El sector inmobiliario reconoce vivir un momento dulce de crecimiento pero alerta de que se perciben ya desequilibrios entre oferta y demanda que pueden llevar a alzas de precios en el futuro. El 2021 puede terminar como el año con mayor número de compraventas de viviendas de la última década. Pisos.com prevé que este año acabe con más de 550.000 compraventas (frente a las 419.000 del año pasado) y con 89.000 visados de obra nueva. La mejora de la situación económica en general, el ahorro embolsado en los últimos meses de por parte de las familias y los bajos tipos de interés han configurando un momento «saludable» para la compraventa de viviendas en España, según describe el director de estudios de Pisos.com, Ferran Font, aunque alerta de crecientes desequilibrios entre oferta y demanda, agudizados por el nueva ley de la vivienda. «Existe un desequilibrio entre la demanda actual y una oferta que no crece al mismo ritmo», opina Font.

La situación actual es que faltan alternativas de compra en muchas zonas de España y hay poca obra nueva en unos momentos de alza de costes de materiales y cierta escasez de mano de obra especializada. En ese contexto, en el que la vivienda gana peso como activo refugio para los inversores, se está entrando en un círculo, virtuoso o pernicioso según el punto de vista, de previsible alzas de precios y crecimiento del ‘gap’ o separación entre la calidad de la obra nueva y un parque de vivienda de alquiler quizá poco atractivo para inversiones en mejoras. Los precios aumentarán según Pisos.com en torno al 2% este año y el 4% el próximo, aunque esas previsiones pueden cambiar en función del impacto de la nueva ley de la vivienda o la evolución del precio de los materiales de construcción.

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«Existe un cierto riesgo de alza de precios, pero no como en el 2017», opina Font, que defiende que la «evolución moderada» es la más previsible en estos momentos tanto en venta como en alquiler. En este último caso, se ha dado en los últimos meses caídas de precios en grandes ciudades por la falta de demanda de extranjeros, situación que se irá enmendando en el futuro. Perviven en cualquier caso incertidumbres derivadas de la nueva ley de la vivienda, que por una parte supondrá limitaciones o topes al precio de las rentas del alquiler, y por otra el establecimiento de cuotas para vivienda de protección oficial. Font reconoce que en el caso de la ciudad de Barcelona, donde ya se exige que el 30% de la oferta se destine a VPO, el efecto palpable es que la nuevas promociones se están haciendo en poblaciones limítrofes. El sector inmobiliario baraja, no obstante, que el efecto completo del cambio normativo en el sector no se percibirá hasta el 2024.

En lo que respecta al alquiler, Font opina que se está «demonizando» al gran tenedor de pisos «que lo que hace es retrasar la profesionalización del mercado del alquiler de viviendas en España y que se frene la mejora de calidad de la oferta».

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