El mundo ‘pelea’ contra ómicron de manera diferente: reducir las cuarentenas, una medida económica pero nada «descabellada»

La variante ómicron de la ha supuesto una explosión de la pandemia cuando parecía que se veía el final.

El aumento considerable de casos y de incidencia en todo el contrasta una ocupación hospitalaria que, si bien también va en aumento, no lo hace a la velocidad de otras olas. Las vacunas han servido para reducir la gravedad del virus y por eso ahora los países quieren controlar la pandemia de otra forma. La ‘pelea’ contra ómicron ya no es como la que se dio en la primera o en la segunda ola, mucho más graves.

La situación es diferente y por eso los Centros de Control de Enfermedades (CDC) de fueron los primeros en proponer, este lunes, una reducción de las cuarentenas de los positivos asintomáticos de 10 a 5 días. El proceso que marcan es claro: cinco días de confinamiento y si los síntomas desaparecen en ese tiempo seguir, ya sin cuarentena, utilizando mascarilla con carácter general otros cinco días. En caso de seguir con síntomas habría que seguir confinados. Este cambio de planteamientos se debe, en gran parte, por la oleada de bajas de trabajadores ante la alta incidencia de la variante ómicron en todo el planeta.

Los CDC recogen una serie de medidas para los que, sin ser positivos, sí son contactos estrechos. Para estos será necesaria la mascarilla durante 10 días después del contacto y además realizarse test cada cinco días para confirmar que no hay contagio.

España buscará subirse a estos planteamientos. El Consejo Interterritorial de Salud tratará este miércoles el tema de la reducción de las cuarentenas, siguiendo los pasos de otros países europeos. El Gobierno sostiene que la decisión se tomará «siguiendo criterios científicos», y algunas comunidades autónomas, como Madrid, ya han asegurado que ven «razonable» que ahora las cuarentenas sean más cortas, dados los altos niveles de vacunación y que la mayoría de los casos de ómicron tienen síntomas leves.

Marcos López Hoyos, el presidente de la Sociedad Española de Inmunología explica a 20minutos que «es una medida que combina temas de salud pública, de economía y de plasticidad«. Hay una serie de matices. «Creo que puede ser aplicable si se explica bien», aclara el experto. «Se baja la cuarentena (a cinco días) pero se dejan 10 días de uso obligatorio de mascarilla», siempre y cuando a partir del quinto día ya no haya síntomas.

Esto tiene una explicación. «Hacemos la en el momento más infectivo y luego se flexibilizan las medidas. Ese es el cambio, para que no se pare todo», dice López Hoyos, que define este giro como «un cambio de actitud» frente a la pandemia. Eso sí, lanza un aviso para la prudencia: «Hasta el momento no hay datos claros de que la tasa de infección con ómicron dure menos». En este sentido, López Hoyos no sabe «en qué se ha basado la CDC para tomar esta decisión, porque he visto el documento y no veo evidencias«, y él aduce este paso al hecho de que «se pueda estar parando la actividad».

José María Molero, portavoz de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria, añade que con la variante delta «sí que estaba demostrado que la posibilidad de contagio gracias a la vacuna era menor», y en el caso de la ómicron «lo que puede darse es, como estamos viendo, que la gravedad de la enfermedad es mucho menor«. El objetivo, sostiene, «pasa porque no haya un colapso del sistema sanitario».

Así, sobre las cuarentenas, Molero dibuja un panorama para el corto y medio plazo: «Vamos hacia que no haya en los contactos, en el caso del infectado sí que pueden ser recomendables unos días de aislamiento, como hacemos con la gripe, algo que la población no tenía en cuenta pero que ya se hacía antes de la Covid». En el caso de la variante ómicron, solo con datos preliminares eso sí, lo que se ve «es que los casos duran menos, tienen síntomas más cortos y eso tiene que ver con que la carga viral sea alta durante menos tiempo», pero Molero aclara que de momento «esto es algo puramente empírico».

En todo caso, sentencia con claridad: «No es descabellado reducir las cuarentenas». En cambio, otros analistas, como César Carballo y José Antonio López Guerrero, piden hacerlo «recurriendo a los test de antígenos» como el Reino Unido para que esa reducción de las cuarentenas sea «segura», tal como explicaron en La Sexta este martes.

En el caso de Italia este paso de reducción de las cuarentenas tiene precisamente un trasfondo económico. El Gobierno de Mario Draghi baraja reducir el confinamiento de los vacunados con la tercera dosis ante el temor a que la rápida difusión de la variante ómicron paralice algunas actividades del país, donde actualmente son más de dos millones las personas aisladas por el coronavirus. Es más, en el Quirinal se ha llegado a hablar de una reducción todavía más drástica en los casos asintomáticos: no a cinco días sino a tres. Grecia, en esta misma línea, ha decidido reducir a 5 días la de los infectados asintomáticos para no paralizar el funcionamiento del país

El Reino Unido, por su lado, fijó el pasado miércoles un aislamiento de siete días, pero con condiciones: siempre que el paciente dé negativo en dos test de autodiagnóstico en los dos últimos días. Al igual que en el caso italiano, la meta del Gobierno de Boris Johnson es evitar la parálisis de los sectores económicos clave para el funcionamiento del país. Ante esta nueva ola de la los países tratan de hacer todavía más equilibrismos entre la parte sanitaria y la parte económica, ambas bastante castigadas desde el inicio de la crisis en marzo de 2020.

En Israel la estrategia, en cambio, se centra de lleno en las vacunas y el país ya ha dado inicio a los ensayos clínicos de una cuarta dosis de refuerzo de la vacuna de Pfizer contra el coronavirus. En ellos han participado 6.000 personas, entre las cuales hay 150 profesionales de su personal médico, que recibieron la tercera dosis en agosto y cuyos índices de anticuerpos han descendido.

«Se espera que estos ensayos arrojen sobre los beneficios adicionales de administrar una cuarta dosis y comprender si merece la pena administrar una cuarta dosis y a quién», ha señalado el centro en declaraciones publicadas por el diario ‘Times of Israel’. El estudio, que estaba programado en un principio para principios de mes aunque se decidió retrasar por falta de datos, ha comenzado finalmente una semana después de que un comité de expertos del Ministerio de Salud diera verde a la cuarta dosis para personas mayores de 60 años o en situación de riesgo por su historial médico.

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