¿Cómo saber si nuestro hijo tiene crisis epilépticas? ¿Es posible detectar sus síntomas o algunas señales? Como explica la Dra. Carla Anciones, epileptóloga del Servicio de Neurología del Hospital Nuestra Señora del Rosario, «la epilepsia es una enfermedad por la alteración de la electricidad cerebral. Cuando no se controla, se producen las crisis».

Es importante saber que no todas las crisis epilépticas se concretan en las convulsiones que todos conocemos. «Hay otro tipo de crisis que son más sutiles, que pueden indicar que detrás existe una epilepsia en mi hijo y que yo no me estoy dando cuenta, que está pasando desapercibida».

Los principales síntomas a tener en cuenta por los progenitores o educadores son los siguientes, según detalla la Dra. Anciones:

Las ausencias. De forma brusca y súbita, el pequeño no responde. Este comportamiento también lo pueden apuntar los profesores cuando refieren que nuestro hijo se queda «pillado», que no contesta a lo que se le pregunta. Esta reacción puede ir acompañada de un descenso en el rendimiento escolar.

Algunos tics. “Algunos movimientos de los ojos y los manos, que consideramos inicialmente banales, pero que llegan a ser repetitivos e, incluso, intensos, pueden ser crisis epilépticas”, abunda la Dra. Anciones.

Los síncopes, las pérdidas de conocimiento, sobre todo cuando son muy sutiles y cursan con una pérdida brusca de tono del cuerpo.

Las pesadillas. Hay que preocuparse cuando niños que duermen bien empiezan a tener sueños abigarrados, pesadillas.

Las alteraciones cognitivas. «Muchas veces, cuando un niño que iba bien en el cole empieza a decir que se encuentra cansado, que no se concentra bien, que tiene dificultades en la lectura o en la comprensión, puede tener una epilepsia latente detrás, que está interrumpiendo la actividad cerebral normal y siendo responsable de estos episodios», abunda la especialista.

Como concluye la Dra. Anciones, «no todas las epilepsias son fotosensibles, ni se desencadenan por la irrupción de luces fuertes, potentes y repentinas en nuestros ojos o de forma directa. Esas son solo unas epilepsias concretas y es labor del epileptólogo o del neurólogo determinar si una epilepsia es particularmente sensible a los videojuegos o a las luces».

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