El Ballet Flamenco de Andalucía marca el paso a Lorca

Segunda visita a la capital hispalense del Ballet Flamenco de Andalucía (BFA), después de que hace justo un mes dejara un sabor agridulce con el homenaje al centenario del nacimiento del gran Antonio. En esta ocasión propone El maleficio de la mariposa, la obra con la que Federico García Lorca tuvo su fracasado debut dramático hace poco más de un siglo, en 1920, con La Argentinita, y que el BFA tenía pensado estrenarlo justo en 2020, pero por mor de la tuvo que posponerlo al pasado 18 de julio y así clausurar el 70 de Música y Danza de Granada.

Lo que presenta el BFA el sábado, día 7, en el de la Maestranza, «es sencillo y un reto que no suele encararse. El sonido, la escenografía y el vestuario son del siglo XXI y, sin embargo, en los bailes y danzas que mostramos hemos querido fijar los movimientos, ser rigurosos y fieles a sus tiempos. No hay mudanzas inventadas, ni zapateados a destiempo, ni braceos impropios».

En tal sentido, los integrantes de la compañía se consideran «anacronistas, capaces de mostrar varios tiempos a la vez, pero nunca anacrónicos. El se hace un bien intangible, algo que no solo es nuestro patrimonio sino que también debe ser nuestro matrimonio. La recuperación del pasado es siempre, como decía Enrique Morente, un andar hacia atrás para coger impulso, carrerilla para saltar más adelante todavía».

El proyecto ha costado dos años de trabajo de campo, elaboración y puesta en escena, y en él «se explora, se fija y se da esplendor a las coreografías, danzas y bailes que Federico García Lorca trabajó, vio o pudo ver, tentar, atisbar, comprobar a lo largo de su vida y en su misma», según la compañía, por lo que no es una obra lorquiana en sentido estricto, sino un enfoque de lo que el poeta vivió en torno al de mujer, de ahí que se le haya añadido el subtítulo de Mujeres, danzas y bailes en tiempos de Federico Garcia Lorca.

Con este montaje el BFA no pretende ofrecer, pues, una imagen cabal de la época, sino una reinterpretación articulada sobre la trayectoria vital de Lorca, una reconstrucción de coreografías históricas desde la óptica de la relación que Federico tuvo -o pudo tener- con mujeres del mundo dancístico

Así interpretado, el montaje se modula en torno a tres pregones que, cantados por Manuel Lombo, nos introducen en un mundo dancístico donde la imaginación sigue el ritmo del conocimiento. Verbigracia, con el Pregón de las naranjas de Antonio el Divino, el público se sitúa ante una puesta en escena dividida en tres partes con gran despliegue de matices, desde La cachucha, de Fanny Essler en 1836, a El fandango del candil, de La Argentina en 1927, pasando por la Danza del fuego, de Falla, que interpretara Pastora Imperio en 1915; El maleficio de la mariposa que ejecutara La Argentinita junto a Lorca en 1920, o la aportación que cuatro años antes, en 1916, hizo La Argentina de la Danza de los ojos verdes.

Más variaciones y detalles aparecerán, igualmente, en el segundo bloque, que parte del Pregón de las brevas de Anastasio Ruíz, con la festividad del Corpus sevillano según ideó La Argentina; piezas de los Ballet Rusos de Diáguilev, como los tangos, farruca y el garrotín (1923) siguiendo el molde de María Albaicín, La Rubia de Jerez, La López y Gabriela la del Garrotín; la evocación a Las calles de (1933), donde se alude a Juana la Macarrona, La Malena, Fernanda Antúnez y La Argentinita, y las alegrías gaditanas de Regla Ortega (1936), todas pergeñadas con un gran despliegue coreográfico a fin de demostrar las dotes técnicas del BFA.

El tercer bloque principiará con el Pregón del Zarapico, del Niño de las Moras, y lo mismo engloba El lenguaje de las líneas (1935) de La Argentina, que las canciones populares que recopiló Lorca en 1931 con el de La Argentinita, a más de los recuerdos al Deep Song (Cante Jondo), de Martha Graham; la seguiriya con que nos sorprendió Pilar López en 1947, que en su parte cantable ejecutará Lombo; el Guns and castanets (1939), de Ruth Page, o el taranto (1942) de la sin par Carmen Amaya.

Y para que al vuelo de la mariposa en danza no puedan cortárseles las alas, la compañía andaluza cuenta con la dirección artística de Úrsula López y una nómina de virtuosos entre los que figuran Isaac Tovar (solista) y el cuerpo de baile, conformado por Julia Acosta, Ana Almagro, Gloria del Rosario, Andrea Antó, Águeda Saavedra, Manuel Jiménez, Federico Núñez e Iván Orellana, además de la colaboración de Pedro G. Romero.

La parte musical queda bajo la dirección del jerezano Alfredo Lagos, así como la participación de Sebastián Cruz y Vicente Gelo (cante); Pau Vallet, Juanma Torres y Alfredo Lagos (guitarras); Raúl Domínguez alias Botella y Antonio Moreno (percusión); Pepe Fernández Rodríguez (piano); Juan Jiménez (saxo), y Manuel Lombo como artistas invitado, quedando la dirección escénica a cargo de Elena Córdoba y el vestuario diseñado por Belén de la Quintana según idea original de Teresa Lanceta.

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