El Barça, en situación crítica

Hasta el tono de Xavi, tradicionalmente vitalista y repleto de optimismo, pareció más bajo que de costumbre. La dolorosa derrota con el Betis, «un rival directo para el Barça» en la lucha por los puestos de la Champions, como había reconocido el propio Jordi Alba, tuvo un efecto ruinoso en el ánimo del nuevo entrenador que ha topado, cuatro partidos más tarde, con los mismos problemas que estrangulaban deportivamente a Koeman.

Es un equipo sin gol, profundamente débil en lo anímico, incapaz de asimilar su nueva condición de integrante de la clase media del fútbol español, alejado cada día que pasa de la aristocracia, temblando, además, ante la final del miércoles en Múnich donde puede quedarse fuera de la Champions a inicios de diciembre. 

Y eso no es solo un problema porque certificaría la caída a la segunda división europea sino que resulta un serio problema económico para un club arruinado que necesita cada euro como el aire para respirar.

Ahora, el Barça está ahogado. Vive una situación crítica. Tanto en la Liga (necesitaría prismáticos para otear al Madrid, el líder, al que tiene a 16 puntos) como en la Champions, al borde del precipicio camino de la League. 

De más a menos

Aunque proclamó sentirse «orgulloso» del comportamiento de sus jugadores, Xavi detectó que los viejos defectos estructurales siguen sin resolverse. El equipo ha ido de más a menos.

Emitió señales más ilusionantes en los dos primeros encuentros (triunfo ajustado sobre el Espanyol, empate dramático contra el Benfica que le obliga a jugarse todo en Múnich, el peor escenario posible) que en los dos últimos.

Sabe Xavi que necesita tiempo para inyectar sus ideas. Pero también sabe Xavi que no lo tiene

Ni siquiera el triunfo sobre el Villarreal (el primero fuera del Camp Nou que logró el Barça) dejó tranquilo al técnico porque vio cosas, demasiadas cosas que no le gustaron. Idéntico mensaje crítico lanzó tras encajar su primera derrota en el banquillo.

Sabe que necesita tiempo para inyectar sus ideas. Pero también sabe Xavi que no lo tiene, tremendamente condicionado por las bajas que castigan a sus delanteros titulares, fiándolo todo al frágil e irregular Dembélé. Es, por lo tanto, el mismo paisaje en el que habitaba Koeman.

La dura vida sin Ansu 

Desposeídos ambos de Ansu Fati (el delantero más certero), al que solo ha disfrutado el interino Sergi Barjuan en este último mes y medio: 86 minutos jugó en  ante el Dinamo y anotó un gol, que le dio respiración asistida al equipo en Europa. 45 minutos después en Balaídos ante el Celta y un gol para iniciar el 0-3 que parecía dar tranquilidad, aunque terminó siendo un inesperado 3-3.

«En una contra no te pueden pillar, tenemos que ser más listos tácticamente, hacer alguna falta»

Xavi, técnico del Barça

En Vigo se rompió Ansu y desde entonces Xavi, que debutó el pasado 20 de noviembre, ni lo ha podido tener. Y tampoco quiere ahora correr riesgos porque necesita a Ansu durante toda la temporada. No solo el miércoles en Múnich, cansado como está el técnico de ver como los jugadores recaen de antiguos problemas físicos.

Inmaduros tácticamente

El Barça, además, no tiene la estabilidad táctica ni la cohesión anímica para sobreponerse a golpes como el gol de Juanmi, que silenció un respetuoso Camp Nou. Respetuoso porque no tuvo queja alguna hacia el equipo -ni pitos, ni pañoladas, ni nada de nada-, que se va empequeñeciendo con el paso de los partidos.

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«En una contra no te pueden pillar, tenemos que ser más listos tácticamente, hacer alguna falta. Teníamos que parar esas contras, lo habíamos trabajado», dijo Xavi, dolido («ha sido una pena, es demasiado castigo»)porque el Barça no aprende, condenado a deambular por la zozobra.  

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