Francisco Ibáñez: “Mortadelo y Filemón también son cultura catalana”

El pasado martes, el dibujante Francisco Ibáñez (Barcelona, 1936) recibió la Creu de Sant Jordi, una de las máximas distinciones que puede conceder la Generalitat. Su mayor creación, los personajes de Mortadelo y Filemón, esos chapuceros agentes secretos que nacieron en 1958, siguen vivísimos y acaban de protagonizar una nueva aventura, El cambio climático (Bruguera). Su creador responde, en su piso de Barcelona, las preguntas de este diario.

¿Qué supone para usted la Creu de Sant Jordi?

No me lo esperaba, pero bienvenida, es una gozada, estoy como unas castañuelas. Es como una culminación que se suma a esos otros premios que tengo cada año: esas filas de centenares de personas en las ferias del libro esperando que les dedique un libro con aquella ilusión en los ojos


¿Mortadelo y Filemón son cultura catalana?

Sí, sí, también, aquí nacieron y aquí se han desarrollado, sin duda. Se han publicado en todo el mundo, con tanto o a veces más éxito, en las traducciones a veces les han puesto nombres con catorce o quince consonantes y una vocal en medio, lo más gracioso era el nombre que les ponían.

 

La Creu de Sant Jordi

“Se suma a esas filas de centenares de personas en las ferias del libro esperando que les dedique un libro con aquella ilusión en los ojos”

 

¿En qué momento empezó a dibujar?

Muy jovencito, a los 17 años. En editoriales barcelonesas como Símbolo o Marco. Recuerdo una revistita que se llamaba La Risa, de ahí pasé al gigante Bruguera, que editaba DDT, Tio Vivo, Can Can, Pulgarcito… Y los extras de temporada, el de otoño, el de invierno, eran un tan grande que yo creo que se pusieron en contacto con el servicio meteorológico para ver si podían añadir alguna estación nueva más al año. Ahí entré en contacto con grandes predecesores, como Peñarroya, Cifré, Jorge, Nadal, Martz Schmidt, Escobar, Conti… Trabajé junto a Gin, Raf, Toledano, Vázquez, Segura… Éramos un verdadero ejército del que solo quedamos dos, Jan, el creador de Superlópez, y yo. Todo tiene un fin.

Menos Mortadelo, que lleva 217 álbumes…

Me tendría que haber jubilado hace veinte años, pero ahí estoy. Creo que me quedan veinte añitos más de trabajar. Me estoy haciendo un rinconcito, ahora que soy joven, para el día de mañana.

¿Sigue trabajando cada día?

Tengo 85 y trabajo desde que me levanto hasta que me acuesto, solo paro cuando oigo el grito de mi mujer: ‘¡Paco, a comer!’.

Mortadelo y Filemón cambio climático Ibáñez

Mortadelo y Filemón en ‘El cambio climático’ Bruguera

Pero no lo hace todo ¿no? Le entintarán otros…

Eso ya se hacía antes. Producir cinco o seis páginas a la semana es un ritmo normal, diez es ya una heroicidad, y para conseguir hacer veinte me ponían ayudantes y pasantes, los que pasaban a tinta. No me gustaba porque no quedaba igual de bien que cuando lo hacía el mismo autor. Yo me ponía la hora canaria para poder trabajar una hora más, pero ni así…

En los tiempos de Bruguera, les explotaban mucho y ni siquiera eran propietarios de los personajes ¿no?


Eso era así, sí. No podías reclamar nada, era imposible. Nos consideraban unas herramientas propiedad de la editorial, no teníamos derecho a nada. En los últimos tiempos, se consiguió que pagaran un poquito por las reediciones. Estuvimos muy maltratados. Hoy, la cosa ha cambiado: se valora primero el original y luego hay un porcentaje de derechos para el autor según las ventas.

 

Con 84 años

“Creo que me quedan veinte añitos más de trabajar. Me estoy haciendo un rinconcito, ahora que soy joven, para el día de mañana”

 

Usted llegó a perder la propiedad de Mortadelo.

Sí, sí. La editorial decía que era suyo, y no mío. Hubo pleitos y al final todo se arregló. Ediciones B se sentó a hablar conmigo, abandonamos los juicios, olvidamos lo que hizo la antigua editorial y llegamos a un acuerdo. Ahora somos Random House, hemos hecho tirajes fabulosos, de 50.000, 60.000, 80.000, algunos Mortadelos han alcanzado más de 100.000 ejemplares. Pero el lector infantil se decanta algo más por personajitos que ve en televisión.

Los dibujantes no tienen jubilación…

Pues no, cada cual se lo arregla a su manera. Hay que cuidar que tengan una vejez más o menos decente. Siempre hemos estado alejados de sueldos, nóminas y pagas extras.

 



De joven, dejó el para dedicarse a esto.

No sé si decir que trabajé en un banco, al menos estuve en uno empleado, pero trabajar… Debajo de mi mesa tenía mis papelitos blancos e iba haciendo mis historietitas, el encargado me golpeaba en el hombro cuando me pillaba, por eso lo tengo algo caído: ‘Ibáñez, ¿otra vez?’. Hice números y, con la editorial, me salía casi lo del y lo dejé, con plena felicidad. Adiós a los sueldos y esas zarandajas.

