La AVT ha celebrado este martes en Madrid su 40 aniversario en un acto presidido por la Reina Sofía en el Auditorio del museo que llevaba nombre, que ha sido recibida con una larga ovación. Ni el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ni ningún ministro del de han acudido al acto. Tan solo el ex delegado del en Madrid, José Manuel Franco, pero en calidad de premiado, y la directora y subdirectora de la dirección general de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo del Ministerio del Interior. Tampoco han asistido Casado ni ningún dirigente nacional del PP pese a estar invitados.

Miguel Folguera, consejero de la AVT, no oculta su decepción y dice con claridad a OKDIARIO: «Es una vergüenza. Más de un centenar de víctimas de toda España sin el apoyo y cariño del de Sánchez». Fuentes de la AVT confirman que fueron invitados, pero el ejecutivo ha reducido su presencia en el acto a la directora general de Víctimas, Montse Torija, y a su subdirectora, Paloma Pérez Cortijo. Una representación menor e ínfima para el 40 aniversario de la asociación y con presencia de la Casa Real.

Entre los galardonados por la AVT, el coronel de la Guardia Civil, Diego Pérez de los Cobos., purgado por Marlaska por negarse a desvelar una investigación judicial por el 8M precisamente contra Franco. El auditorio puesto en pie le ha dedicado una intensa y larga ovación al coronel, que a la salida, en un receso, mostraba a los presentes su agradecimiento y su emoción por un premio con la significación de este. En los corrillos se ha comentado la ovación al coronel y la ausencia de Sánchez y Marlaska.

Durante el acto se han entregado el X Premio Verdad, Memoria, Dignidad y Justicia a los profesionales sanitarios de España y la Mención Especial del premio a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. También las Cruces de la Dignidad de la AVT a diversos representantes políticos, de medios de comunicación y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

El auditorio puesto en pie le ha dedicado una intensa ovación al igual que a Isabel Díaz Ayuso. La presidenta de la Comunidad de Madrid ha estado acompañada por Enrique López, consejero de Presidencia, Justicia e Interior, y por la Consejera de Familia de la Comunidad de Madrid, Concepción Dancausa.

En la apertura la presidenta de la AVT, Maite Araluce, ha señalado: «Nos toca aguantar que somos cosa del pasado y que los homenajes no sean a nuestros seres queridos sino a sus asesinos». Al colectivo de presos de ETA que ayer pidieron que Bildu les siga homenajeando pero en privado les ha dicho que lo que deben hacer esos terroristas es «colaborar con la justicia para resolver los más de 300 asesinatos».

Ha recordado que también hay casos sin resolver de GRAPO, FRAP, o Terra Lliure. Araluce ha denunciado «el final de facto» de la política de dispersión: «276 traslados y ninguno se ha arrepentido o ha colaborado con la justicia». «Ninguno», ha repetido. Araluce ha repetido que el relato del terror de ETA «no pueden hacerla nuestros verdugos» y ha resaltado el «preocupante» desconocimiento de los jóvenes sobre lo ocurrido.

En nombre de los profesionales sanitarios, premiados en este 40 aniversario, han hablado María Bringas y Carmen Casal: «Vemos muchas heridas que aún necesitan curar. Seguiremos luchando contra lo que nos venga».

«A los que entregaron su vida»

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha comenzado su discurso manifestando a la Reina Sofía la «máxima lealtad a la Corona». «Gracias -ha dicho Ayuso- por toda una vida dedicada al pueblo español». «Esta medalla -ha señalado- va para todos los que perdieron a sus padres, a su familia y su infancia», ha dicho la presidenta madrileña. «La AVT -ha continuado- es el faro moral que nunca se ha apagado en defensa de las víctimas». Ayuso ha afirmado: «No tolerar un relato sin vencedores ni vencidos. Hoy recordamos a quienes entregaron su vida por lealtad a España y lealtad al Rey».

Fue un 4 de febrero de 1981, en plenos años oscuros de plomo de ETA, cuando tres mujeres valientes, Ana María Vidal Abarca, Sonsoles Álvarez de Toledo e Isabel O’Shea fundaron la asociación «casi en la clandestinidad», como ha señalado Maite Araluce. La AVT está personada en más de 200 causas, ofrece ayuda psicológica y asistencia integral social a decenas de familias de víctimas en situación de enorme precariedad.

La AVT da visibilidad a las víctimas: «Hoy somos tan necesarios como en 1981. Hoy luchamos para no caer en el olvido». Y pelea para la deslegitimación de Bildu: «No es un partido legítimo por legal que sea y seguimos acumulando indicios para su ilegalización». «Queremos una derrota real del terrorismo. Queremos una España en libertad», ha finalizado Araluce.

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