El Atlético toca fondo

La derrota ante el Milan no es sino la consecuencia de una temporada en la que el equipo está muy por debajo de las expectativas que se habían creado en verano. Alejado de la cabeza de la clasificación en la Liga y casi fuera de Europa, la crisis se ha instalado en el Metropolitano, pero queda aún mucha temporada por delante.

Con los números en la mano hay pocas esperanzas de que dentro de dos semanas se produzca un milagro en el campo del Oporto, donde no sólo es necesario ganar, sino que hay que hacerlo además por un que mejore lo que logre el Milan en San Siro ante el Liverpool. La victoria garantiza la tercera plaza y, en consecuencia, la League, pero para llegar a los octavos de final de Champions habrá que esperar un nuevo favor de los de Klopp, que en gran parte tienen la llave de la continuidad rojiblanca en Europa. De hecho, el Atlético podría ser tercero en su grupo aún perdiendo en si el Liverpool ganara en Italia, aunque no vale cualquier resultado.

En otras circunstancias se habría tenido fe en el equipo, pero la sensación de impotencia que ha dado en esta Champions es absoluta. El Milan fue tan superior ayer en el Metropolitano que pensar que se puede ganar -y quizás por más de un gol- en Do Dragao es soñar imposibles. Por primera vez desde que el Cholo Simeone llegó al club el Atlético corre el peligro real de quedarse fuera de antes de Navidad. Un drama pero, sobre todo, un drama económico. Las pérdidas que provocará este fracaso serán enormes y pueden condicionar la planificación de la siguiente temporada, en la que estará por ver si se puede mantener toda la nómina de estrellas con la que cuenta el vestuario.

Queda sin embargo mucha temporada por delante y lo que está claro es que la plantilla rojiblanca es excelente, aunque resulta también evidente que el entrenador no ha dado con la tecla para equilibrar al equipo. La nómina de jugadores ofensivos con la que cuenta Simeone es extraordinaria, pero no sólo no está traduciéndose en más goles, sino que por contra se está mostrando una debilidad defensiva muy preocupante. Desde el pasado mes de mayo, cuando empató en el Camp Nou ante el Barcelona, el Atlético no es capaz de dejar su portería a cero en un partido a domicilio. Con este preocupante saldo viajará a Oporto a jugarse su futuro en Europa.

Ahora toca levantarse y pensar en el partido del próximo domingo en Cádiz, donde es absolutamente imprescindible ganar para no perder la estela del Real Madrid, que está ya a cuatro puntos de distancia, y contra el que tocará jugar muy pronto. No sería la primera vez que el Atlético se levanta de sus cenizas después de haberlo dado por muerto, pero sin duda queda mucho trabajo por delante para conseguir ese efecto.

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