El rey Felipe VI: «Las instituciones debemos ser ejemplo de responsabilidad y de integridad moral»

Las instituciones tienen la «responsabilidad» de ser ejemplo de «integridad moral» y «asumir las obligaciones» que tienen encomendadas. Así lo ha transmitido el rey Felipe VI este viernes en su tradicional discurso de Navidad, en el que también ha pedido «no dar pasos atrás en la lucha» contra el coronavirus y ha hecho una férrea defensa de la Constitución española, «cuyo espíritu evoca a la unidad y al diálogo».

Con las banderas española y europea detrás y en un discurso que ha durado alrededor de doce minutos, Felipe VI ha hecho un llamamiento a que las instituciones, además de asumir «las obligaciones encomendadas», respeten y cumplan las leyes y sean «ejemplo de integridad pública y moral», en una referencia implícita al rey emérito, como ya hiciera el pasado año.

Al comienzo de su intervención, el rey ha tenido un sentido recuerdo para los vecinos de la isla de La Palma, que han visto este año cómo, tras décadas en un tranquilo letargo, el volcán volvía a despertarse. Después de más de cien días de actividad, la calma comienza a expandirse de nuevo por la isla, aunque el suceso ha dejado tras de sí la pérdida de algunas vidas humanas y de centenares de hogares. «El volcán os ha dejado a muchos sin hogar, sin medio de vida y a todos nos ha llenado de tristeza», ha resumido Felipe VI, que ha explicitado el compromiso de «todas» las Administraciones para que los vecinos puedan «reconstruir cuanto antes» sus vidas y su economía.

El rey ha continuado con otra de las tragedias que, por segundo año consecutivo, ha golpeado a y al mundo: la del coronavirus. Así, ha asegurado que «un año después» la situación sanitaria es «diferente» gracias al descubrimiento de las vacunas y «al gran número de españoles» que se las han inoculado en un proceso de vacunación del que, ha dicho, se ha de estar «especialmente satisfechos».

Eso sí, ha pedido no bajar la guardia, pues «el virus todavía tiene la capacidad de hacernos daño«. «El riesgo no ha desaparecido, debemos seguir teniendo cuidado, protegernos y actuar con la mayor responsabilidad individual y colectiva», ha señalado, para después pedir «no dar pasos atrás en esta crisis sanitaria que tanto sufrimiento ha causado» y de la que saldremos gracias al personal sanitario, al que ha dado todo su «apoyo y ánimo».

También ha reparado el monarca, que tenía a su derecha una imagen del primer acto de la princesa de y la Infanta Sofía sin la presencia de los reyes, que el «daño» del Covid-19 no solo ha sido sanitario, sino también económico y social. Aunque ha señalado el buen ritmo en el que camina la economía española y el ritmo «realmente positivo» con el que aumenta la cifra de ocupados, ha apuntado que «ha aumentado» el número de personas en situación de vulnerabilidad y ha señalado la «preocupación» de muchos hogares por la subida de los precios, el coste de la energía o las dificultades para encontrar un empleo estable, «especialmente para los jóvenes».

Todo ello que, sumado a que las nuevas tecnologías y la están «modificando muchos aspectos de nuestras vidas», provoca un escenario «lleno de incertidumbres y de contrastes». No obstante, ha instado a la sociedad española a no «dejarse llevar por el pesimismo» ni «caer en el conformismo». «Creo que debemos reaccionar, entender y asumir las nuevas transformaciones que estamos viviendo, tomar la iniciativa e ir por delante de los acontecimientos, porque también es tiempo de nuevas ideas y oportunidades», ha añadido antes de lanzar un positivo mensaje: «El momento es difícil, desde luego, pero detenernos hoy es quedarnos atrás; es retroceder».

Reivindica la Constitución y la

En este contexto ha fijado los objetivos del país, mencionando un empleo «estable y digno»; un Estado del Bienestar «sólido»; una sociedad «que siga impulsando la igualdad entre hombres y mujeres«; y que sea «puntera en tecnología, innovación y a la vanguardia de la lucha contra el cambio climático». Para alcanzar todos estos objetivos ha dado varias respuestas. En primer lugar, ha apelado al «entendimiento y la colaboración» en las instituciones, señalando que «las diferencias de opinión no deben impedir consensos» que garanticen «una mayor estabilidad y un mayor bienestar en los hogares».

En segundo lugar, ha reivindicado la vigencia de la Constitución, un proyecto que «simboliza y representa» esa transformación necesaria y que hace que se integre «en las modernas democracias occidentales». Su espíritu, además, «nos convoca a la unidad frente a la división, al diálogo y no al enfrentamiento, al respeto frente al rencor, al espíritu integrador frente a la exclusión; nos convoca permanentemente a una convivencia cívica, serena y en libertad», ha finalizado. Por todo ello, ha puesto en valor el papel de la Carta Magna, la «viga maestra» que «ha favorecido» el progreso y ha «sostenido nuestra convivencia democrática frente a las crisis que hemos vivido». «Por ello merece respeto, reconocimiento y lealtad«, ha argumentado.

Asimismo, también ha hecho una defensa de la Unión Europea, que fue «una aspiración y un objetivo» y es hoy «una gran realidad política, económica, social y cultural». Ha señalado el papel de en la lucha contra la pandemia, que «ha reforzado a la propia Unión, que ha asumido compromisos muy importantes en salud, economía y empleo», en referencia a los fondos europeos con los que el continente tratará de paliar la crisis y social derivada de la pandemia, «una ocasión única que no desaprovechar«.

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