'Real paseo' forestal con niños por El Escorial

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Senderismo

Actualizado Sábado,
4
diciembre
2021

00:56

Bucear en la hojarasca del Bosque de la Herrería, patrimonio de la Unesco, es una delicia apta para toda la familia

La autora del reportaje con su perra Nuka, en la senda del Bosque de la Herrería inundada de hojas caducas.
La autora del reportaje con su perra Nuka, en la senda del Bosque de la Herrería inundada de hojas caducas.HELSING

La solemne arquitectura gris del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial se levanta en el horizonte, escoltada por el monte Abantos. Las vistas desde aquí son majestuosas y regias: estamos en la Silla de Felipe II, el lugar desde donde según una de las versiones de la historia o más bien leyenda -ya que no existe documentación al respecto- el monarca de los Austrias se sentaba a observar las obras del monasterio que había ordenado construir en 1562.

Otra teoría, más aceptada en la actualidad, otorga a este gran canchal de granito (Canto Gordo) en el que hay tallados escalones y asientos un origen vetón, un altar levantado por este antiguo íbero dedicado al dios Marte. Sea cual sea su verdadero origen, lo cierto es que este lugar se eligió por una razón común, ser un mirador privilegiado del entorno.

Ante nuestros ojos se descubre la sierra Oeste de Madrid y San Lorenzo de El Escorial -en días despejados incluso se pueden adivinar las siluetas de otras montañas emblemáticas de la Sierra de Guadarrama, como los Siete Picos o La Maliciosa- y a nuestros pies la manta forestal del Bosque de La Herrería, en el que nos adentramos este sábado con una sencilla ruta ideal para realizar con niños o con mascotas.

Además de elegir el enclave para levantar el monasterio, Felipe II adquirió los terrenos colindantes para disponer de un coto real de caza, huertas para los monjes y pastos para el ganado. Todo ello lo cercó con un muro de piedra de 52 km. (Cerca Histórica de Felipe II). Una de estas fincas, la primera que adquirió, fue el Bosque de La Herrería, un espacio natural protegido de gran valor histórico y paisajístico de la Comunidad de Madrid: declarado Paisaje Pintoresco en 1961 y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es un tesoro ecológico formado en su mayor parte por fresnos y rebollos, aunque también hay robles melojos, cerezos silvestres, enebros, sauces, arces, castaños y arbustos como el rosal silvestre, zarzamora, quejigos, jaras, helechos…

Accesible para todo el mundo

Todas estas especies se pueden contemplar al recorrer la Senda Ecológica, una pista forestal asfaltada de un kilómetro accesible para personas con en la que hay paneles informativos donde se explican los distintos ejemplares de flora (también en braille).

Comenzamos la ruta en el Área Recreativa de La Herrería, en la carretera M-505 que va desde San Lorenzo de El Escorial al Puerto de la Cruz Verde. Desde aquí, junto a la Ermita Nuestra Señora La Virgen de La Gracia, hay una carretera que sube hasta la Silla, pero nosotros cogemos una bifurcación a la derecha de que sigue las líneas rojas y blancas del GR-10, y que en un corto y empinado ascenso nos deja en Canto Gordo.

A los pies de los escalones que conducen al mirador de la Silla encontramos uno de los ejemplares del bosque clasificado como Árbol Singular por la Comunidad de Madrid: un arce de Montpellier de más de 10 metros de altura. Hay otros tres árboles singulares: el Tilo de la Mano, en la finca El Castañar, y dos castaños conocidos como Castaños de las Machotas.

Cerca está la Casa del Sordo, una antigua caseta de guardas forestales. Desde aquí ya se ven más cerca las cumbres de las Machotas, la Machota Alta o Pico del Fraile (1.466 m.) y la Machota Baja (1410 m.), unos montes en el extremo suroeste de la sierra de Guadarrama.

La Senda Ecológica empieza tras la barrera que prohíbe el paso de vehículos, y a nuestro paso, además de árboles, encontramos otros parajes curiosos como la Fuente de los Dos Hermanos, la Cueva del Oso, la finca privada de El Castañar, el Rincón de la Hiedra y la Fuente de la Reina, donde termina la senda; regresar por el mismo camino o continuar por la pista y hacer la circular: a la derecha tenemos otra buena atalaya, el Mirador de Abascal, y medio kilómetro más adelante hay que dejar el asfalto para coger a la derecha el sendero que conduce de nuevo al área recreativa, y concluir así nuestro paseo real.

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