La relación de con el excomisario José Villarejo iba todavía más allá de los numerosos encargos de investigación realizados a lo largo de 17 años. Según reveló ayer en la Audiencia Nacional un asesor financiero, el colocó al un swap en 2007 para cubrirse de las posibles subidas de tipos de interés en un crédito de 1,024 millones de euros, con el que sufrió grandes pérdidas. Por ello, Villarejo llegó a demandar al BBVA, aunque finalmente ambas partes llegaron a un acuerdo en 2010.

El asesor, César Béjar Hurtado, de la oficina 2487 de sita en la calle Orense de Madrid, explicó ante el juez Manuel García-Castellón que el 6 de junio de 2007 le vendió a Cenyt, la empresa de Villarejo, este producto para proteger su crédito de una eventual subida de tipos. Para esta transacción, Villarejo fue presentado en la sucursal por Julio Corrochano, entonces director de seguridad del y artífice de la contratación de los servicios del entonces comisario desde 2004.

La banca española comercializó masivamente estos swaps (también conocidos como clips) entre sus clientes, sobre todo hipotecarios, ya que le dejaban importantes comisiones. Pero llegó la crisis financiera mundial de 2008 y el BCE, en vez de subir los tipos, los bajó de forma drástica. Estos derivados ganan dinero si los tipos oficiales suben, lo que compensa el aumento de los intereses de los préstamos; pero si el euribor baja, el producto -y, por tanto, el cliente- pierde. Esta situación afectó a millones de españoles y provocó un aluvión de demandas que llegaron hasta el Tribunal Supremo.

Esas pérdidas también afectaron a Cenyt, que se quejó a Béjar y logró una reestructuración del producto el 19 de junio de 2008. Pero como la tendencia de los tipos continuó y las pérdidas se agravaron, la empresa de Villarejo acabó demandando al a pesar de los trabajos que seguía realizando para él. En dicha demanda, Cenyt calificaba al swap de «completo engaño» y aseguraba que recibía liquidaciones trimestrales de 6.000 euros negativos (es decir, el banco le restaba 6.000 euros de su cuenta cada tres meses). Pese a esta demanda, el citado Béjar declaró también ayer que la relación del banco con Cenyt era de «completa normalidad».

devolvió el dinero a cambio de la retirada de la demanda

Ante esta situación, la dirección de BBVA tomó cartas en el asunto y pidió a Béjar que hiciera un informe para que no le costase nada el swap a Cenyt. Devolvieron el dinero a Villarejo y éste retiró la demanda. Esta oficina del sólo hizo un informe de este tipo, éste, mientras que el resto de afectados por este producto seguían sufriendo pérdidas.

Estos acontecimientos revelan dos cosas. La primera es que la relación entre Villarejo y BBVA era estrechísima e iba mucho más allá de los servicios que le encargaba el banco. BBVA era cliente de Cenyt, pero a su vez Cenyt era cliente de BBVA con cuentas corrientes, líneas de crédito y el citado swap (por cierto, el juez sigue reclamando sin éxito al la documentación de todas estas operaciones).

La segunda es que no se trataba de un cliente más, sino que Villarejo recibió un trato privilegiado. Ese allanamiento del banco, que le devolvió el dinero a cambio de retirar la demanda, lo demuestra. Tal era la confianza de Villarejo que el excomisario se atrevió a demandar al para presionarle y conseguir la devolución del dinero, sabedor de que BBVA no iba a entrar en una guerra judicial con él. Era depositario de demasiados secretos como para que el entonces presidente del banco, Francisco González, se arriesgara a ello.

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