Xavi Hernández ya conoce la League y no guarda un buen recuerdo, precisamente. La competición sobrevuela el Camp Nou tras el insuficiente empate ante el Benfica en la penúltima jornada de la fase de grupos de la Champions. El Barcelona sigue dependiendo de sí mismo para lograr el pase a octavos, pero deberá arrancar el billete de las garras de uno de los máximos candidatos al título, el Bayern de Múnich, y además en su guarida, el Allianz Arena. Ante este sombrío panorama, no sería raro que la segunda competición europea se convirtiera en un penitencia donde observar desde lejos la pelea por la Orejona.

Pero este torneo tampoco asegura el éxito, como bien sabe el propio Xavi, que allá por 2004 fue uno de los jugadores que vivió el patinazo del Barça en la Copa de la UEFA, como se siguió llamando la competición hasta su cambio de nombre cinco años más tarde. El club venía de una de las peores temporadas de su historia, la 2002-03, marcada por la segunda y pésima etapa de Louis Van Gaal y la ayuda final de Radomir Antic, que al menos logró meter al equipo en Europa. En verano llegó Frank Rijkaard y el holandés acabaría ganando la segunda Champions en 2006, pero antes de aquel título en París tuvo que superar unos cuantos chascos; el más sonado, en la UEFA.

La competición se disputaba íntegramente en formato de eliminatorias  y el Barça fue superando rondas ante los ‘temibles’ Puchov eslovaco (9-1 en el global), Panionios griego (5-0) y el Brondby danés (3-1). Se plantó en octavos de final junto con otros tres clubes españoles (el futuro campeón Valencia, y Villarreal) y fue el único que descarriló. Su verdugo fue el Celtic escocés. Ronaldinho no marcó. Tampoco lo consiguieron Luis Enrique, Saviola o Luis Enrique. El Barça se despidió sin meterle ni un gol en 180 minutos al club de Glasgow.

Larsson, verdugo antes que ídolo azulgrana

El equipo azulgrana falló un sinfín de ocasiones en el duelo de ida, disputado en Celtic Park con victoria local (1-0). El héroe local fue Alan Thompson, que fusiló a Víctor Valdés tras asistencia de Henrik Larsson. Un año después el delantero sueco era un héroe en el Camp Nou, donde seguía trabajando hasta hace poco como ayudante de Ronald Koeman. Pero aquel día vestía de verdiblanco y con aquella camiseta superó a su futuro compañero Carles Puyol.

En el duelo de vuelta, el Barça completó un ejercicio de impotencia similar al de este martes contra el Benfica (0-0) y firmó su eliminación. Pese al chaparrón, Joan Laporta tuvo temple para mantener en el cargo a Rijkaard y aquella apuesta acabó resultando ganadora con la ayuda de un jovencísimo Leo Messi que irrumpió en la élite poco después.

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