Ensayado con éxito un anticonceptivo para jabalís

Nueva estrategia para poner freno a lo que, desde el punto de vista humano, es una plaga, la de los jabalís. Las batidas de caza no solo no han hecho menguar la población de estos puercos salvajes (solo en Collserola se calcula que hay unos 1.500), sino que hay fundadas sospechas de que han logrado el efecto contrario. Ante la caza, y agraciadas por la abundancia de comida en las zonas periurbanas, las hembras son cada vez más precoces en su primera maternidad y, también, más fecundas. La naturaleza no es tonta. Es hora de introducir la planificación familiar en la montaña. Durante los últimos cuatros años, la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y la Diputació de Barcelona han capturado, vacunado, liberado y recapturado para testar la efectividad del tratamiento varias decenas de jabalís con prometedores .

La fórmula no es nueva. La vacuna, que provoca en el animal la creación de anticuerpos que inhiben la producción de las hormonas que favorecen la reproducción, ha sido empleada antes con éxito en otros países con otras especies, como ciervos, pero no con jabalís en libertad. Es una monodosis que se comercializa en Estados Unidos bajo el nombre de Gonacon. Lo mayúsculo en esta ocasión es el trabajo de campo llevado a cabo por el equipo de la UAB liderado por el profesor Manel López Béjar, que solo en 2019 fue capaz de capturar con trampas con cebo 219 ejemplares, vacunar a 192 de ellos y, lo que es crucial para el estudio, volver a atrapar 56 de esos jabalís para poder medir los resultados. Ese aspecto, la recaptura, parecerá de entrada una lotería imposible de alcanzar, pues se trata de que campan a sus anchas, pero a título de anécdota, explica López Béjar, hubo un jabalí que cayó ocho veces en la trampa.

Ejemplares prepúberes

Por el momento, la vacuna Gonacon solo es un ensayo de laboratorio al aire libre llevado a cabo en las áreas periurbanas de Terrassa, Matadepera, Sant Cugat del Vallès y Vacarisses. Su aplicación como estrategia de contención del crecimiento demográfico de los jabalís aún requerirá más ensayos, pero por el momento ya se han obtenido interesantes conclusiones. La primera y más prometedora es que cuanto más jóvenes son las hembras, sobre todo si están aún en la prepubertad, los efectos de la vacuna parecen ser permanentes. En el caso de los machos, la vacuna también es efectiva, pero su permanencia no es tan clara.

Ha sido gracias a las recapturas cuando el equipo de la UAB ha podido constatar la efectividad de la vacuna. De cada ejemplar que caía en la trampa se examinaban, tras dormirlo, las glándulas mamarias y los genitales y, también, se extraía una muestra de sangre para medir la presencia de los anticuerpos de la vacuna. Esa analítica, por cierto, ha servido, de paso, para constatar que los jabalís no son una especie que pueda alojar, aunque sea sin síntomas, el covid.

Según López Béjar, sería inadecuado pretender que una masiva de jabalís podría contener la expansión de esta especie, que durante los últimos años se ha asomado de madrugada ocasionalmente incluso por las calles del Eixample de Barcelona, si ello no se acompaña de otras medidas complementarias e imprescindibles. La principal sería tomar conciencia de que es un animal salvaje y que, por lo tanto, no hay que mirar con simpatía su presencia en entornos urbanos y, mucho menos, proporcionarles de forma expresa comida y bebida.

Aunque parezca extraño, revisar el tipo de papeleras y contenedores de basura de las zonas de las zonas colindantes con el bosque puede ser mucho más eficaz que la caza. En 2018, por ejemplo, se abatieron unos 700 jabalís en Collserola, pero ello no disminuyó el número a medio plazo. Medio año después de nacer, las hembras ahora ya son fértiles, y si antes se limitaban a parir una camada por año, ahora pueden ser dos y más prolíficas.

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Los efectos colaterales de toda estrategia nunca pueden ser menospreciados. Hace años, en tiempos del tripartito de Pasqual Maragall, desde la Conselleria de Medi Ambient se llegó a sugerir que la caza de jabalís en Collserola fuera con arco y flecha, menos estridente, por supuesto, y se suponía que más profesional que la de las batidas de cazadores. Aquella fórmula, efectiva para otras especies, fue empleada en con cuestionables. Un jabalí adulto podía no morir de un flechazo y, lo que es peor, podía campar después con la saeta clavada, una escena horrenda.

Los efectos imprevistos de la vacuna, admite López Béjar, deberán ser cuidadosamente estudiados. ¿Cómo afectará a los jabalís una inhibición inducida de su deseo sexual. ¿Se volverán más dóciles? ¿Serán más sedentarios?

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