Sabemos que la decoración navideña es importante, sobre todo para las personas que ejercerán como anfitrionas en las reuniones familiares que se llevan a cabo durante estos días festivos. Entonces, si ese es tu rol, o simplemente quieres aportar al esfuerzo del resto de la familia, probablemente sorprenderás a los tuyos al saber cómo hacer una bota de Navidad.

Es que las botas de Navidad, también conocidas como calcetines de Navidad, son una tradición asociada a esta celebración desde hace décadas, una que, aunque original de las culturas anglosajonas, también ha acabado por conquistar a todos.

Se trata de las clásicas botas navideñas de fieltro o tela que se cuelgan en las chimeneas de la casa, justamente donde se espera que Papá Noel o Santa Claus deje los de quienes pasan allí la noche previa al Nacimiento del Niño Jesús, 25 de diciembre, dándole un toque estético increíble a esa vivienda.

¿Qué se necesita para hacer una bota de Navidad?

No hacen falta demasiados materiales para hacer un calcetín de Navidad, ya que sólo requerirás de un patrón original como guía, de fieltro o tela de colores rojo y blanco, una tela adicional blanca, como así también bolas de algodón para el detalle, aguja e hilo, cinta, tiza y tijeras. Nada más.

Hacer una bota de paso a paso

Suponiendo entonces que tienes contigo el diseño de la bota de Navidad, debes aprovechar esa plantilla para recortar tu calcetín o bota en un papel de impresión, y luego dibujarlo sobre el fieltro rojo y blanco. Una tiza puede ser una muy buena aliada para marcar el formato de la bota o calcetín. Recuerda, además, que para que tengan volumen, tienes que replicar cada bota o calcetín.

Una vez que hayas recortado el fieltro, y tenga la forma de bota, existen dos opciones a la hora de unir ambas partes, así que tienes que decantarte por aquella que sientas que representará menos molestias. Puedes pegarla con pegamento, que es más rápido, o coserla con hilo, que es más seguro.

Por supuesto, si las pegas no hay problema, pero si has cosido ambas partes a la hora de colocarlas sobre la chimenea o en cualquier otro sitio, es aconsejable que las costuras queden del lado oculto.

Para que queden colgantes, nada mejor que un pequeño lazo que pueda sostenerlas, aunque si piensas que van a soportar demasiado peso, algún clavo puede ser una solución más eficiente.

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