Agentes de la Nacional y la Guardia Civil, en colaboración con la Policía Local de Palma, han detenido a siete personas, de entre 30 y 45 años y de origen español, como presuntos autores de un delito contra la salud pública, defraudación del fluido eléctrico y delito de maltrato animal en una finca del barrio palmesano de Son Malferit.

Agentes del Grupo II de Estupefacientes de la Nacional iniciaron la investigación como respuesta a posibles actividades de de marihuana y hachís a pequeña escala en una finca rústica, lo que posteriormente derivó en una operación conjunta con la Guardia Civil y Local, según informa la Policía Nacional en un comunicado.

Después de varias jornadas comprobando la venta de drogas en ese inmueble, los agentes también se percataron de que en el lugar se retenía a centenares de en condiciones pésimas que hacían peligrar su vida. Por ello, contactaron con el servicio del SEPRONA de la Guardia Civil, que se incorporó inmediatamente a la investigación.

Una vez preparado y planificado el operativo, se dio comunicación a la autoridad judicial, quien autorizó la entrada en la finca así como el registro de los diferentes inmuebles, explica la Policía.

Este jueves a primera hora de la mañana, agentes de los tres cuerpos irrumpieron en la finca, realizaron cinco registros y detuvieron a siete personas.

Nacional y Policía Local de Palma intervinieron cerca de tres kilos de marihuana y hachís y desmantelaron dos plantaciones de marihuana con cerca de 400 plantas. También eliminaron los enganches ilegales a la corriente eléctrica.

Cientos de en pésimas condiciones

Agentes del SEPRONA encabezaron las gestiones de identificación, comprobación y traslado de los cientos de hallados en el lugar en pésimas condiciones por el supuesto delito de maltrato animal y contaron con la colaboración de veterinarios de la Conselleria de Agricultura y Pesca  y un veterinario especialista en etología clínica (medicina del comportamiento animal), informa la Policía.

Gran parte de los estaban en mal estado por el hacinamiento, las malas condiciones higiénicas, las mutilaciones (corte de rabo y orejas) y la cría en condiciones inadecuadas. Muchos de ellos mostraban signos evidentes de enfermedad.

Tras ser atendidos por los veterinarios, los fueron trasladados a un centro de recuperación animal, siendo un total de 40 perros de raza American Bully, 16 Chihuahua, 50 gallos, un poni, un cerdo vietnamita y una piraña.

Alrededor de 70 gallos quedaron bajo custodia y a disposición de la autoridad administrativa puesto que no presentaban enfermedades ni mutilaciones.

La investigación sigue abierta para el total esclarecimiento de los hechos y comprobar el uso de los animales para otras actividades ilícitas.

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