«Es difícil pensar que Ucrania recupere todo el territorio que ha perdido»

Vicente Vallés / C. Ruiz

Publica la novela ‘Operación Kazán’ mientras triunfa cada noche en el informativo de Antena 3. «A le preguntaría ‘¿por qué?’»

J. MORENO Madrid
Jueves, 24 marzo 2022, 00:12

Su interés por la información política norteamericana le llevó a adentrarse en el conocimiento de los servicios de inteligencia rusos. El periodista Vicente Vallés (Madrid, 58 años) publica ‘Operación Kazán’ (Espasa), una novela de intriga que cuenta la historia de cómo la Unión Soviética diseña un plan de espionaje para un bebé nacido en 1922 que tiene en su poder cambiar la historia del mundo un siglo después. El comunicador compagina su faceta de escritor, con la que logró recientemente el Premio Primavera de Novela, con la presentación y dirección de la segunda edición de ‘Antena 3 Noticias’, que el martes fue lo más visto del día con un 22% de cuota y casi 3,3 millones de espectadores.

–¿Dónde nace su interés por el espionaje ruso?

–La inquietud empezó con las elecciones americanas del año 2016. Escribí entonces un libro sobre la victoria de Donald Trump y uno de los elementos determinantes de aquello, no el único, fue la injerencia rusa. Después de las elecciones, seguí muy atento todas las noticias que surgían sobre las investigaciones oficiales y de medios de comunicación que se estaban realizando en Estados Unidos. De ese interés nació ‘El rastro de los rusos muertos’ y a partir de ahí, pensé en la idea de la novela.

–Aborda casi un siglo de espionaje en el que las tecnologías han revolucionado las herramientas de los espías.

–En el mundo del espionaje, como en todas las actividades humanas, la tecnología ha ido cambiando los procesos de trabajo y la manera de obtener información. Siempre hay algo que queda, que intento explicar en la novela, que son un grupo de espías que están retirados. Son viejos espías de la Fría, que tienen una manera de hacer las cosas distintas a los jóvenes. Y hay una lección que los mayores les dan, en la que dicen que, al final, el factor humano es determinante pese a las nuevas tecnologías; la capacidad que tiene el buen espía para analizar la información que recibe y saber qué parte es fundamental para tomar decisiones.

–¿Ha habido un cambio real en la geopolítica contemporánea durante estos últimos cien años?

–Los momentos históricos van variando, pero visto con perspectiva, la novela arranca en 1922, con una incipiente Unión Soviética, y se alarga hasta la II Mundial y la Guerra Fría. Estamos reviviendo situaciones que eran propias del siglo XX. Hubo un periodo, con la caída del Muro de Berlín, en el que parecía que se podía producir un acercamiento entre los países del este y los occidentales. Esto ocurre en la mayoría de los casos salvo, curiosamente, en el de Rusia, porque muchos países de la órbita soviética y que incluso fueron miembro de la URSS, como Georgia, Moldavia o el caso de Ucrania, han querido unirse a Occidente. Solamente Rusia se ha negado a ese acercamiento. ¿Por qué? Seguramente tenga mucho que ver con que su líder repudia la democracia liberal occidental y no quiere que llegue a las fronteras con Rusia.

–¿En qué puede desembocar la invasión rusa en Ucrania?

–Es difícil saber la evolución de la situación. Es difícil pensar que Ucrania recupere todo el territorio que ha perdido porque su capacidad militar es limitada y, aun así, su resistencia está siendo heroica y ha conseguido frenar el avance de las tropas rusas. Habrá que esperar a que decida cuál es el momento en el que él considera que pueda decir que ha ganado la guerra, independientemente de los reales. Él hará propaganda y dirá que ha ganado. Lo único que desear es que eso ocurra lo antes posible. A partir de ahí, habrá que recomponer situaciones que van a ser difíciles. Después de esta guerra, Rusia y van a quedar como un país nada fiable para buena parte del mundo occidental y las relaciones van a ser muy tensas.

–¿A qué le preguntaría en el plató de informativos?

–La primera pregunta que le haría sería ‘¿por qué?’ y tener una mínima explicación de los motivos por los que alguien puede lanzar una tan terrible como la que ha lanzado él.

–Es una guerra desarrollada en el siglo XXI donde las redes sociales influyen. ¿Cómo ve este cambio en las estrategias de comunicación?

–Estamos en un momento en el que las formas para comunicarse son amplísimas y diversas. Son aprovechadas por todas las partes en el conflicto para comunicarse y lanzar su propia propaganda. Esto se está viendo en el caso de los medios cercanos a quien, por cierto, ha establecido una normativa por la cual cualquier periodista que diga algo distinto a las fuentes oficiales puede acabar quince años en la cárcel. Las redes y otros elementos están permitiendo, por ejemplo, que los ucranianos se puedan comunicar todavía desde dentro del país.

En Occidente ha habido un apagón informativo para evitar la propaganda rusa. ¿Era necesario?

Esto siempre es muy discutible. A mí, en general, los apagones informativos no me parecen que sean necesarios. Son discutibles desde el punto de vista de las libertades en Occidente. Es verdad que, al final, determinados medios de Rusia son utilizados como armas de guerra y si se pueden paralizar, es lógico que se haga. Independientemente de eso, no me parece que los elementos de desinformación del Kremlim tengan mucho éxito más allá de las fronteras de Rusia, por mucho que se puedan difundir en el mundo. Sus informaciones no son fiables y es pura propaganda.

¿Ha notado un mayor interés del público en seguir ‘Antena 3 Noticias’ tras la guerra?

Llevamos una racha muy buena y con índices de audiencia muy importantes. Cada vez que se produce un acontecimiento informativo muy relevante, sea nacional o internacional, la gente acude en mayor cantidad todavía. En el último mes se ha notado un repunte de la audiencia y la gente busca la información en Antena 3. Ocurrió también con la pandemia, donde hubo un impulso enorme de los espectadores porque el público necesitaba información.

Políticos en activo, como el portavoz parlamentario de Unidas Podemos, Pablo Echenique, o el exvicepresidente Pablo Iglesias le han señalado públicamente en redes sociales acusándole de manipulación. ¿Le preocupa?

Esto lleva ocurriendo mucho tiempo. Cualquiera que tenga una presencia mínima en los medios está sometido a esto. Les pasa también a otros muchos compañeros. El problema de algunas personas es que tienden a confundir la objetividad con su punto de vista y, por tanto, considera que aquellos que no opinen como ellos están equivocados o son unos fascistas, que es el argumento facilón y hay que ignorarlo. Está la libertad para decir lo que quieras y también está la libertad para que la gente vea el el informativo que quiera. Y a nosotros nos ven mucho.

¿Cómo ve el futuro del periodismo?

En estos tiempos en los que circulan muchos datos que no son ciertos es cuando más importante es el trabajo del periodismo y los periodistas. Es importante que haya muchos medios de comunicación, desde un extremo a otro, pasando por el medio. El ciudadano español tiene muchas posibilidades de informarse a través de los medios que quiera. Mi recomendación es que se informe con medios diferentes para tener otra perspectiva sobre una misma noticia. Eso está muy bien y en Rusia no lo pueden disfrutar.

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