Elon Musk, hombre –y provocador– del año

 

Corresponsal en Nueva York
Actualizado:13/12/2021 21:05h

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En septiembre de 2018, Elon Musk apareció en el podcast de Joe Rogan -uno de los programas más populares en EE.UU.-, en una entrevista desatada, en la que habló de lo divino y de lo humano. Disparó un lanzallamas, se bebió un güisqui y le ofrecieron un porro.

«Probablemente no deberías por los accionistas», le dijo Rogan sobre las repercusiones en el precio del valor de Tesla, el gigante de los coches eléctricos que Musk dirige. «Bueno, pero es legal, ¿no?», respondió el inventor y empresario, y le dio una calada inexperta.

Al día siguiente, dos altos ejecutivos de Tesla dimitieron y Musk era la comidilla del mundo empresarial: el visionario sudafricano era demasiado errático, imprevisible e incontrolable como para tener la confianza de inversores -grandes y pequeños- de todo el mundo.

Ayer, algo más de tres años después de este episodio, Musk fue nombrado ‘hombre del año’ por la revista ‘Time’. No es que Musk se haya atemperado desde 2018. Todo lo contrario: es el mejor ejemplo de que la irreverencia no está enfrentada al éxito corporativo y personal.

La persona del año para la revista 'Time'
La persona del año para la revista ‘Time’ — ABC

En los últimos años, en especial desde 2020, la acción de Tesla se ha disparado. El convencimiento de que el coche eléctrico es el futuro del transporte ha colocado a Tesla -donde Musk hizo una apuesta temprana cuando pocos creían en ello- en un líder avasallador en automoción. Este octubre, superó el billón de dólares de capitalización, más que la suma de los cinco grandes del sector: Toyota, Voklswagen, Daimler, Ford y General Motors. Ese ‘rally’ de Tesla en el mercado ha convertido a Musk en el hombre más rico del mundo, según la lista Forbes, con 266.000 millones de dólares.

Pero los hitos de Musk van mucho más allá de Tesla y de su fortuna. SpaceX se ha convertido en la dominadora de la conquista espacial privada, con un consolidado de cohetes reutilizables y planes ambiciosos de llegar a Marte. Y tiene también iniciativas en paneles solares, neurotecnología, trenes ultraveloces o inteligencia artificial.

‘Time’ dijo que concedía la portada de ‘persona del año’ a Musk por «crear soluciones para una crisis existencial, por personificar las posibilidades y los peligros de la era de los titanes tecnológicos y por impulsar las transformaciones más atrevidas en la sociedad». Pero también retrató el ‘personaje’ de Musk en redes sociales, «que muchas veces parece disfrutar de la división y de la burla agresiva».

Musk a Bernie Sanders: «Me olvido todo el tiempo de que sigues vivo»

Es evidente que a Musk le gusta la provocación, tanto o más que sus creaciones tecnológicas. En Twitter, está abonado a la polémica constante y sus mensajes causan terremotos en los mercados, partidos políticos y la opinión pública. Ha movido el precio de acciones o de criptomonedas con emojis y se ha reído de políticos -«me olvido todo el tiempo de que sigues vivo», le dijo al líder izquierdista Bernie Sanders hace unos días- y de sí mismo, como cuando este año presentó el programa semanal de humor ‘Saturday Night Life’.

Musk está claro que disfruta en el inconformismo y en la ruptura. Vive en una casa diminuta prefabricada en un solar de SpaceX, sometió a una encuesta de la venta de millones de acciones propias de Tesla -el votó ’sí’-, se enfrentó a todos en la pandemia -‘Free America Now’, escribió’-, se ha peleado con el presidente de EE.UU. -le llamó «marioneta de los sindicatos»— y le ha tomado el pelo a Jeff Bezos. Cuando adelantó al creador de como el más rico, le dedicó un mensaje escueto en Twitter: un emoji con una medalla de plata.

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