Occidente ultima un paquete de sanciones contra Rusia pese al riesgo de sufrir graves represalias energéticas

Una escalada bélica es una posible consecuencia de la creciente tensión que se vive en la actualidad en torno a Ucrania, pero nadie quiere llegar a ella. Así, tanto la Unión Europea como Estados Unidos, y otros países, ya han puesto sobre la mesa la opción de sancionar a Rusia para disuadir a Putin de sus intenciones en materia de seguridad. El de las medidas restrictivas, en todo caso, es un camino largo, profundo y con muchos matices y puede tener diferentes consecuencias. En cualquier caso, la UE, EE UU, Reino Unido y Canadá ya están ultimando un paquete de sanciones común, incluso pese a que Putin se guarda la baza de generar una crisis energética de mayor calado.

María Vallés, doctora especializada en medidas restrictivas de la Unión Europea, y Celia Fernández, directora del área de Asuntos Europeos en Junior Female Leaders cuentan a 20minutos las claves sobre las posibles sanciones que se aprueben contra , y que en el caso particular de la se han convertido en una herramienta fundamental para abordar esta crisis.

Encuesta sobre la situación en Ucrania.

En el caso de la Unión Europea, las sanciones son son un instrumento esencial de la Política Exterior y de Seguridad Común. «La UE las utiliza dentro de un planteamiento político integrado y global que comprende el diálogo político, acciones complementarias y el recurso a otros instrumentos disponibles», explican desde Bruselas. Pueden ir destinadas a Gobiernos, personas, organizaciones o entidades y están concebidas para «no dañar a la población civil». Así, se distingue el régimen temático (por terrorismo, ciberataques, armas químicas o violaciones de derechos humanos) y el geográfico, que es el que entraría en juego en esta crisis.

Las medidas restrictivas de la con respecto a la integridad territorial de Ucrania, que se empezaron a poner en marcha hace ya casi ocho años, se aplican ahora mismo a un total de 185 personas y 48 entidades. Las personas incluidas en la lista son objeto de una inmovilización de bienes -incluida la prohibición de poner fondos a su disposición- y de una prohibición de entrada en el territorio de la Unión Europea o de transitar por él.

Una aplicación multilateral puede ser más efectiva

Vallés comenta que los regímenes de sanciones de la UE que más exitosos han sido «son los que se han aplicado de forma multilateral, es decir, con la participación de más países», por lo que tendría sentido que los 27 -que son los que tienen la última palabra- aborden las sanciones de la mano de Estados Unidos, el Reino Unido o Canadá. «Son instrumentos diplomáticos cuyo objetivo es presionar al otro para que cese una actitud que está llevando a cabo», sentencia la experta.

Lejos del cortoplacismo que puedan proyectar, Fernández considera que «las sanciones tienen implicaciones más allá de la mera medida», puesto que en el caso de la UE «son un instrumento que tienen un componente estratégico y permite a la UE posicionarse. En un escenario como el actual es importante». Sirven, según la analista, «para mandar un mensaje contundente para mandar un mensaje de qué quiere y qué opina el bloque de los 27». Ahora, en el caso de la Unión hay que tener en cuenta que en la UE «juegan un papel distinto al que pueden jugar en Estados».

¿Y son efectivas? «Desde el punto de vista académico, el elemento de la efectividad es el más estudiado», aclara Vallés. «Hay quienes dicen que el hecho de señalarte (en este caso a Rusia) ya es efectivo. Pero hay otros que lo desgranan con más detalle y dicen que una medida restrictiva será útil o no dependiendo del sector al que afecte». En su caso, la doctora considera que una medida restrictiva «genera incomodidad y por eso siempre va a ser útil». Fernández, en cambio, introduce un matiz. «Serán efectivas o no en función de a quién afecten».

«Una medida restrictiva genera incomodidad  al sancionado y por eso siempre va a ser útil»

«Otro objetivo es además separar al cargo o a la empresa señalada de la población en sí. La meta es que no afecte a la población civil«, prosigue Vallés, que recuerda que la medida «se aplica a aquellos que están tomando decisiones, y eso también es de utilidad». La analista da otra clave importante sobre el asunto: «Se aplican con inmediatez, por ejemplo con una congelación de fondos o con la prohibición de entrada a un territorio o el bloqueo de bienes».

