El número de primeras dosis se duplica para poder ir a bares y restaurantes

El ritmo de vacunación vuelve a latir tras unos meses de parón en España.

La entrada en escena del certificado en diferentes territorios de España ha animado de nuevo el interés de las personas aún sin vacunar y algunos puntos de inoculación abiertos este fin de semana se llenaron de colas, especialmente en Cataluña y la Comunidad Valenciana, donde es inminente la obligatoriedad del documento sanitario para entrar en al menos bares, restaurantes y residencias. La cobertura vacunal en España roza el 80% en toda la población, y el 90% en las personas de más de 12 años. El certificado covid se presenta como el último empujón para aumentar esos porcentajes.

La consecuencia ha sido inmediata en las comunidades afectadas, que están multiplicando la frecuencia de los pinchazos. El Departamento de Salud de Cataluña pretende reabrir algunos puntos de masiva que estaban cerrados tras inocular más de 22.000 primeras dosis los últimos siete días, el doble que la primera semana de noviembre. En la Comunidad Valenciana, los puntos móviles sin cita previa administraron el pasado fin de semana 2.190 dosis, más que las tres primeras semanas del mes, y los dispositivos activados acabaron dos horas más tarde de lo previsto para atender a todas las personas interesadas. En se están inoculando unas 15.000 primeras dosis a la semana, el doble que a principios de noviembre, y en Navarra se alcanzan las 250 diarias, cuando el ritmo previo era de un centenar.

El efecto llamada “era esperable”, analiza Jaume Sellarès, vicepresidente del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona. “En los países europeos donde se implementó se observó un aumento de la vacunación y aquí no había motivos para que fuera diferente que en el resto de regiones europeas”, explica. La presidenta de la Asociación de Enfermería Familiar y Comunitaria de Cataluña, Alba Brugués, entiende que los beneficios del certificado son dobles: “Por una parte, la gente sin proteger tiene un motivo más para vacunarse y, por otra, se protegen los espacios comunitarios con mucha gente”, ejemplifica.

La medida se aplica actualmente en siete comunidades autónomas: Aragón, Murcia, Comunidad Valenciana, Navarra, Baleares, Galicia y Cataluña. Estas tres últimas regiones fueron las primeras en aplicar a principios de octubre su uso, inicialmente, en las discotecas, pero entonces el impacto en el ritmo de fue escaso entre su población. “No se observó el mismo interés entre los jóvenes que ahora en la población general”, admite Sellarès. Canarias, País Vasco y están a la espera de las resoluciones judiciales y Andalucía solicitará el documento para acceder a los centros sociosanitarios. “La extensión del uso del está empujando a muchas personas a vacunarse”, insiste el director autonómico del Plan de Vacunación, David Moreno.

Cataluña es la comunidad con el mayor nivel de exigencia en la aplicación del certificado covid. Actualmente, lo requiere para acceder al ocio nocturno y a los festivales de música, mientras que este lunes por la tarde estudiará si reactiva la medida en bares, restaurantes, gimnasios y residencias tras la saturación de la web del Departamento por la alta demanda de descargas. “No sé si será este lunes, el martes o el miércoles”, aseguró el consejero de Salud, Josep Maria Argimon en una entrevista en Ràdio. El Gobierno catalán no discrimina entre aforos en la restauración (Valencia pide el certificado solo en locales con más de 50 comensales, y Navarra, a partir de los 60), horarios (Galicia lo requiere a partir de las 21.00 horas en bares y cafeterías), ni beneficios ( no lo exige, pero permite a los bares pasar del 75% del aforo al 100% en los establecimientos que lo requieran). El certificado sirve para confirmar que el portador ha completado la pauta vacunal, ha pasado la enfermedad en los últimos seis meses o ha dado negativo en una prueba PCR en las 72 horas anteriores (48 horas en el caso de un test de antígenos).

El repunte de las primeras dosis coincide en los centros de atención primaria con la inoculación de los pinchazos de refuerzo a las personas de más de 70 años, y con la campaña de contra la gripe en las diferentes comunidades, además de la recuperación de la actividad ordinaria. “Vamos un poco desbordados en la atención primaria”, lamenta Sellarès. En Navarra, el Colegio de Enfermería ha realizado un llamamiento a los profesionales jubilados para volver a “trabajar” en la campaña de inmunización colectiva, en previsión de la dosis de refuerzo y a una posible protección de los menores entre 5 y 11 años. Por su parte, la Generalitat de Cataluña ultima la “reapertura de algunos puntos de vacunación” que estaban cerrados, según Brugués. “Nos han informado que en los próximos días volverán a activar estos espacios”, explica.

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