Así son las cuentas del Atlético para pasar en la Champions

El Atlético de Madrid llega deprimido a la última jornada de la fase de grupos de la Champions.

No sólo por su reciente derrota ante el Mallorca, que le deja en la Liga a 10 puntos del Real Madrid, sino también por su situación en Europa. El equipo, último de grupo, no depende de sí mismo, sino que haga lo que haga estará pendiente del del Liverpool en Milán.

Estamos ante una situación inédita con Simeone en el banquillo. Nunca, desde que el entrenador argentino llegó al club en enero de 2012, había quedado fuera de el equipo en diciembre. Y ese es un serio peligro al que ahora se enfrenta a 24 horas de su primera finalísima de la temporada. Caer de esta forma a las primeras de cambio no sólo supondría un varapalo terrible, sino también un misil directo en la línea de flotación de la cuenta corriente de la entidad, que se quedaría sin unos ingresos muy importantes en concepto de derechos de TV y premios por clasificación.

Ganando en Do Dragao al Oporto el Atlético tiene garantizado seguir en Europa, pero no en la Champions, porque dependería del del Milan-Liverpool. Los italianos llegan a la última jornada con cuatro puntos, pero con un gol más que el Atlético. Sólo hay un clavo ardiendo al que pueden agarrarse los rojiblancos: el 1-2 que consiguieron en San Siro, que en contraste con el 0-1 de los rossoneri en el Metropolitano les confiere una mínima ventaja en caso de empate a puntos con los de Stefano Pioli. Es decir: El Atlético sería tercero si el Liverpool gana 0-2 en San Siro y los rojiblancos pierden por un solo gol de diferencia en Portugal. Por supuesto es sólo un ejemplo. Las combinaciones son múltiples.

Sin embargo a lo que van los de Simeone es a sumar los tres puntos en el campo del Oporto y a esperar que el Liverpool empate o gane en Italia. Esas son las cuentas que se hacen en Madrid en la jornada previa, conscientes de que, en cualquier escenario, el empate también les aparta definitivamente de los octavos de final de la Champions y puede que incluso también de según cuál sea el de Milán. En definitiva, una verdadera final. Con todas sus consecuencias.

Una final a la que además se llega bajo mínimos en defensa, con Felipe sancionado, Savic lesionado y Giménez y Lodi entre algodones. Simeone deberá renunciar a su sistema de tres centrales y volver al 4-4-2 clásico porque no le quedan efectivos útiles de los que echar mano. Si Giménez no llega a tiempo, que parece que sí, no tendrá otro remedio que volver a situar a Kondogbia en el centro de la defensa junto a Mario Hermoso, el único central sano que le queda. El problema verdadero surgirá si finalmente Lodi no puede recuperarse del golpe que sufrió ante el Mallorca. En ese caso la única opción sería tirar de Vrsaljko a pierna cambiada.

Vuelve Carrasco, y esa sí que es una buena noticia, y todos los de arriba están disponibles. Será el día en el que estén obligados a dar un paso al frente pero no lo tendrán fácil porque el Oporto ya demostró en el Metropolitano que es un rival muy fiable. Pero para el Atlético no hay otra: se trata de ganar por lo civil o por lo criminal, como decía siempre Luis Aragonés.

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