El último aliento de un modelo educativo único: matemáticas en el huerto, abuelos cuentacuentos…

Centros públicos


Con más de 50 años

Actualizado Domingo,
12
diciembre
2021

01:53

Familias de las nueve Escuelas Infantiles de 0 a 6 años que quedan en la capital se rebelan ante el anuncio de cierre del segundo ciclo

Un niño, durante la concentración en Plaza de España, que reunió a medio millar de personas en defensa de las Escuelas Infantiles de 0 a 6 años.
Un niño, durante la concentración en Plaza de España, que reunió a medio millar de personas en defensa de las Escuelas Infantiles de 0 a 6 años.ÁNGEL NAVARRETE

La decisión no es firme. Pero sí la amenaza: el regional eliminará el segundo ciclo en las Escuelas Infantiles. Lo comunicó hace un mes a las direcciones de los centros, y los docentes y las familias han decidido responder al órdago con protestas. La última, y van cuatro, este sábado, en la plaza de España.

No sólo se trata de oferta educativa, más bien de la conservación de un modelo pedagógico único y en riesgo de extinción. Desde que la LOCE (2002) separó la educación infantil en dos ciclos (0-3 y 3-6), las escuelas infantiles son excepción, donde se trabaja la etapa 0-6 como unidad. Hoy, estudian ahí casi un millar de niños, en nueve escuelas de la capital, las únicas que resisten: La Jara, San Fermín y Zofío (Usera); Los Ángeles y La Plazuela (Tetuán); El Carmen (Hortaleza); Los Títeres (Carabanchel); Girasoles y Zaleo (Puente de Vallecas), alguna con más de 50 años de historia. Aunque la Comunidad cuenta en la región con otras siete de gestión directa, del total de 135 escuelas -78 administradas por empresas-.

«El programa educativo es innovador y participativo, con un mimo especial para la etapa infantil, trasversal a todos los ciclos. Los mayores van a las clases de los más pequeños y les cuidan, salen más maduros. La misma profesora que sujeta a tu bebé en pañales lo ve graduarse con 6 años, un referente afectivo para los niños», enumera Pilar Escariz los motivos de su elección. Presidenta del AMPA de Los Ángeles, tiene tres hijos: uno de 6, ya en un colegio; una de 2, afectada por el cierre el próximo año de las aulas 3-4, y otro ya en el segundo ciclo, que sí podría concluir en su actual escuela. Sería el último de los últimos.

«El comedor es dentro de las aulas, ellos ponen la mesa e incorporan la comida como aprendizaje, en vez de que lo gestione una empresa. Y el control de esfínteres, que da pánico a los peques, se adapta a cada uno, mientras que en los coles deben ir sin pañal con 3 años, porque el profesorado no está obligado a cambiarlo», añade Javier Santos, miembro de la AFA de La Jara. Tiene un hijo de 4 años y otro en lista de espera de bebés, es decir, en teoría se beneficiaría del cierre del segundo ciclo con la consiguiente ampliación de 0-3. Pero ni así se convence: «El privilegio de la libertad educativa vale para los que tienen dinero. Al resto nos queda acatar».

Familias en la concentración ayer en defensa de las Escuelas Infantiles.
Familias en la concentración ayer en defensa de las Escuelas Infantiles.ÁNGEL NAVARRETE

Hasta los 6 años, se asientan las bases del proceso madurativo, por lo que cómo sea esa etapa marcará al niño. «Estas escuelas preparan espacios, materiales y metodologías específicas, desde la motricidad hasta la creatividad», explica María López, ex directora de La Jara, ya jubilada, con 20 años de lucha en la Junta de portavoces de Educación Infantil Pública (0-6). «No voy a comparar con los Colegios de Infantil y Primaria [CEIP], pero si una familia opta por una escuela 0-6, es porque entiende que comporta cosas que, por falta de personal o infraestructura, los colegios no pueden llevar a cabo».

Aquí, los niños son actores de su propio crecimiento y la educación es integral, con un equipo de atención temprana que responde más rápido porque las ratios de alumnado son menores, y donde las familias tienen una honda implicación -«los abuelos entran a leer cuentos, los padres a explicar sus profesiones…», dice Pilar Escariz-. También presumen de un arraigo superior con la vida de barrio. Todas están en zonas humildes e, incluso, han servido de reclamo para parejas jóvenes. «En lo curricular son iguales que los CEIP, por mucho que digan los que quieren acabar con este modelo. Pero aquí aprenden prematemáticas cuidando del huerto y comparten todos más celebraciones, no sólo la de Halloween», relata Pilar Escariz. «Quitar estas escuelas es un retroceso en la Educación».

La concentración de ayer, con medio millar de asistentes, convirtió en patio de juegos el corazón de Madrid, con los niños armados de tizas y las familias secundadas por CCOO, UGT, CGT, FAPA Giner de los Ríos y varios cargos públicos: María Pastor (Más Madrid), Diana Díaz del Pozo (PSOE) y Agustín Moreno (Unidas Podemos). La rebelión crece por el frente político.

Mientras los implicados defienden extender el modelo a más centros, fuentes de la Consejería explican que hay que «cumplir un decreto de 2012, que establece que las escuelas infantiles pasen a ser sólo de 0-3, siempre que los de 3-6 tengan plaza en CEIP». La orden 2122/2012 detalla: «La CAM promueve la ampliación de la oferta educativa para niños de Educación Infantil, bien a través de nuevos centros o a través de la ampliación o adecuación de los ya existentes para acomodarse a la demanda actual».

La acción simbólica 'Abraza tu escuela', el pasado 20 de noviembre, en el centro Zaleo.
La acción simbólica ‘Abraza tu escuela’, el pasado 20 de noviembre, en el centro Zaleo.EM

Aclaran que no es «una cuestión de presupuesto; se lleva planteando hace varios años» y subrayan «las ventajas de los CEIP: más profesionales para alumnos con alguna necesidad, se les dan conceptos para que la entrada a Primaria sea más fácil, patios diferenciados o, incluso, en los bilingües se implanta un incremento de 3 a 6 años».

Pero la Junta denuncia que «desde hace más de 10 años no hay ninguna nueva escuela pública de la Comunidad» y reclama no adelantarse a los objetivos de la enseñanza obligatoria. «No hay excusa», resume María López, que ve en este anuncio un intento de «meter miedo a las familias». En esa línea insiste Javier Santos: «Ante el temor de quedarse sin sitio con seis años en un cole, muchas familias optan por apuntar a sus hijos ya con tres años. No es que no haya demanda para el segundo ciclo que quieren quitar, hay miedo».

De cumplirse el anuncio, en el curso 2022-23 ya no se ofertarían plazas para las aulas de 3-4 años. Las escuelas quedarían limitadas a 0-3, una edad donde las listas de espera en la región se estiran hasta las 4.000 familias. La alternativa son los CEIP o centros concertados o privados.

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