El Ibex 35 se contagia de ómicron: está a punto de cerrar su peor mes desde marzo de 2020

El Ibex 35 llega a la última sesión de noviembre con una caída acumulada del 6,44%, consecuencia de los estragos que en las bolsas ha provocado la nueva variante de coronavirus, ómicron. El selectivo español no ha registrado un descenso tan abultado desde el estallido de la pandemia, cuando en marzo de 2020 se desplomó un 22,21%. El descenso contrasta con la revalorización del 25,18% del mismo mes de 2020, y que tuvo lugar gracias a la aprobación de las vacunas contra el covid-19.

En los 19 meses que separan esa caída de este noviembre, el Ibex 35 ha cerrado ocho meses en rojo, entre los que destacan los descensos de julio (-4,90%), septiembre (-3,63%) y octubre (-3,94%) de 2020 y las caídas de enero y junio de este ejercicio, del 3,92% y del 3,58%, respectivamente.

“Por si le faltaban pocos argumentos a nuestro índice para colocarse como uno de los peores a nivel europeo, el regreso de los temores a la nueva variante del covid ha sido motivo suficiente para generar un verdadero movimiento de pánico en el Ibex 35”, destaca Javier Molina, portavoz de eToro en España.

Las caídas de noviembre del Ibex 35 son mucho más abultadas que las de otras bolsas europeas. En el mismo plazo, sin tener en cuenta lo que suceda este martes, Milán se anota un descenso mensual del 2,68%; Fráncfort del 2,60%, Londres del 1,54% y París del 0,79%. El recorte del undécimo mes del año deja la rentabilidad anual del selectivo nacional en el 4,4%, lejos de la acumulada por los mismos mercados mencionados y que se sitúan entre el 8% del parqué londinense y del 21,24% del parisino.

Molina también apunta que “con los valores de la economía social en el epicentro del movimiento, la zona clave de los 8.250” puntos del Ibex 35 es la que se debe vigilar y advierte de que precios por debajo de dicho nivel supondría ir a buscar los 8.000 enteros. “El abismo espera si se pierde esa zona”, alerta.

Toda la atención en ómicron

Ómicron se ha convertido en una preocupación seria para las bolsas por su posible mayor transmisibilidad y capacidad de neutralizar la inmunidad. “Aunque todavía hay mucha incertidumbre sobre sus otras características -como el riesgo de mortalidad-, esta noticia tiene el potencial de cambiar las perspectivas macroeconómicas y de mercado a corto plazo”, afirma Anna Stupnytska, economista global en Fidelity International.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) está trabajando para analizar la potencial gravedad de esta nueva variante, de la que ya se han detectado casos de contagio en multitud de países, incluido España. En este escenario, el organismo internacional ha solicitado la realización generalizada de pruebas para ómicron, remarcando que sus diferencias con anteriores cepas podrían dar lugar a un empeoramiento de la situación epidemiológica a nivel global. Farmacéuticas como Moderna, BioNTech y Johnson & Johnson ya han comenzado los desarrollos para adaptar sus vacunas a la variante ómicron.

La nueva variante de coronavirus llega en un momento en el que el crecimiento mundial ya se había sesgado a la baja, con la desaceleración de China, los cuellos de botella o la inflación principales vientos en contra. Ómicron añade más incertidumbre a las perspectivas macroeconómicas y políticas de los próximo, lo que deja a los bancos centrales frente a un dilema más difícil. “En aras de proteger el crecimiento y los mercados laborales, es posible que haya que reducir la retórica agresiva de instituciones como la Reserva Federal y el de Inglaterra, al menos hasta que la nueva variante revele sus cartas”, indica Stupnytska.

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