Las defensas de los marroquíes fugados piden su libertad y niegan que hubiera un plan preconcebido

Las defensas de los 12 jóvenes marroquíes detenidos por fugarse de un avión que aterrizó de emergencia en el pasado viernes cuestionan que se reúnan los requisitos para calificar los hechos como sedición y recurrirán el auto de la juez que los envió a prisión para pedir su libertad.

En concreto, los abogados presentarán un recurso de apelación ante la Audiencia Provincial de Baleares para combatir la resolución del Juzgado de Instrucción número 6 de Palma, según han informado a Press fuentes cercanas al caso.

Las defensas consideran que los hechos no reúnen los requisitos para ninguno de los dos tipos del delito de sedición contemplados por la magistrada: el que se basa en la Penal de la Navegación Aérea y el del artículo 544 del Código Penal por alzamiento tumultuario.

En este sentido, niegan que hubiera un plan preconcebido para alzarse contra el Estado y sostienen que los jóvenes se vieron sorprendidos por la situación de emergencia. Alegarán que aunque se pudo cometer una imprudencia al salir del avión, no utilizaron violencia.

Además, entienden que el cauce procesal oportuno para los jóvenes marroquíes sería un acuerdo de devolución y que ello ya neutralizaría el riesgo de fuga que se ha tenido en cuenta en la valoración del Juzgado para determinar la medida de prisión provisional.

Los 12 jóvenes, 11 marroquíes y uno palestino, permanecen en prisión desde el lunes por la noche. Los otros 12 siguen en paradero desconocido y se sabe que al menos dos de ellos consiguieron salir de Mallorca en un barco con a Barcelona. La ha dictado requisitorias por todo el país para dar con ellos.

El auto de la juez de que los envió a la cárcel desvela el supuesto plan urdido por el grupo de jóvenes. Recoge las investigaciones de la Policía sobre un grupo de Facebook en el que al parecer se buscaron voluntarios para ejecutar un plan de entrada ilegal en España por aire.

En el grupo se daban instrucciones sobre cómo llevar a cabo la huida. El plan consistía en tomar un avión rumbo a Turquía, llevando un GPS activado para detectar cuándo la aeronave sobrevuela España, y en ese momento comenzar a gritar e insinuar un problema médico.

Uno de los jóvenes marroquíes fugados del avión publicó un mensaje en horas después del altercado, explicando que estaba huyendo de la Policía en después de abandonar el aeropuerto.

«Chicos, todavía estoy mareado en España. La Policía desde la mañana nos persigue en el bosque y dispara contra nosotros con balas de goma. Mi está a punto de apagarse, tengo un 1 por ciento de batería».

Otro indicio que los investigadores consideran revelador es que de la veintena de pasajeros que huyeron, sólo uno había facturado equipaje y el resto llevaba únicamente mochilas como equipaje de mano.

La tripulación explicó a la investigación que no se atrevieron a cerrar las puertas del aparato, pese a las recomendaciones del aeropuerto, por temor a ser agredidos por los jóvenes que iniciaron un tumulto dentro del avión. El pasaje había comenzado a increpar e intimidar a la tripulación pidiendo que les permitieran salir a las pistas a fumar y mostraban una actitud muy «nerviosa» y «agresiva», según las declaraciones practicadas.

Un pasajero llegó a intentar forzar la puerta de emergencia, y aunque no consiguió abrirla, quedó inutilizada y tuvo que ser reparada antes de que el avión pudiera volver a despegar.

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