El sector agrícola ya no soporta la situación actual. La subida generalizada del precio de la energía junto con el de otras de sus materias primas, como es el caso de las semillas, el pienso o los abonos, han disparado enormemente los costes de producción de los agricultores y ganaderos españoles. De este modo – y ante la pasividad del Gobierno – el sector ha optado por movilizarse y saldrá a las calles durante el próximo mes de diciembre.

Así, las carreteras españolas volverán a acoger, a las puertas de la campaña de Navidad, unas protestas que ya habían comenzado el pasado 2020 y que se vieron interrumpidas por la llegada de la crisis sanitaria del a nuestro país. Hay que tener en cuenta que además, muchas de estas movilizaciones coincidirán con las convocadas por el sector de los transportistas para protestar por la falta de apoyo del Gobierno y la crítica situación en la que se encuentran sus trabajadores.

Todo esto se produce en un contexto marcado por el descontento de los ciudadanos ante la subida del precio de la luz, de las materias primas y ante la crisis de abastecimientos que ya golpea al sector logístico y a muchas empresas. Estas movilizaciones podrían complicar mucho la vida al Ejecutivo en unas fechas en las que los desplazamientos y el servicio de entregas suponen una herramienta fundamental para la actividad económica de un país.

Por el momento, y aunque todavía no se maneja un calendario de fechas definitivo, las organizaciones agrarias y ganaderas preparan numerosas protestas por toda que se irán desarrollando durante el mes de diciembre. A mayores, las patronales no descartan la organización de una gran manifestación en Madrid que ponga de relieve las necesidades y peticiones del sector rural español.

Críticas del campo

Entre las críticas que destaca el sector agrícola de nuestro país está el hecho de que los costes de producción se han disparado para los agricultores y ganaderos a niveles «nunca vistos». Los piensos para el ganado se han encarecido cerca de un 30% en el último año. También son más caras las semillas con un alza del 20%; los abonos con una subida de un 48%; el agua que ha incrementado su precio un 33% o los plásticos que se utilizan en los cultivos de invernadero, que se han disparado un 46%.

Por otro lado, desde las asociaciones destacan también que las subidas más espectaculares son las que afectan al gasóleo que usan sus tractores, que ha aumentado un 73% y a la energía eléctrica que se ha disparado en torno a un 270%.

Así, los agricultores y ganaderos denuncian que los alimentos están encareciéndose de cara a los consumidores mientras que ellos siguen sin cubrir sus costes y soportando una vez más la peor parte de esta situación. «Es necesario un reparto más justo del valor de los alimentos en la cadena alimentaria», defienden desde las asociaciones de representantes. Así, las organizaciones agrarias de reclaman un apoyo firme por parte de las administraciones, a todos los niveles.

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