La maniobra de las últimas horas en ha sido tan oscura que el fantasma de Murcia ha vuelto a sobrevolar en Ciudadanos. Hasta tal punto que cargos del partido de Inés Arrimadas admiten en privado la sospecha de un pacto soterrado entre responsables naranjas y el PSOE para propiciar primero un adelanto electoral y luego un vuelco en el Gobierno de la Junta en caso de que PP y no sumen o no se pongan de acuerdo.

Tales cargos se pronuncian así en conversación con OKDIARIO después de que este martes saliera a la una grabación, difundida por la Cadena Ser en una información firmada en Madrid, en la que se escucha al vicepresidente de la Junta, Juan Marín (Cs), afirmar, en una reunión en julio y a puerta cerrada con compañeros del partido, que «ningún Gobierno aprueba presupuestos en el último año de legislatura, pero no porque no pueda aprobarlos, sino sencillamente porque no interesa aprobarlos y por eso se prorroga, nada más».

A raíz de esta publicación, el PSOE de Juan Espadas ha roto las negociaciones con el PP para los presupuestos regionales y ha anunciado una enmienda a la totalidad. Por su parte, quien ha pedido elecciones más abiertamente ha sido , que tiene en su mano obligar al Ejecutivo andaluz a prorrogar los presupuestos actuales al no ser atendidas sus demandas.

Así las cosas, en un sector de Ciudadanos y según las fuentes consultadas, no olvidan lo sucedido en Murcia, por lo que temen que haya podido repetirse una jugada oculta de la mano al PSOE bien desde el entorno de Juan Marín o incluso desde la dirección nacional del partido. «No quiero pensar que podamos estar ante un Murcia 2.0», resume gráficamente su opinión uno de los cargos naranjas citados. «El desgaste sería ya insoportable», añade sobre otra deslealtad hacia un socio de Gobierno, con la vista puesta en un posible adelanto electoral para el mes de marzo.

Las fuentes internas consultadas por OKDIARIO recuerdan además los flirteos de Cs con el PSOE en Andalucía. Aunque los naranjas gobiernan la región con el PP, es populi que Juan Marín es una persona más próxima al PSOE que a la derecha. A pesar de haber militado en cuatro partidos, su pasado político se conjuga con el Partido Socialista. Con ellos gobernó durante dos legislaturas (2007 y 2011) en Sanlúcar de Barrameda cuando estaba al frente del partido Ciudadanos Independientes de Sanlúcar (CIS). Posteriormente, Marín, ya en Ciudadanos (Cs), volvió a aliarse con el PSOE, en este caso con Susana Díaz haciéndola presidenta de la Junta en 2015. Y en Sanlúcar de Barrameda, tales fuentes sostienen que fue él quien ordenó que Cs gobernara en coalición con el PSOE tras las municipales de 2019.

Los movimientos de los últimos meses en torno al propio Juan Marín también son significativos. El pasado verano se produjo una purga interna en su propio grupo parlamentario donde fueron arrinconados aquéllos que eran más beligerantes con el PSOE, poniendo al frente del mismo a los que lo eran menos. Así, tanto el portavoz Sergio Romero como el portavoz adjunto Fran Carrillo fueron apartados de la dirección de grupo y destituidos de sus cargos.

Pardo y Julio Díaz

En esos cambios internos, por el contrario, fue promocionada la actual portavoz, Teresa Pardo, diputada por Málaga que ha dado muestras internas, según tales fuentes, de querer poner terreno de por medio con sus socios de Gobierno. Como portavoz adjunto, se nombró a Julio Díaz, diputado por Huelva, que fue concejal y militante del PSOE hasta 2013.

Entretanto, el consejero de la Presidencia y portavoz del Gobierno andaluz, Elías Bendodo, ha declarado este martes que el Ejecutivo que preside Juanma Moreno es un «único gobierno con una única voz», que quiere presupuestos de la comunidad para 2022 «a toda costa». De este modo, ha tratado de alejar la posibilidad un adelanto electoral aunque esas cuentas no salgan adelante por falta de apoyos parlamentarios.

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