El dibujante con sus personajes

El dibujante con sus personajes

Archivo

Su último Mortadelo trata el cambio climático…

Mortadelo, al principio, era la clásica historieta del caco y el guardia, uno persigue al otro y todo termina a porrazos. A la larga, hubiera sido aburrido, la única manera de continuarlo era ir cogiendo las cosas de actualidad que van ocurriendo, como el cambio climático, los mundiales, introduciendo a gente conocida en los cameos… Hombre, hay cosas que no quiero tocar, como la dichosa pandemia. Para mí, es una cosa muy triste, tal vez cuando pase el tiempo… De la segunda guerra mundial salieron muchos chistes buenos, pero una vez pasado el tiempo. Y ya hice un álbum muy parecido en el 2010, La Gripe U, una coña sobre la epidemia de la gripe A, pero no llegó a ser algo tan triste como el coronavirus.

¿Sus modelos fueron los dibujantes francobelgas?

Sí, sí, los francobelgas son los que han tenido más fama y difusión. Es que me los ponían como ejemplo en Bruguera, el director me dejaba ejemplares de cómics de Franquin en la mesa: ‘¡Fíjate en esto, Ibáñez, que están vendiendo cientos de miles de ejemplares!’, y hasta les imitaba personajes, fue casi una imposición del jefe: había que seguir aquel camino para vender.

Claro, el Botones Sacarino bebe de Spirou y Gaston…

Sí, sí, ya le digo, pero incluso lo de los temas de actualidad, un día me puso un ejemplar de un cómic sobre las Olimpiadas en la mesa: ‘Imite lo que hace este señor’. ‘Pero, hombre, jefe, no está bien que copie’. ‘Ibáñez, hágame caso, si no lo hace usted lo hará otro’. Eso sucedía a menudo…

¿No ha sufrido críticas por ser políticamente incorrecto?

Hoy no. Sí he tenido algún problemilla en la época del dictador, cuando si la oficina de censura se enfadaba te devolvían las páginas con tachaduras en rojo. Hice, en Can Can, unas páginas de la serie La esa vista por Hollywood –que había empezado Manuel Vázquez pero , como siempre, desapareció a las dos o tres entregas y la tuve que continuar yo–. Se me ocurrió sacar a una ballena metida en su cueva con su ballenato al lado, y fuera un pulpo gigante piropeándola. ‘¡Cómo se permite este dibujante tocar el tema del adulterio en una revista infantil!’, me dijeron los censores, y lo tuve que repetir. O, en 13 Rue del Percebe, en uno de los pisos, había una especie de doctor Frankenstein que creaba sus monstruitos… hasta que me lo prohibió la censura porque “solo el Sumo Hacedor puede crear seres vivos”. Aún me hicieron un favor porque encontré otro personaje, el sastre, y antes puse el piso en alquiler y lo iban enseñando.

 

Influencia en el humor español

“No sé hasta qué punto. A veces sí que observas que dicen que alguna creación se parece, o que un personaje habla como Mortadelo”

 

¿Y el tratamiento de las mujeres?

Antes ni salían. En el extra de verano, los señores podían ir con traje de baño pero a las señoras las tenías que dibujar casi con abrigo de pieles. Las suprimías porque cada vez que salían tenías un problema con la censura.

Dicen que usted ha influenciado mucho el humor español, el cine, las novelas…

No sé hasta qué punto. A veces sí que observas que dicen que alguna creación se parece, o que un personaje habla como Mortadelo, sí, más de una vez. Pero, en el cine, se ha sacado poco partido de Mortadelo, no se ha explotado mucho. La mejor es la de dibujos que dirigió Javier Fesser en el 2014, Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo, tiene un movimiento y dinamismo tremendos, es imponente, con buen guion y buenos gags. Cuando, años antes, me dijeron que también iban a hacer una con personajes reales, yo respondí: ‘Quita, quita, dónde vas a sacar a un tipo que se parezca a Mortadelo’, me enseñaron al actor Benito Pocino y me sorprendí: no es que fuera clavado, ¡es que era él! Hizo La gran aventura de Mortadelo y Filemón en el 2003… pero ya no siguió. También hubo las peliculitas cortas de dibujos para televisión pero no me gustaron nada, las encargaron a los chinos, en Macao o no sé dónde y no quedó bien.

¿Qué proyecto tiene?

Mortadelo, claro. Salió este año Misión por España, con edificios conocidos de todas las provincias, me costó horrores, dibujando cosas como el Palacio Real con sus cien ventanitas… Ahora haremos una parecida pero por todo el mundo, La vuelta al de Mortadelo y Filemón, con todos los edificios característicos, la torre Eiffel, el Vaticano y sus mil ventanitas de nuevo…

 



Поделитесь этим с вашими друзьями (Compártelo con tus amigos)

Добавить комментарий

Ваш адрес email не будет опубликован.