Se cumplen 30 años desde el mundo de la perdió a una de sus figuras más imprescindibles. El 24 de noviembre de 1991, Freddie Mercury, el vocalista de Queen y una las mayores estrellas de la de todos los tiempos, fallecía en Londres a los 45 años. Sin embargo, su legado permanece a día de hoy.

Fue el propio Mercury el que se vio obligado a confesar su enfermedad, ante los rumores de la opinión pública. Unos rumores que ya evidenciaba la prensa, tras una temporada enfermo y prácticamente desaparecido de la escena musical.

«Siguiendo la enorme conjetura de la prensa de las últimas dos semanas, es mi deseo confirmar que padezco Sida. Sentí que era correcto mantener esta información en privado hasta el día de la fecha, para proteger la privacidad de los que me rodean. Sin embargo, ha llegado la hora de que mis amigos y seguidores conozcan la verdad y espero que todos se unan a mí y a mis médicos para combatir esta terrible enfermedad», comunicó el artista la noche del 23 de noviembre de 1991.

«Mi privacidad ha sido siempre muy importante para mí y soy famoso por no dar prácticamente entrevistas. Y así continuará» fueron las últimas palabras del artista. Unas horas más tarde, ya entrado el 24 de noviembre, falleció a causa de una bronconeumonía que se había complicado debido al Sida. Un desenlace que dejó en shock a millones de personas en todo el mundo.

Poco después de su fallecimiento, se conoció la noticia de que en su última voluntad. Y es que Freddie Mercury había decidido dejar toda su fortuna, valorada en unos 40 millones de libras, a su ex novia y mejor amiga, Mary Austin, cediéndole también los derechos de todas sus canciones.

Unos años más tarde, Mary Austin confesó que tras hacerse pública esta noticia, lo pasó realmente mal, debido a que la opinión pública se le echó encima. «Algunos fans incluso me dijeron que yo solo era el ama de llaves de la casa. Eso me dolió. Sé que algunos de los amigos de Freddie se sorprendieron de lo mucho que me dejó en herencia. Pensaban que la casa les correspondía a ellos».

A pesar de su muerte, aquel día nació una leyenda. El legado musical de Freddie Mercury, una de las mayores estrellas de la de todos los tiempos, es eterno. Y sus canciones a día de hoy, siguen siendo auténticas joyas musicales que han pasado de generación en generación.

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