Los servicios sociales sabían que había niños en local quemado en Barcelona

 

El Ayuntamiento de sabía desde hace más de un año que había niños alojados en la oficina que se incendió este martes acabando conlas vidas de una familia entera.

Tal y como reconoció en rueda de prensa la teniente de alcaldía de Derechos Sociales, Justicia Global, Feminismos y LGTBI, Laura Pérez, los servicios sociales de la Ciudad Condal habían contactado o visitado hasta en 88 ocasiones a los padres de los pequeños, un niño de tres años y una bebé de uno, para asegurar su atención sanitaria y educación. En todas esas visitas, el Consistorio no había identificado un riesgo «inminente» para los menores.

«Había una buena valoración del seguimiento y el cuidado de los niños por parte de los padres, sin indicadores de riesgo», aseguró Pérez en rueda de prensa esta tarde.

Este seguimiento aparentemente intensivo de la situación de la familia, de origen rumano y paquistaní, no evitó que los menores siguieran viviendo en la sucursal bancaria abandonada hasta ayer por la noche, cuando se produjo un incendió de causa desconocida que acabó con sus vidas y las de sus padres.

«Detrás de esta tragedia lo que hay es una situación de pobreza, exclusión social e infravivienda. Trabajar desde el Ayuntamiento es complejo porque son personas excluidas por todas las demás prestaciones», ha defendido Pérez. Añadieron los responsables de atención social del Consistorio de la capital catalana que este mismo 18 de octubre se hizo una inspección conjunta del local de la mano de la Guardia Urbana para valorar el estado de la oficina, en la que vivían otras cuatro personas además de la familia fallecida. Esta inspección concluyó que no había un «riesgo inminente» que requiriese un desalojo «inmediato» de la familia. De hecho, el informe técnico posterior a la visita destacó que la situación del cuadro eléctrico no hacía urgente buscar un nuevo alojamiento para la familia, que llevaban más de dos años alojada en esa oficina bancaria abandonada en la plaza Tetuán, en pleno Ensanche barcelonés.

«Se había denunciado la situación, se decía una vez y otra que habría una desgracia, y al final ha sido con los dos niños pequeños que veíamos siempre por aquí», relataba este martes devastado Miquel Guimerà, vecino del bloque en el que se produjo el suceso mientras la científica recogía pruebas en el interior del precario hogar que compartían los fallecidos con otros ‘okupas’ y chatarreros.

de madrugada

Hoy por la mañana, una vez acabaron las tareas de extinción y retirada de los cuerpos, era posible observar a través de las puertas del local restos de chatarra ennegrecida que se mezclaban con lo que parecían los atributos propios de una casa: manteles, cuadros y otros enseres medio consumidos por las llamas. «Habíamos denunciado la situación muchas veces, se había comunicado, y se había hablado incluso con el banco propietario del local», relataba ante una nube de micros y cámaras Gabriel, otro vecino del bloque. Según este y otros inquilinos de la finca, la familia que vivía en la sucursal era de carácter tranquilo y pacífico, aunque sí que tenían conflictos puntuales con otros chatarreros de la zona.

De hecho, la misma noche del incendio hubo una pelea, sobre las dos de la madrugada, que incluso motivó la presencia de los d’Esquadra. No en vano, el incendio se produjo a apenas cien metros de distancia de la sede central del Departamento de Interior de la Generalitat, siempre blindado por decenas de agentes. El propio consejero catalán de Interior, Joan Ignasi Elena, se desplazó hoy hasta el lugar de los hechos para dar algunos detalles de lo ocurrido. Elena confirmó la reyerta, así como la presencia de los horas antes de que se prendiera en llamas, no obstante, aseguró que era una «temeridad» relacionar, por ahora, un hecho y el otro. Todas las líneas de investigación están abiertas, matizó.

Desde el Ayuntamiento de alertaron que la de la plaza Tetuán no es la única familia ‘okupa’ con menores a su cargo que hay en la ciudad. Según los datos de que dispone el Consistorio, en estos momentos hay en la ciudad 86 asentamientos habitados por 384 personas, 53 de las cuales son menores de edad. Además, hay otras 481 personas en 105 locales ocupados
como la oficina quemada ayer, 156 de ellos, niños
. Para el municipal, tragedias como la de este martes deberían servir para replantear las políticas de e inclusión.

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