Alcaraz se viste de Nadal

a favor o viento en contra, Carlos Alcaraz no encuentra límite en este Masters 1000 de Miami en el que vuelve a dejar constancia de su enorme potencial. Crece, disfruta e impresiona el tenista del Palmar y, de la mano, goza el aficionado de una progresión que invita a pensar en un formidable proyecto a largo plazo, pero en clave de presente inmediato. Después de exhibirse contra Marton Fucsovics y Marin Cilic, el murciano corroboró su efervescencia frente al griego Stefanos Tsitsipas, al que ya había inclinado hace medio año en Nueva York y que volvió a darse de bruces (7-5 y 6-3, en 1h 50m) con un joven que en dirección a los cuartos se vistió de Rafael Nadal.

Desde hace tiempo, se hacen inevitables los paralelismos entre uno y otro. A los 18 años, el balear ya se había destapado en la Copa Davis y registraba un título, el de Sopot (Polonia), y a los 19 años explotó definitivamente con el título de Roland Garros. El murciano alcanzará las 19 primaveras el 5 de mayo y, con dos trofeos (Umag y Río de Janeiro) y unos cuartos de un major (US Open) ya en el expediente, barrunta un gran golpe que, dicen los entendidos, probablemente esté el caer. Visto lo visto, no es descartable que se produzca en Miami, donde apea a los rivales como si todavía estuviera compitiendo en los challengers, territorio no tan lejano para él.

Tiene Alcaraz ese algo especial que distingue a los grandes jugadores, esa sangre fría para escapar de las situaciones peliagudas y esa brillantez para elevarse en los partidos de envergadura. Tsitsipas salió a morder, en tromba, decidido a cortarle las alas desde la primera bola para que no pudiera coger vuelo, pero se encontró con la versión nadalizada del murciano. Hasta ahora con el esmoquin, el chico tiró de su versión guerrillera para desactivar la acometida inicial del griego, que partió con un break y enseñando los dientes, 5-2 arriba, rebajado después con una reacción de las que marcan.

Quería impedir Tsitsipas que Alcaraz dominara y pudiera poner sobre la mesa esa propuesta tan arrolladora, pero encajó una serie de siete juegos y aunque remó y remó, se dio cuenta de que poco o nada podía hacer. El español, dirigido estos días desde el banquillo por Samuel López –ausente Juan Carlos Ferrero por el fallecimiento de su progenitor–, le abrasó con 28 golpes ganadores (frente a los 20 del ateniense, que incurrió en 8 errores más) y logró su quinta victoria contra un top-10. Palabras mayores. A mayor desafío, mejor respuesta. Puntos inverosímiles. Y empieza a ser una constante.

El triunfo le garantiza al español abandonar Miami como el 15º del mundo. Tsitsipas ocupa el quinto puesto, pero hoy día, en términos de y proyección, el orden está invertido. Ni en una versión notable pudo el griego (23 años) ponerle freno. Todo un aviso para esa generación intermedia que ha sufrido a los tres gigantes y a la que ahora le aparece un incómodo cuarto elemento a batir. Viene fuerte, se abre paso a empujones. Es el fenómeno del momento. Alcaraz se reafirma, deslumbra y consolida su candidatura a convertirse en el primer hombre español que hace cumbre en la cita norteamericana. Este jueves lidiará con un joven de 22 años que va haciéndose espacio, Miomir Kecmanovic. El serbio remontó y despachó a Taylor Fritz, campeón reciente en Indian Wells: 3-6, 6-1 y 6-4.

Kyrgios la lía, Osaka se reanima

La última dentellada del español continuó una jornada en la que Nick Kyrgios volvió a dar la nota. En una línea que desde hace mucho tiempo ha dejado de ser noticia, el australiano insultó al juez Carlos Bernardes (“fucking retard! ¡p… retrasado!”) y después de ser penalizado tres veces y caer ante Yannik Sinner (7-6(3) y 6-3), se expone a otra severa sanción tras la percibida en California, donde el mal comportamiento le costó 25.000 dólares (22.500 euros). Aquel día jugaba contra Nadal, que perderá el número tres en beneficio de Alexander Zverev. El alemán batió a Thanasi Kokkinakis (doble 6-4) y se medirá con Casper Ruud (6-3 y 6-4 a Cameron Norrie).

Por otra parte, el ruso Daniil Medvedev (7-5 y 6-1 a Jenson Booksby) está a un solo paso de recuperar el trono mundial; para conseguirlo deberá batir en los cuartos al último campeón en Miami, el polaco Hubert Hukacz (7-6(3) y 6-2 a Lloyd Harris).

En el cuadro femenino, la japonesa Naomi Osaka trata de enderezarse y aterrizó en las semifinales. Lejos de sus mejores días e instalada en el 77º puesto del listado de la WTA, venció por 6-2 y 6-1 a Danielle Collins y se enfrentará a la suiza Belinda Bencic, superior esta madrugada a Daria Saville (6-1 y 6-2). Por el otro lado, este miércoles se definirá la otra semifinal a partir de los duelos entre la española Paula Badosa y la estadounidense Jessica Pegula (19.00, Teledeporte y DAZN), y la polaca Iga Swiatek y la checa Petra Kvitova (1.00).

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