Museo Reina Sofía: esto es lo que debes saber antes de visitarlo

Museo Reina Sofía: esto es lo que debes saber antes de visitarlo

Los museos son cápsulas del tiempo. De algún modo, adentrarse en uno de ellos es como accionar una palanca hacia el pasado. Allí se ocultan pensamientos, sucesos, inquietudes o emociones que pertenecieron a otros momentos de la historia y que se materializan en objetos como cuadros, esculturas, libros, ropa, utensilios…

Es difícil descubrir el lugar al que viajamos sin entender primero su pasado. Sin exagerar, en los museos se guarda la esencia de lo que significa la humanidad. Es nuestra memoria. Sirve para no olvidarnos de lo que fuimos; es decir, de lo que somos.

 

El Museo Reina Sofía está dedicado al moderno y contemporáneo

Por eso es fundamental entrar en los museos. No importa si son de pintura, de historia, de figuras de cera, de barcos o de sexo, la cuestión es visitarlos y empaparse del conocimiento que nos proponen. El Museo Reina Sofía de Madrid, por ejemplo, está dedicado al moderno y contemporáneo y, cuando observas algunas de sus obras, te das cuenta de lo qué sentían y necesitaban expresar muchos hombres y mujeres de nuestra historia más reciente.

 

El Triángulo del

Cuando uno llega a la capital española, hay muchas cosas que se pueden hacer. Tal vez sea una de las ciudades más inquietas del mundo. Uno no puede estar quieto en Madrid. En cada esquina hay un plan. De buena mañana, por la tarde o cuando el sol se escapa. No obstante, una buena recomendación para entablar una relación a fondo con la capital es hacer un recorrido por la evolución del desde la edad media hasta la actualidad. Los museos del llamado Triángulo del Arte no rivalizan sino que se complementan.

El Prado, junto con el reina Sofía y el Thyssen forman el Triángulo del Arte de Madrid

El Prado, junto con el reina Sofía y el Thyssen forman el Triángulo del de Madrid — Getty Images

Como cualquier triángulo que se precie, está formado por tres vértices separados por unos escasos cuatro kilómetros (un cuarto de hora caminando): el Prado, en la parte central, nos traslada hasta el siglo XII con obras de Goya, Velázquez o Rubens; el Thyssen-Bornemisza, al norte, dispone de una colección que alberga obras que van del siglo XIII hasta finales del siglo XX, y si ponemos rumbo al sur, nos encontraremos con el Reina Sofía, que nos devuelve al pretérito más actual.

 

Las luces y las sombras de Nouvel

Cuando penetras en la calle Santa Isabel desde la ronda de Atocha, y se te aparece el majestuoso edificio de acero y cristal rojo que diseñó Jean Nouvel para ampliar el Centro de Reina Sofía (ese es su nombre oficial), tu mecanismo sensible ya se empieza a emocionar. Nouvel es un arquitecto con una mirada única. Creador de la torre Agbar, el rascacielos Dentsu en Tokio o el Louvre de Abu Dabi, sus construcciones parecen completamente distintas, pero esconden un punto en común: el asombroso juego de luces y sombras.

 

El museo comprende los edificios  de Nouvel, el Sabatini y los palacios de Velázquez y de Cristal

Aunque lo cierto es que este museo comprende tres sedes más. El emplazamiento principal integra los edificios Sabatini (el hospital general convertido en museo en el año 1992) y el mencionado de Nouvel. Y, no muy lejos, en el parque del Retiro, se halla el palacio de Velázquez y el palacio de Cristal. Ambos albergan pequeñas exposiciones temporales.

 

Un bocata de calamares y entrada gratis

Para el que llegue con hambre, antes de sumergirse en el mundo del moderno, a dos calles del museo -donde se abre una apetecible terraza- encontraremos uno de los bocadillos de calamares con más solera de la ciudad: el del bar Brillante. Local de tradición familiar fundado en 1951 ha sido testigo de los cambios de la ciudad en este tiempo. Su secreto es un buen pan crujiente, calamar rebozado con mezcla de harina de trigo y de garbanzo para que el aceite de oliva virgen extra no pringue en exceso y el calamar es inolvidablemente tierno. Lo sirven seco sin mayonesa o alioli, pero, si te apetece, no tienes más que pedirlo. Y, por supuesto, reclámalo con una caña bien tirada.

Durante una visita a Madrid, Bill Clinton probó el bocadillo del bar El Brillante

Durante una visita a Madrid, Bill Clinton probó el bocadillo del bar El Brillante — Pablo Viñuales

Con un buen bocata de calamares entre pecho y espalda, todo se ve con mejores ojos. Es importante que sepas que es posible acceder gratuitamente al museo. La entrada en taquilla cuesta 10€ en horario normal, pero si vas lunes, miércoles, jueves, viernes y sábado de 19 a 21 horas y los domingos a las 13.30 y las 19 horas, no te costará ni un euro. Eso sí, puede que encuentres una buena cantidad de gente como tú.

El museo más visitado

Antes de proseguir es importante destacar el siguiente dato: con más de cuatro millones de visitantes -según la Themed Entertainment Association (TEA) y AECOM- el Museo Reina Sofía fue el único español que logró entrar en la selecta lista de los 12 museos más visitados del mundo en el año 2019. Es un espacio que sorprende. Es imaginativo, diverso, te remueve la curiosidad a cada paso.

