativo.

-La cobertura de RTVE en Ucrania está recibiendo buenas críticas, pero la audiencia no conecta mayoritariamente con La 1. Los ‘Telediarios’ son tercera opción. ¿Qué está fallando?

-Es la demostración de un debate en el que estamos hoy en día. Es decir, cómo adaptamos el lenguaje audiovisual y nuestra función de servicio público a una sociedad que es adicta a impactos emocionales cortos y potentes. En TVE no ponemos banda sonora de pánico nuclear cuando hablamos de Ucrania. No intentamos asustar, ni indignar a nadie. En una sociedad en la que los algoritmos se están encargando de trivializarnos, es muy complicado. Pero también hay que tener en cuenta el relevo generacional en RTVE, por ejemplo. Tenemos el ‘Lab RTVE’ y otras propuestas. Pero en estos momentos, tal y como está el lenguaje audiovisual, el debate público y las redes sociales, que nos están haciendo adictos a un tipo de consumo que no apela a la razón sino a la emoción. Tenemos que ver cómo hacemos que esa cobertura informativa, que tiene una crítica muy buena, tenga una gran relevancia pública. En eso estamos.

-El consumo de información está cambiando. Ya no es necesario sentarse a una hora fija para estar informado.

-Es un debate en el que están todas las televisiones generalistas. Hay un cambio generacional muy fuerte, y hay gente más mayor que sigue siendo fiel a su cita y otra más joven que decide seguir la información cuando quiere, sin fijo. En esa transición estamos, pero siendo televisión pública, debemos abordar todos los públicos.

-¿ es un país que no valora su televisión pública? La crítica política, a veces, es muy dura contra RTVE.

-En este país se ha importado un manual político de comunicación, que llega de Estados Unidos, en el que el debate está en lo emocional y lo importante es que se hable de ti. Ahora vemos que en esas polémicas se saca todo de contexto y hace unos años podría ser un error gracioso. Hoy, se coge ese fallo y se convierte en un contubernio. Mi gran duda es: ¿Estamos asistiendo a críticas legítimas a RTVE o a un uso ilegitimo de la radiotelevisión pública para conseguir réditos electorales?

-¿Daría el salto a un formato de entretenimiento?

La verdad es que no. Entre la inflación estacional y el entretenimiento puro, prefiero lo primero. En informativos también hay elementos como la o la divulgación. A mí me encanta la ciencia y la información internacional. Me veo en cualquier formato, pero no sabemos cómo serán los formatos en el futuro porque están cambiando, por ejemplo, los soportes.

-¿Quién es su referente en el periodismo?

El gran referente de mi vida ha sido Ana Blanco. La conocí en TVE y ella lo sabe, porque siempre se lo digo. La adoro. No me ha decepcionado.Y el resto del equipo de informativos es gente normal y corriente, sin egos ni arrogancias, y se agradece.

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