Salvador Illa está dispuesto a dar estabilidad al Gobierno de Pere Aragonès. Y aprobarle los Presupuestos de este año sin necesidad de demasiadas explicaciones. A cambio de esa tranquilidad que recibiría, con el apoyo parlamentario de los 33 diputados del PSC, el presidente separatista solo debe renunciar a seguir negociando con la CUP y, en Madrid, apoyar los Presupuestos Generales del Estado de sin demasiadas concesiones a cambio. Es lo que el líder socialista en el Parlament le ha trasladado en las últimas horas al dirigente de Esquerra, tras conocerse que la CUP presentaría una enmienda a la totalidad a las cuentas.

Fue este martes cuando los antisistema dieron a conocer el resultado de una asamblea interna en la que la mayoría de sus afiliados exigieron a la dirección enmendar los números y seguir negociando. Es su estrategia de presión al gabinete Aragonès, formado por ERC y JXCat. Para la CUP, todas las cesiones que ha hecho la Generalitat, como la retirada de las partidas destinadas a la candidatura de los Juegos de Invierno, no son suficientes. Y quieren aprovechar la debilidad de la coalición para imponer su criterio con la determinación de acabar votando en contra si no ceden a sus chantajes. Los socialistas ya han hecho saber al entorno de Aragonès que por «ellos no quedará que se aprueben los Presupuestos». Y ahora depende del presidente catalán descolgar el teléfono, citar a Salvador Illa en su despacho y «escenificar la petición de apoyo».

Ante ese escenario Illa, que desde que asumió el liderazgo del PSC ha reivindicado la necesidad de «pasar página» del procés, «está dispuesto a asumir su papel de ganador de las elecciones y jefe de la oposición», aseguran en su entorno. Y «desgastarse» apoyando a ERC y JXCat, explican, «para que el Govern no siga prisionero de los radicalismos». Cabe recordar que con Quim Torra ya dimitido y los grupos parlamentarios esperando una convocatoria electoral anticipada, el año pasado tampoco aprobó los Presupuestos, por lo que Aragonès se vería obligado a prorrogar las cuentas de hace dos años. Tampoco puede convocar elecciones hasta el 14 de febrero, pese a la debilidad con la que queda.

El ofrecimiento de Salvador Illa a Pere Aragonès no es nuevo. Aunque sí que está vez parece más realista y factible de asumir por parte de los separatistas. PSC, Esquerra y JXCat hace semanas que abonan el terreno para un posible acuerdo de estas características. Sobre todo en el relato de como vender un pacto que hasta principios de año parecía imposible por las promesas de unos y otros. Con los indultos socialistas y separatistas han bajado el tono de sus discursos conscientes de que se necesitan mutuamente para mantener sus cuotas de poder en y en . De ahí que la oposición de Illa en el Parlament, más allá de la creación de un gobierno fantasma a la sombra, que se reúne de forma periódica, sea prácticamente inexistente. De hecho, a día de hoy, ese papel de oposición lo ejerce con más fuerza la CUP que en principio actúan de socios.

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