La baja por lesión de Raíllo, que sólo ha podido jugar la primera jornada de Liga, y al que no se espera en los terrenos de como mínimo hasta febrero, tras ser intervenido en el pasado 27 de octubre, le está resultando especialmente dolorosa al Mallorca, que echa mucho de menos no sólo la contundencia defensiva, sino también la jerarquía del futbolista andaluz.

Los números demuestran la importancia que tenía Raíllo en el dispositivo defensivo del Mallorca: en 14 jornadas el equipo sólo ha podido dejar la portería a cero en cuatro ocasiones, tres de ellas en Palma (Espanyol, Villarreal y Levante) y apenas una lejos de Son Moix (en Vitoria, en el primer desplazamiento). La pareja Valjent-Russo no es tan eficaz como la que formaba el eslovaco con Raíllo, y en los últimos encuentros se está poniendo en evidencia.

Dado que se espera la reincorporación de Raíllo a los entrenamientos a comienzos del próximo mes de febrero, el club debe plantearse si ficha a un central más en el mercado de invierno o si espera a la vuelta del defensa cordobés. Lo más probable, dado que está por ver si Raíllo cumplirá estos plazos o si sufrirá algún retraso, es que sí se incorpore a un nuevo jugador, aunque para eso el club debe esperar al uno de enero, fecha en la que se abrirá la segunda ventana de fichajes de la temporada.

En cambio el que está casi a punto para volver es el japonés Take Kubo, que se lesionó el pasado 22 de septiembre en el Santiago Bernabéu ante el Real Madrid. Tal y como anticipó OKBALEARES, la fecha que se maneja para el regreso de Kubo es el sábado cuatro de diciembre, día en en el que el equipo jugará en el Metropolitano ante el Atlético de Madrid. Poder contar con el asiático le dará un balón de oxígeno al entrenador Luis García Plaza, que volverá a disponer de la que sin duda es una de sus piezas claves.

Para empezar el sábado ante el Getafe el equipo ya contará de nuevo con el ghanés Baba, que cumplió sanción el lunes en Vallecas. La importancia de Baba en el terreno de juego quedó patente en el partido ante el Rayo, en el que se notó muchísimo su ausencia, sobre todo en una primera parte en la que los madrileños desbordaron en el centro del campo a los mallorquinistas.

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