¿Por dónde irán las sanciones entonces? «La UE está muy cómoda aplicando los regímenes que siempre ha venido utilizando: a los bienes, sanciones de carácter financiero, etc», sostiene Vallés, que no ve muy probable, al menos de momento, que se vaya a dejar a fuera del SWIFT, que es el sistema de mensajería interbancario que utilizan la mayoría de los bancos del mundo para el intercambio de información. Es, con diferencia, una de las herramientas más potentes con las que cuenta Occidente frente a Moscú.

Otro de los grandes miedos que se generan en Occidente es la respuesta que pueda dar Rusia. Vallés asume que «puede haber un efecto boomerang, pero hay que ver en qué medida afecta la aplicación de sanciones». En este sentido, hace una diferenciación importante en el caso de la Unión: «Podríamos tener un problema desde el punto de vista energético, pero no tanto desde el punto de vista comercial, porque no es un socio comercial potente para la UE».

¿Qué quiere hacer Estados Unidos?

El sistema de sanciones que aplica Estados Unidos tiene similitudes con el de la UE, y la línea de las medidas restrictivas también la ha marcado Biden. Pero la Casa Blanca tira de paciencia, pese a que el presidente señaló directamente a Putin como blanco de la restricción. «El objetivo principal de las sanciones es disuadir la agresión rusa. De tal manera, si las imponemos ahora, perderemos el efecto disuasorio», explicó hace solo unos días Anthony Blinken, que ve las sanciones también como una especie de último recurso.

Acompañado del ministro de defensa, Serguéi Shoigú, el presidente Putin no dudó recorrer los bosques de Siberia a bordo de un todoterreno equipado para la ocasión

La violación de derechos humanos, el blanqueo de capitales o el terrorismo son las tres áreas temáticas en las que más se ha centrado Estados Unidos en los últimos años para imponer sanciones. De hecho, respecto a la primera, cuenta con la Global Magnitski Act, aprobada precisamente a raíz de la muerte de Sergei Magnitski, un abogado que fue blanco de la censura y la corrupción del régimen ruso y acabó falleciendo en una situación parecida a la que ahora vive el opositor Alexei Navalny.

es, junto a Venezuela o Irán, el país más afectado por las medidas restrictivas de Estados Unidos, que igual que la UE ha estrechado el cerco desde el inicio de la guerra del Donbás en 2014. Sin ir más lejos, el Senado terminó rechazando hace unas semanas una propuesta de sanciones a cuenta del gasoducto Nord Stream 2. Estados Unidos y alcanzaron en julio de 2021 un acuerdo con el que se aceptaba la finalización del proyecto, al que inicialmente se opuso la Administración del presidente Joe al considerar que se trataba de una iniciativa que podría usar para ganar influencia. En todo caso, este jueves un grupo de congresistas ha pedido a Biden que adopte sanciones en torno al gasoducto.

Los efectos más directos de las sanciones son la congelación de activos financieros y la prohibición de entrada en el país para la persona sancionada. Fue de hecho lo que ocurrió con el nombrado primer ministro de Crimea tras la anhexión del 2014, Serguéi Axiónov. La Administración Obama, además, centró el foco en las grandes empresas rusas e impuso sanciones contra Lukoil, Rosneft, Gazprom, Surgutneftegaz, Transneft o Rostec. El objetivo: ahogar la economía rusa.

Ya en el marco de la crisis actual dio un paso más y habló de sanciones «personales» contra Vladimir Putin, dando a entender que el presidente ruso podría ser incluido en la lista. Vallés lo ve como una opción poco realista y se pregunta «cómo te sientas después a negociar para resolver la crisis con una persona a la que tienes sancionada».

¿Qué medidas proponen Canadá o el Reino Unido?

El Reino Unido, tras su salida de la UE, también optó por un sistema propio de sanciones. En 2020 el Gobierno de Boris Johnson aprobó el Reglamento Global de Sanciones de Derechos Humanos, que centraba sus objetivos en Rusia, Irán y Corea del Norte. No tardó en ponerlo en funcionamiento, e hizo lo mismo con el régimen de Sanciones Globales Anticorrupción. De nuevo, ambos elementos se ejecutan a través de congelaciones de activos y prohibiciones de viaje. Canadá va en la misma línea, y tiende a priorizar las sanciones económicas. Putin, esta vez, tiene manera de responder. Faltará ver qué lado de la balanza pesa más.

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