La Policía ha desarticulado las ramas española y marroquí de una mafia de tráfico de personas desde Bangladesh. En la dirigían tres personas, que fueron detenidas, una marroquí. Cobraba 12.000 euros a cada ‘ilegal’.

El hundimiento con fallecidos de una embarcación que transportaba desde Nador (Marruecos) a varios ha precipitado la desarticulación de las ramas española y marroquí de una peligrosa mafia transnacional de de personas. Su itinerario se iniciaba en Bangladesh. Cada inmigrante debía pagar 12.000 euros para venir a España. De esa cantidad, 5.000 euros, casi la mitad, se destinaban a abonar un viaje en condiciones muy precarias en embarcaciones con claras deficiencias en el tramo final: de Marruecos a España. Se trataba de una organización criminal extremadamente concienzuda y peligrosa, que presuntamente está implicada en 7 homicidios. Esa mafia de la ilegal organizaba un larguísimo viaje, no exento de penalidades, de un año de duración. Ese viaje atravesaba, entre otros países Argelia y Marruecos.

La red había logrado con todo ello unos beneficios estimados por las fuerzas de seguridad en varios millones de euros. La organización criminal ahora desarticulada en y Marruecos había ido asentándose también en India, Malí y Dubai. Uno de los cabecillas de red, instalado en España, gestionaba desde Madrid la recepción de esos inmigrantes, que previamente y de la mano de ‘pasadores’ atravesaban clandestinamente Argelia y Marruecos. Esta mafia de inmigración ilegal contaba con infraestructura en las ciudades marroquíes de Fez, la tercera de Marruecos tras Casablanca y Rabat, Tánger, ya en las proximidades del Estrecho de Gibraltar, y la propia Rabat. En esas ciudades poseía a su vez varios pisos. En ellos, se alojaban los inmigrantes, ya exhaustos por el larguísimo trayecto, antes de dar el ‘salto’ a España a bordo de embarcaciones, que no reunían las condiciones adecuadas. Al contrario. Sin embargo, la organización hacía pagar un precio de oro sólo por el viaje de Marruecos a España. Un total de 5.000 euros de los 12.000 que pagaban los por todo el trayecto era para abonar la travesía de Marruecos a España. Esa cantidad, la retenía uno de los colaboradores de la banda asentado en Madrid. A cambio, se quedaba con un porcentaje. Por tanto, una red organizada, que contaba con una organización consolidada, estable y que perduraba en el tiempo.

Pero la estructura comenzó a tambalearse el 29 de noviembre de 2019. Ese día, según el relato policial, la citada organización estuvo presuntamente implicada en los hechos que rodearon un naufragio en el que fallecieron varias personas. Se trataba de una embarcación muy pequeña en proporción a la cantidad de personas que viajaban en su interior. No todos de Bangladesh, porque a ellos se habían sumado, también, personas de origen subsahariano. La embarcación debía partir del puerto marroquí de Nador. Sin embargo, los que iban a viajar detectaron deficiencias claras y visibles en el barco: fueron obligados a subir. Les golpearon con palos y amenazaron con cuchillos. Poco después, ya en plena travesía, los peores presagios se cumplieron. El motor de aquella destartalada embarcación dejó de funcionar y la estructura comenzó a hundirse, con el resultado de varios fallecidos. Sus cuerpos fueron arrojados al agua. Durante el hundimiento, los tampoco contaron con chalecos salvavidas: les entregaron cámaras de aire deshinchadas. Nadie preguntó sin sabían nadar. Aquel episodio desencadenó el inicio del desenlace. El cabecilla de la trama abandonó para quedar fuera del alcance de las autoridades españolas. Estuvo, al menos, en Dubai y Marruecos, pero en octubre pasado fue localizado en Alicante, lo que precipitó la investigación ante la posibilidad de que volviera a marcharse. La trama ha sido desarticulada en España y Marruecos con tres detenciones en España: dos en Alicante, la de un ciudadano de Bangladesh y un marroquí. Y otra, en Madrid. Uno de los detenidos ha ingresado en prisión.

El problema de la inmigración ilegal y sus consecuencias suponen una seria preocupación en el ámbito de la Comunidad Valenciana. Más allá de sus porcentajes (supone el 1,5% del total de España) por la intensidad con que se produce: desde enero de 2020 hasta finales de octubre, un total de 147 pateras habían alcanzado las cosas alicantinas. Transportaban a 1.714 personas, en su mayoría de origen argelino, según informó OK DIARIO, entonces. Sólo en el fin de semana del 15 al 17 de octubre, 98 personas, el 12,40% de los que llegaron hasta entonces en 2021, alcanzaron las costas alicantinas. 

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