El Ayuntamiento de Palma, liderado por el alcalde socialista José Hila, ha dado el plazo de un mes a los propietarios de las gasolineras de Avenidas, plaza Progreso de Santa Catalina y de la plaza de las Columnas (García i Orell) de Pere Garau para que cierren sus negocios.

Una decisión que avanzó en rueda de prensa el portavoz del gobierno municipal, Alberto Jarabo (Unidas Podemos), quien anunció que la Junta de Gobierno había rechazado las alegaciones presentadas por los titulares de estas estaciones de servicio. En caso de que los afectados se nieguen a su clausura, el Ayuntamiento de iniciará el precintado y desmantelamiento de las mismas, aunque todo apunta a que el caso acabará en los tribunales.

La decisión municipal se sostiene en que, según el Consistorio, la concesión de 50 años que tenían estas gasolineras caducó en 2008. Desde entonces, han seguido funcionando sin título alguno que legitime la ocupación de suelo y sin abonar canon alguno al Ayuntamiento, por lo que tampoco tendrían derecho a percibir indemnización alguna. 

Desde el Ayuntamiento de Palma, además, se esgrime para su cierre que la normativa del vigente Plan General de Ordenación Urbana prohíbe la instalación de las estaciones de servicio de combustibles o carburantes en todas las zonas del suelo urbano del término municipal, salvo en zonas industriales o comerciales. 

Por ello, aquellas estaciones existentes o que se instalen en espacios de usos prohibidos podrán ser objeto de revocación de su licencia cuando haya cesado el ejercicio de la actividad por un periodo superior a un año. Además de cuando no cumplan lo ordenado por la administración municipal, en el caso de necesitar medidas correctoras de seguridad, ornato e higiene. 

El Consistorio también esgrime un informe del área técnica de Tráfico de 26 de junio de 1997, en el que se indicaba que las estaciones de servicio que ocupan suelos públicos suponen una hipoteca para el posible uso del subsuelo por las redes de servicios públicos y para otros usos, caso de proyectos de aparcamientos subterráneos.

Por ello, ya por aquel entonces se proponía que a medio plazo deberían ser eliminadas, puesto que existe un número suficiente de gasolineras fuera de la vía pública que prestan este servicio. Sobre este particular, se proponía que en el supuesto que se autorice la ampliación de la concesión, ésta se condicione a una disminución del periodo de vigencia.

Desde el Consistorio, se subraya el hecho de que las instalaciones afectadas se encuentran dentro de un itinerario de vías principales. En el caso de la gasolinera de la plaza Columnas, afectada de lleno por la peatonalización de la calle Nuredduna, el incremento de las colas de espera que podría generar la ampliación de la estación de servicio repercutiría muy negativamente en la circulación rodada. De hecho, en este caso fue denegada la solicitud y sólo se autorizó la sustitución de un depósito de 10.000 litros por dos de 5.000 litros, sin incrementar la ocupación de la vía pública en superficie, según decreto de Alcaldía de 11 de junio de 1997.

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