El gran guirigay de la Asamblea de Madrid y su cuestionada presidenta: «Hay una doble vara de medir»

Actualizado Viernes,
12
noviembre
2021

08:24

La oposición en bloque abandona el Pleno incluido Vox, que acusó a María Eugenia Carballedo de usar un criterio distinto si las alusiones son a diputados del o de otro partido

La oposición, incluida Vox, abandona la Asamblea de Madrid tras la expulsión de la diputada del EL

Pleno de alto voltaje en la Asamblea de Madrid. La sesión de este jueves comenzó con el enfado monumental de la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, tanto con Unidas Podemos -a quien acusó de ser el « político de este país»- como con Vox -«a mí no me da lecciones nadie», le advirtió- y acabó con todos los grupos de la oposición abandonando el hemiciclo en señal de protesta tras la expulsión de una diputada del PSOE.

Para llegar a ese desenlace entre medias lo que ocurrió fue una intervención de la socialista Carmen López en la que afirmó que el hermano de la dirigente autonómica «se dedica a ir por los hospitales a sugerir a qué empresa hay que contratar». Y entonces la tensión latente alcanzó su pico más elevado.

«Está haciendo usted una alusión directa al familiar de un diputado (…) usando palabras muy graves. No se me ocurre nada más en contra de lo que son las reglas de la cortesía parlamentaria», le recriminó a la representante del la presidenta de la Asamblea autonómica, María Eugenia Carballedo, haciendo una interpretación del reglamento que rige su funcionamiento cuestionada incluso por algún miembro de su partido (PP). Tras instarle a que retirara sus palabras y que la aludida se negara procedió a expulsarla del hemiciclo de Vallecas.

López volvió entonces a su escaño, manifestando su intención de no abandonarlo para desesperación de Carballedo, que llegó a llamar a los servicios de la Cámara para que la desalojaran tras tratar infructuosamente durante casi cinco minutos que lo hiciera de forma voluntaria. En medio de ese guirigay todos los grupos de la oposición se levantaron de sus asientos, recogieron sus cosas y comenzaron a desfilar hacia la puerta con la portavoz de Vox, Rocío Monasterio, protagonizando esa foto finish.

«Nosotros en este Pleno hemos aguantado que se nos llamara nazis, ultraderecha, los 12 apóstoles del odio que chapoteábamos en la sangre de determinados colectivos, se ha hablado de familiares míos aquí… y nunca la presidenta de la Mesa ha pedido a ese diputado que saliera. Hay una doble vara de medir», censuraba después la líder del partido que facilitó la investidura de Ayuso, quien no estuvo presente durante la bronca.

Posteriormente se celebró una Junta de Portavoces extraordinarias, tras la cual el líder del PSOE, Juan Lobato, pidió la dimisión de Carballedo y anunció que si no se marcha voluntariamente su grupo presentará una solicitud de reprobación para declarar «políticamente la incapacidad de la presidenta por su falta de ecuanimidad en esta Cámara»: «Ha perdido nuestra confianza por completo».

La imagen de la Asamblea de Madrid con la mitad de sus escaños vacíos -no se recuerda algo así en años- dejó en un segundo plano el debate que originalmente se estaba produciendo, el de los contratos de emergencia por la crisis sanitaria del Covid. El consejero de Hacienda, Javier Fernández-Lasquetty, había defendido la legalidad de los 5.210 suscritos entre 2020 y 2021 y acusado a los diputados de los partidos rivales de ser «torpes», «muy vagos» y de intentar difundir «la sospecha generalizada sin concreción de ningún tipo».

«No entendemos que hagan esto», llegó a recriminarle Lasquetty a Vox, el grupo que precisamente llevó a la Cámara la fiscalización de esos contratos con el apoyo de la izquierda. «Lo que están haciendo es ser compañeros de viaje de los comunistas. Es la oposición más deshonrosa que se puede tener», apostilló.

Entre las críticas vertidas en el Pleno, la más gráfica fue la del diputado de Más MadridAlberto Oliver, esgrimiendo una copia de la sentencia del caso Gürtel para justificar su desconfianza en el PP: «Ustedes han utilizado el dinero del Covid para máquinas quitanieves, drones, material de escalada y básculas de bebé. Una de dos, o creyeron que la era de parturientas en el pico de Peñalara o son unos tramposos que han hecho lo que quieren con el dinero de todos los madrileños».

Hasta ahora el momento más tenso en la Asamblea de Madrid en lo que va de legislatura se había registrado durante la investidura de Ayuso, cuando Monasterio recriminó a Serigne Mbayé, portavoz del Sindicato de Manteros y diputado de Podemos, que llegara a España «de forma ilegal» y se hubiera «lucrado durante años vendiendo de forma ilegal a las puertas de comercios y pymes». Las protestas de la diputada de la formación moradaVanessa Lillo provocaron su expulsión.

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