Carlo Padial: «En España se desconfía de todo lo que destila inteligencia»

Actualizado Viernes,
5
noviembre
2021

01:39

La divertida y tierna ‘Doctor Portuondo’, la serie más vista en la historia de Filmin, está inspirada en los cinco años de psicoanalítica que salvaron a Padial

El humorista, escritor y cineasta Carlo Padial.
El humorista, escritor y cineasta Carlo Padial.Gorka Loinaz / Araba PressAraba

Durante cinco años, entre los 23 y los 28, Carlo Padial hizo con el doctor Portuondo. Cubano exiliado y gran seguidor de Jacobo Moreno, el creador del psicodrama, Portuondo estaba fascinado por Freud y solía insultar a sus pacientes, a los que llamaba «comemierdas» o «cagados» y a veces echaba a patadas de la consulta. Otras veces se tumbaba él mismo en el diván y les explicaba sus problemas. Los esquizofrénicos y los psicóticos eran sus favoritos. A Padial y a muchos otros les cambió la vida.

Más que un doctor, Portuondo era un gurú del psicoanálisis, un «detective del inconsciente». Murió sin poder cumplir su sueño, que era volver a su añorado Santiago de Cuba. En 2017 Padial escribió una especie de memorias concentradas sobre sus cinco años de tituladas Doctor Portuondo (Blackie Books) donde volcaba sus neurosis: incapacidad de relacionarse con los demás, baja autoestima, la sensación de no ser nunca lo suficientemente interesante, sofisticado y cool... en definitiva, un libro sobre lo difícil que es hacerse mayor y vivir.

Ahora llega la serie, la primera que produce Filmin, dirigida por el propio Padial y que desde su estreno el pasado viernes ya ha conseguido todo un hito: ser la más vista en toda la historia de Filmin. Protagonizada por Nacho Sánchez, que interpreta prodigiosamente a una versión del propio Carlo, y por un volcánico Jorge Perugorría en el papel de Portuondo, la serie tiene secundarios de lujo como Berto Romero (que interpreta a un comercial obsesionado con ligar en la Feria del Mueble de Valencia), Olivia Delcán en el papel de la también neurótica (ex) novia de Carlo y Carlos de Diego, que además de ser coguionista, también fue paciente de Portuondo y en la serie interpreta a un sibarita de La Bella Easo que participa en las sesiones de psicodrama.

A Padial le conocemos por sus vídeos virales, píldoras donde suele explotar sus angustias a la manera de un Woody Allen moderno, y por sus apariciones en Late Motiv junto a Andreu Buenafuente. Escribió y dirigió las películas Mi loco Erasmus y Algo muy gordo, dos ejemplos de lo que la crítica coincidió en llamar «post-humor», pero Doctor Portundo es, digámoslo así, más clásica formalmente pese a lo delirante de muchas de sus situaciones. «En el libro intenté hacer algo muy arrollador y divertido, hasta los títulos de cada capítulo tenían que ser hilarantes, pero creo que la serie tiene otro punto. Yo estoy más tranquilo ahora, menos agobiado por el dinero y en los últimos años todo me ha ido mejor», resume.

En la serie, Carlo siente una necesidad de impresionar al doctor Portuondo y se obsesiona con entretener a su terapeuta en vez de con curarse, así que miente. «Según el psicoanálisis, una persona sana es capaz de contar su propia historia. Pero, ¿qué pasa cuando crees que tu historia no merece la pena?», plantea Padial, que ha recreado las sesiones en una consulta con paredes forradas de madera, alfombras y sofás que crujen, como en un viaje sensorial al siglo XX. «Uno de los recuerdos más vivos que tengo de la terapia, a medida que me iba metiendo en ella, es el de la asociación libre, que es hablar sin censura para acceder así al inconsciente. Cuando estás allí, la consulta acaba pareciendo algo ficticio, como un decorado. Y sales tocado, diría que incluso un poco colocado«.

La serie, como si de una sesión se tratara, empieza con humor absurdo, pasa por momentos de terror (hay una escena que es muy El quimérico inquilino) y termina con un baño de realidad que es pura ternura. «Lo que te salva al final es ser crítico contigo mismo. También la compasión, el encontrar la imperfección en todos nosotros. Que aunque seas misántropo de cara al exterior, prevalezca el deseo de conectar, pese a todo. Eso es lo que me enseñó Portuondo. La última vez que le vi le hice una entrevista muy larga que está colgada en y le pregunté: ¿qué es la vida? Me respondió lo que dice en la serie: ‘La vida es esto: tú y yo, aquí y ahora'».

Doctor Portuondo es muchas cosas: una psicocomedia romántica con humor y guiños bergmanianos, una entrañable sátira sobre las neurosis de una generación excesivamente autoconsciente y también un estimulante ejercicio de divulgación sobre la y el psicoanálisis. «Portuondo era capaz de convertir el psicoanálisis en algo sencillo, supo traducir a Freud al espíritu latino», afirma Padial. El cubano también opinaba que es un país antipsicoanalítico por el peso de la religión y el pudor a compartir los conflictos fuera de la familia. «Yo también creo que en psicoanálisis sigue siendo visto como un exotismo», opina Padial. «Hasta la gente culta se lo ventila sin haberlo leído demasiado, siempre se tira de unos cuántos tópicos de Freud, que son los mismos, pero muy pocos se han tomado la molestia de leer La interpretación de los sueños o Totem y tabú o algo de Melanie Klein. Yo soy un idiota, me acerco a las cosas por impulso, no desde un plano intelectual, y el psicoanálisis me atraía desde un punto de vista estético. Lo encontraba sofisticado, algo de lo que yo quería formar parte. El hecho de que fuera una que le da tanto poder a la palabra me parecía algo bonito, que podía encajar conmigo«, confiesa.

«En España, en general, hay una desconfianza hacia todo lo que destila inteligencia, por eso la mayoría de cómicos se hacen pasar por tontos con una voz diferente a la que les toca cuando, en realidad, el humorista siempre es el más listo de la habitación», reflexiona. «Es algo cultural, aquí se aprecia a la gente ‘sencilla’, ‘campechana’. Yo personalmente no quiero que los artistas a los que admiro sean nada de eso. Si te acercas a ellos es porque sus ideas te vuelan la cabeza, te hacen ver las cosas de otra manera».

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