El Gobierno de España, a través del Ministerio de Consumo, está impulsando la etiqueta tipo semáforo para indicar la calidad de los alimentos del supermercado a toda costa. Va a gastar 150.000 euros en diversos contratos para extender este sistema a pesar de que el Ministerio de Agricultura y las empresas del sector primario están en contra. Este método de origen francés llamado NutriScore ofrece incoherencias como que el aceite de oliva virgen extra obtiene peor nota que una Coca Cola Zero.

La directora ejecutiva de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Alimentación (AESAN), que depende de Consumo, detalla a OKDIARIO que «ante la realidad de la presencia del logo NutriScore en muchos productos como consecuencia de la decisión voluntaria de las empresas de utilizarlo, el ministerio ha considerado conveniente realizar una campaña de información dirigida a las personas consumidoras para explicar en qué consiste NutriScore y cómo interpretar adecuadamente dicho etiquetado, con un coste estimado de 100.000 euros».

Por otra parte, se ha planteado la conveniencia de «crear un desarrollo informático que permita un adecuado seguimiento de la utilización de NutriScore por parte de las empresas, con un coste estimado de 50.000 euros».

Este sistema expresa la calidad nutricional del producto mediante un gráfico basado en una escala de 5 colores, de verde oscuro a naranja oscuro, asociados a cinco letras, de la A a la E. La mejor calificación es la letra A y el color verde oscuro y la peor la letra E y color naranja oscuro. De ahí la referencia a que sea el semáforo de la calidad de los alimentos.

Desde el Ministerio de Consumo se planteó la posibilidad de regular su uso en mediante un real decreto que fije unas condiciones mínimas para su uso. En este sentido se tramitó en la web del Ministerio una consulta pública en julio de 2020 sobre dicha posibilidad. No obstante, hasta la fecha no se ha tramitado ningún proyecto normativo.

Quejas de Luis Planas

Cabe subrayar que el Ministerio de Agricultura, con el socialista Luis Planas a la cabeza, ha mostrado el malestar del sector sobre este método de calificación de los productos. Este ministro reprochó a su homólogo Alberto Garzón que el NutriScore perjudica gravemente a nuestra industria agroalimentaria. Por ejemplo, al aceite de oliva, al jamón serrano o a los quesos.

Luis Planas, ministro de Agricultura, en el Congreso.

En una entrevistaPlanas fue tajante: «Nada que dañe a la dieta mediterránea y sus productos puede ser aprobado por el Gobierno de España», en clara referencia a este método. «¿A quién se le ocurre devaluar nuestro producto estrella dentro de nuestro campo?», lanzó el ministro socialista con una clara doble intención en COPE.

Tres contratos

Según las fuentes oficiales de Consumo, ya se han licitado dos contratos vinculados a la primera de la partida destinada a una campaña de información a la población general. En un servicio de creatividad y producción se han desembolsado 18.029 euros, impuestos incluidos, y en la compra de espacios en medios de comunicación y demás soportes publicitarios, otros 81.971 euros, igualmente con los impuestos incluidos.

Para el ejercicio 2022 está prevista la contratación por 50.000 euros, para recopilar las empresas que estén usando NutriScore en España. El objetivo es que «aporten la información requerida por la UE sobre la información alimentaria facilitada al consumidor». Esa norma, dicen, establece que «los estados miembros tienen que garantizar un seguimiento apropiado de las formas de presentación de la información nutricional que estén presentes en el mercado de su territorio».

El Ministerio desglosa que «el número de productos a calificar dependerá de las empresas que voluntariamente utilicen NutriScore. Como referencia, remarcan que, «en dos años y medio de aplicación en Francia, se han incluido 415 empresas, lo que supone unas 166 empresas por año». A preguntas sobre el número de funcionarios dedicados a este sistema nutricional, Consumo asegura que, al margen de los citados contratos, «no está previsto emplear a más personal para este proyecto».

Dos informes

Por otra parte, comentan que se han elaborado dos estudios oficiales sobre este semáforo nutricional. Por una parte, un informe del Comité Científico de la AESAN sobre la aplicación en del sistema NutriScore aprobado en marzo de 2020. Y, por otra, otro análisis del Comité Científico de AESAN sobre la valoración del aceite de oliva por sus características nutricionales en el sistema de etiquetado NutriScore, aprobado en de abril de 2021.

Del mismo modo, a lo largo de la respuesta oficial, la directora ejecutiva subraya una y otra vez que el NutriScore no nace del Ministerio. «Es un etiquetado nutricional frontal de uso voluntario que ya se está aplicando en desde finales de 2018 por parte de las empresas que así lo han decidido libremente. No se trata de un proyecto del Gobierno que deba ponerse en marcha», subrayan.

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