Felipe VI a los españoles: mensaje de optimismo ante la adversidad

El Rey ofreció en su mensaje tradicional de Nochebuena una inyección de optimismo y esperanza ante las adversidades que la sociedad ha tenido que enfrentar a lo largo del año que termina. El mensaje fue un análisis reposado y realista de los problemas, pero en un tono susceptible de levantar el ánimo de las personas que en los últimos días se han visto agobiados por la enfermedad, el miedo y las dudas sobre el futuro.

Felipe VI acertó a hacerlo con su seriedad habitual, sin restar importancia a las contrariedades causadas fundamentalmente por la pandemia y las consecuencias derivadas, desde el dolor por las víctimas, los trastornos en la vida cotidiana y las derivadas de la crisis económica que afecta a tantos hogares, y terminar abordando daño causado por el volcán que estalló en la isla de La Palma.

Para los damnificados de la erupción tuvo el Rey especiales palabras de cariño y aliento con las que abrió su mensaje: «Hoy nuestro corazón y nuestro pensamiento siguen con vosotros». «Tenéis nuestra solidaridad… y contáis con el compromiso de todas las administraciones para que podáis reconstruir, cuanto antes, vuestras vidas, vuestra y rehacer vuestros proyectos con ilusión».

Fue un mensaje con hondo contenido social -con un recuerdo para la igualdad- para los que han padecido las consecuencias de la pandemia y por la preocupación de las familias por el aumento de los precios. Sobre este extremo destacó el aspecto positivo de una que ha empezado a crecer, aunque se mantiene la inquietud por el coste de la energía y las dificultades para encontrar un empleo estable.

En el análisis global de la situación que ofreció el monarca destaca también la importancia de ser miembros de la Unión Europea. Cada vez son más necesarias soluciones a nivel mundial ante los desafíos que compartimos. «Cada vez dependemos más los unos de los otros». Al llegar a este punto puso como ejemplo el caso más reciente de cooperación internacional en el ámbito de la salud.

También al hablar de la situación interna el Rey destacó como prioritaria la unidad, «el entendimiento y la colaboración«. Especial significado cobran sus palabras ante la situación política: «Las diferencias de opinión no deben impedir consensos que garanticen una mayor estabilidad, mayor en los hogares y la tranquilidad de las familias en su futuro».

La Constitución, «con la que nos integramos plenamente en las democracias occidentales», fue otro de los aspectos recordados por como uno de los principales valores con que contamos: Su «espíritu nos convoca a la unidad frente a la división, al diálogo y no al enfrentamiento, al respeto frente al rencor, al espíritu integrador y a una convivencia cívica, serena y en libertad».

Felipe VI, que aporta a sus valores la condición de persona de nuestro tiempo, también tuvo palabras para recordar la necesidad de proteger el medio ambiente y la importancia que están adquiriendo las nuevas tecnologías, que están cambiando los sistemas de producción y nos obligan a reaccionar hacia la modernización: «Debemos adaptarnos a los cambios teniendo presentes nuestros objetivos y prioridades como país».

Fue un mensaje claro y preciso, revelador de la global y pormenorizada con que el Rey sigue la situación que atraviesa España y la realidad que enfrenta la sociedad. Escucharlo ha sido muy reconfortante.

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