 

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Las colecciones se han dividido por temas y se distribuyen por períodos de tiempo. Las piezas de los años 1945 a 1968 y las piezas más populares (incluidos los Dalí y el Gernika de Picasso) se encuentran en el segundo y el cuarto piso del edificio Sabatini. La planta baja y la primera planta cuenta con obras que datan del 1968 al 1982. Andar por el Reina Sofía es agradable, no apabulla, incluso dispone de un jardín en el interior del edificio Sabatini donde uno puede salir y oxigenarse o admirar esculturas de Alexander Calder, Joan Miró o Chillida.

 

El ‘Gernika’

Esta pintura de de 1937 merece un capítulo aparte. Si tuvieras únicamente 30 minutos para recorrer el museo, el consejo sería pasarse veinte observando su enigmático poder. Hay personas que están horas mirándolo sin moverse ni un milímetro. Es como una experiencia mística. Su enorme tamaño (349,3 x 776,6 cm) te deja hipnotizado. Este mural fue un encargo del Gobierno de Negrín para la Exposición Internacional que se celebró en París en 1937.

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‘Gernika’, de Pablo Picasso — AP

La cuestión es: ¿qué le vemos? El propio autor afirmó que con el Gernika (inspirado en el bombardeo que padeció la población vasca que da nombre al título) que expresaba con claridad su odio hacia la casta militar que ha hecho naufragar España en un océano de dolor y de muerte. Tal vez ahí está explicada la esencia de la sociedad española y del sufrimiento humano ante la imbecilidad de las guerras. Es una obra controvertida que, por mucho que la entiendas, no la acabas de entender del todo. Y así, la sigues observando una y otra vez con una inocente admiración.

 

Qué ver si tienes poco tiempo

La pandemia se inició en marzo de 2020 e hizo que la entrada a los museos se restringiera de manera radical. Lógicamente, el número de visitantes durante ese periodo se redujo. Ahora bien, también provocó el incremento de visitas online. Hay más de 18.000 obras de en el interior del Reina Sofía, lo que significa que necesitarías mucho tiempo para hacer una visita a fondo. Y tampoco es sencillo elegir unas y descartar otras. Por eso, en el caso de que tengas que hacer una visita relámpago, te recomendamos -por si te sirve de ayuda- que contemples las tres obras más vistas a través de la web de museo.

 

El ‘Gernika’, ‘Figura en una finestra’, de Dalí, y ‘El abrazo’, de Juan Genovés, son las obras más visitadas virtualmente

La primera y la que acapara la mayoría de la atención es el lienzo del Gernika. Esta obra vale por sí misma la entrada al museo. Pero hay otros tesoros que no perdernos. La segunda obra más vista virtualmente es Figura en una finestra de Salvador Dalí. El artista catalán pintó a su hermana Anna Maria en Cadaqués contemplando el mar desde su ventana, y sentimos que corre una brisa ligera, la sensación de paz es palpable en los colores. Por último, tenemos como tercera obra más vista El abrazo de Juan Genovés, pintura que simboliza la reconciliación tras la dictadura española y tiene una mirada optimista de cara a la amenaza de un futuro incierto.

 

Si tienes más tiempo

El cubismo de Picasso, otras obras de Dalí como El gran masturbador, o la extraordinaria Hombre con pipa de Miró… son creaciones y artistas que no necesitan presentación. Sus nombres son ya parte de nuestra historia reciente. Pero el gran atractivo de este museo madrileño son también otras joyas que permanecen más agazapadas, las piezas menos conocidas pero que sorprenden igualmente por su belleza. En este sentido, vamos a proponer tres sugerencias.

 

La primera es Un mundo (1929) de la carismática Ángeles Santos. Es un cuadro que pretende integrar el mundo entero y lo consigue. Puedes estar horas y horas observándolo y nunca se acaba. Luego tenemos una pintura modernista del año 1913 llamada Retrato de Sonia Klamery, que representa el glamur y la seducción que tanto fascinaba a las clases aristocráticas de la época. Y, por último, vale la pena descubrir una de las primeras piezas conceptuales de Joseph Kosuth, la genial Una y tres sillas.

 

‘Vasos comunicantes’

Los museos han sufrido mucho recientemente, sobre todo en el año 2020, donde casi se desplomaron las visitas. Poco a poco se van recuperando: el número de visitantes del Reina Sofía creció un 30% en 2021 con relación al ejercicio de 2020: acudieron 1.643.108 personas, casi 400.000 más que el año anterior. La aparición de la covid definitivamente es un periodo de la historia que merece una profunda reflexión y relectura. Hemos de repensar la vida. Y precisamente los museos (nuestras memorias colectivas) pueden llevar a cabo esa misión mejor que nadie.

 

El museo ha reordenado y ampliado su colección para proponer narrativas y experiencias distintas

Y eso es lo que ha hecho el Museo Reina Sofía. Ha reordenado y ampliado su colección -alrededor de dos mil obras- con la misión de proponer narrativas y experiencias que hablen del momento presente mediante el estudio crítico del pasado común.

Vasos comunicantes 1881-2021, que se presentó el mes de noviembre de 2021, es el resultado de varios años de investigación, del trabajo de prácticamente todos los departamentos de la pinacoteca. Todas las piezas se han movido de sitio. Se han habilitado también espacios a los que no se podía acceder, como la planta baja y parte de la primera planta del edificio de Sabatini.

'Vasos comunicantes' va supuesto una reordenación de miles de obras de arte

Descripción de la imagen — Archivo fotográfico del Museo Reina Sofía

 

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