Un SOS para poder seguir luchando contra el hambre

Mientras la crisis sanitaria presenta una tendencia descendente, la crisis que ha acompañado a la parece haber venido para quedarse en muchos hogares españoles. A la falta de ingresos se suma un índice de precios al alza, con la electricidad batiendo récords a diario como una de las principales preocupaciones. No en vano, diferentes indicadores y estudios coinciden en señalar que la precariedad se ha disparado. Un informe de Cáritas y la Fundación FOESSA alerta por ejemplo de que la pobreza severa es una realidad para el 11,4% de las familias, y el número de personas en situación de exclusión social supera los seis millones, la cifra más alta desde 2007.

En ese contexto arranca la Gran Recogida que todos los años por estas fechas pone en marcha la Federación Española de Bancos de Alimentos (Fesbal). La campaña tendrá lugar entre el 19 y el 25 de este mes y de cara al fin de semana, la entidad hace un llamamiento urgente a la solidaridad, toda vez que aún no ha alcanzado el número de voluntarios que requiere para las labores informativas que se realizan en los comercios de viernes a domingo. Es el caso de la Comunidad de Madrid, donde se precisan unas 8.500 personas y faltan alrededor de 3.000.

«Solicitamos la colaboración de toda la ciudadanía. La participación como voluntario supone un gran cambio para las personas que hoy más lo necesitan», clama el director de Fesbal, Miguel Fernández. La entidad recuerda que son turnos de cuatro horas que, a través de la página web de la campaña, se puede elegir en qué establecimiento realizar. «La presencia del voluntario en las tiendas los días de donación es esencial. Según un estudio interno, en la Gran Recogida de 2020 se recaudaron un 50% más de donaciones en aquellas tiendas con presencia de personas voluntarias», apunta el de de Madrid.

las colas del hambre no desaparecen

  • El de de Madrid entregaba una comida diaria a 130.000 personas antes de la pandemia. Durante los meses más duros de la crisis, entre marzo y mayo de 2020, la cifra se elevó a 200.000 y poco ha bajado desde entonces. A día de hoy, la ONG, a través de 565 entidades benéficas, ayuda diariamente a cerca de 190.000 personas, De ellas, 23.500 son niños y menores de 18 años y 7.600, lactantes.

La novena edición de la iniciativa viene marcada por los mismos cambios que el coronavirus impuso el año pasado. Así, en esta ocasión los clientes tampoco harán entregas físicas sino que podrán aportar una cantidad de dinero al pagar su compra. Para explicar estas cuestiones, los voluntarios dispondrán de material para proporcionar a los consumidores a la entrada de las tiendas y en la línea de cajas. «Su tarea es sencilla pero más necesaria que nunca para dar visibilidad a la campaña, informar sobre la forma de donar y, sobre todo, ser la cara visible de la fundación en el establecimiento», remarcan desde la delegación madrileña. La campaña también vuelve a presentar adicionalmente la posibilidad de donar a partir del viernes en www.granrecogidadealimentos.org.

Con todas estas medidas, los Bancos de pretenden seguir evitando la manipulación de los productos y las aglomeraciones. También eluden de esta forma la fase de clasificación en los almacenes, en la que podían juntarse hasta cincuenta personas. El dinero que se recoge se queda como saldo a favor de la ONG en cada supermercado y van solicitando los productos en función de las necesidades que van teniendo, productos que ya les llegan clasificados y paletizados.

Preguntada por si este nuevo sistema de colaborar con la Gran Recogida podría perdurar en el tiempo al hacerles ganar en operatividad, la portavoz del de de Madrid ya respondía hace un año que iban a esperar a ver cómo funcionaba. «Hay quien lo ve más adaptado a los tiempos de hoy. Pero hay quien prefiere dar un kilo de arroz que dinero porque puede producir algo de desconfianza. También es verdad que nuestra misión es recibir y distribuir alimentos de forma gratuita. Por eso es importante decir que no vamos a tocar ni un euro», decía Elena Doria, quien ahora constata que la nueva fórmula puede ser algo menos atractiva para el donante, pero que a ellos les permite pedir aquello que realmente se demanda y que la mercancía perecedera no caduque.

Los datos parecen avalar que las novedades, lejos de afectar negativamente a la campaña, han tenido en ella un impacto positivo: en 2020 se recogieron 31 millones de kilos de alimentos, diez más que en los momentos pre-Covid. Con ellos, Fesbal ha podido ayudar a 1,56 millones de personas a través de los 54 bancos de alimentos que hay en España y con la intermediación de alguna de las más de 8.000 entidades benéficas que trabajan con ellos.

La fundación espera poder al menos mantener las cifras de productos recogidos y volver a llenar sus almacenes de arroz, pasta, verduras, hortalizas, cajas de galletas, cacao soluble, cereales, tomate frito, conservas… y también de tarritos para bebés y leche infantil. Todos ellos productos de primera necesidad con los que luchar contra la pobreza, el hambre y el despilfarro de comida.

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