El Partido Popular quiere pasar con perfil bajo por la polémica de las declaraciones de su diputada y ex portavoz en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo quien, en su último libro –Políticamente Indeseable (Ediciones B)-, vierte numerosas críticas contra la cúpula del partido, incluidos y Teodoro García Egea. Del primero dice, entre otras cosas, que es un «veleta» y del segundo, que «su forma de entender la política son las pelotas y el peloteo». En el PP están decididos a echar agua al asunto, más que nada para «no darle publicidad» al libro, que precisamente se publica este jueves.

La dirección nacional ha priorizado que sea el Grupo Parlamentario el que decida las posibles sanciones a Cayetana Álvarez de Toledo, siguiendo el reglamento interno. Fuentes del más alto nivel de Génova son partidarias de rebajar la polémica y de no tomar medidas contra ella, más allá de las que puedan decidirse en el Congreso. Allí ya se ha avanzado que se le abrirá un procedimiento por romper la disciplina de voto en la renovación del Tribunal Constitucional, pero se ha evitado aclarar si ello podría derivar en sanción. Fuentes parlamentarias aseguran que no hay fecha todavía para la reunión en la que se estudiará el asunto.

Entre 500 y 700 euros

La portavoz del Grupo Parlamentario Popular, Cuca Gamarra, ya avisó este martes que se seguirán las reglas que, precisó, «se han hecho para todos» y se aplicarán «con tranquilidad». Las decisiones, añadió, quedarán en el «ámbito interno».

Según las normas, Cayetana Álvarez de Toledo se enfrentaría a una sanción disciplinaria de entre 500 y 700 euros por no respetar la disciplina de voto en la elección de los cuatro miembros del Tribunal Constitucional, que se votó la pasada semana en el Congreso tras el acuerdo entre el Gobierno y el PP. La diputada reveló en El Mundo que había votado en blanco.

Los populares modificaron precisamente el reglamento hace nueve meses, después de que la ex portavoz afirmase, en otra entrevista en ese medio -concedida justo después de los malos resultados electorales en Cataluña- que Casado había «defraudado las esperanzas depositadas en él».

«Ha quedado acreditada la incapacidad de para reconstruir el constitucionalismo, que es el principal desafío español. Casado se ha dejado aquí jirones de credibilidad como líder del constitucionalismo», aseveraba la diputada.

El reglamento del PP considera infracción grave «cualquier manifestación pública oral o escrita en los medios de comunicación que suponga descrédito, menosprecio o descalificación de cualquier afiliado al partido». Y muy grave «toda manifestación o declaración hecha con publicidad, que incite al incumplimiento o descalificación de las decisiones válidas y democráticamente adoptadas por los órganos de gobierno y representación del partido, o de los grupos institucionales del mismo».

«Bulldozer»

En su libro, Álvarez de Toledo arremete abiertamente contra los dirigentes de su formación. El primer encontronazo con Casado, según relata, se produjo ya el mismo día en que éste la citó en una cafetería para ofrecerle que se sumase a «la campaña todavía soterrada para convertirle en el próximo líder del PP».

«Le dije que siempre había trabajado para gente más inteligente y valiente que yo, y no me sumé», le trasladó Cayetana a Casado. Después, sí aceptó ser candidata por Barcelona al Congreso en las elecciones de 2019, aunque asegura que no terminaba de fiarse por completo del presidente del PP: «Vanidades y veleidades al margen, había algo de Casado que no acababa de convencerme. Me parecía, sí, un hombre de empatías variables. Un camaleón sentimental. Lo que castizamente se llama un bienqueda o un veleta». «Por agradar, muere», sentencia.

Contra García Egea tampoco ahorra en dardos. Le denomina «bulldozer»,  por su actitud autoritaria y querer tener el control «absoluto» del grupo parlamentario del PP en el Congreso. «Busca el control absoluto también en los medios, los empresarios, los jueces… Con la misma combinación de palo y zalamería. Su forma de entender la política son las pelotas y el peloteo», escribe la ex portavoz parlamentaria. Según ella, «los diputados no pueden comprar una bolsa de patatas fritas sin su consentimiento».

«Es un arquetipo y perfiles como el suyo proliferan en los partidos. Son políticos de los que no se recuerda ninguna idea original ni realmente valiosa. Pero acaban imponiéndose por la pura fuerza de su ambición. Buscan el poder y lo ejercen de manera despótica, teocrática. Teodocrática», sostiene.

En la entrevista en El Mundo, la ex portavoz también afinaba contra Egea: «Ejerce un mando testoterónico y perjudica a Casado; hace bullying»

Génova quiere evitar el pulso con la diputada por todas esas afirmaciones. Sin embargo, la dirección nacional sí se vio obligada a reaccionar este martes después de que Álvarez de Toledo, en una entrevista en EsRadio, acusase al partido de estar buscando material incriminatorio contra la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

A raíz de esas manifestaciones públicas, fuentes populares subrayaron que  las «acusaciones» son «rotundamente falsas» y «demasiado graves».

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