Putin y Xi exhiben un frente común contra las “injerencias” de Occidente

Sonrisas, sonrisas y más sonrisas. Frente a las tensiones con Occidente y a la Cumbre por la Democracia del estadounidense Joe Biden, el presidente ruso, Vladímir Putin, y el chino, Xi Jinping, han mostrado este miércoles un frente común contra los intentos de “ciertas fuerzas internacionales” de dividirles y de “injerencia en sus asuntos internos”.

En una reunión por videoconferencia con una atmósfera cordial —risueña, incluso— a juzgar por los comunicados y extractos emitidos por sus respectivas televisiones, los líderes han elogiado las relaciones entre Rusia y China, que, aunque no son una alianza formal, son un “modelo de coordinación”.

La buena sintonía exhibida en la cumbre entre los dos grandes rivales de contrasta con el clima geopolítico fuera de ella: la acumulación de tropas rusas en la frontera con Ucrania ha desatado las tensiones entre Moscú y Occidente, que teme una nueva invasión del país vecino de Rusia. Y Pekín y Washington viven en un constante juego de esgrima de medidas, contramedidas y amenazas en torno a la situación de los derechos humanos en Xinjiang o Hong Kong, su rivalidad comercial y tecnológica, y más recientemente los Juegos Olímpicos de Invierno que la capital china acogerá el próximo febrero.

Mientras Estados Unidos, el Reino Unido, y Canadá han anunciado un boicot diplomático de ese acontecimiento deportivo, reiteró este miércoles su promesa de viajar a la inauguración para un nuevo encuentro con el líder que describió como su “querido amigo” —Xi se dirigió a como “viejo amigo”—. Será la ocasión número 38 desde 2013 —cuando el presidente chino llegó al poder— en la que se vean ambos dirigentes, en una relación bilateral que se ha ido intensificando a medida que se deterioraba la de sus respectivos países con la Casa Blanca y que busca servir de contrapeso a la influencia de las potencias occidentales.

Pekín y Moscú, subrayó Xi, según las informaciones difundidas por los medios estatales chinos, deberían reforzar su cooperación en materia de asuntos internacionales y “llevar a cabo más operaciones conjuntas para salvaguardar de manera más eficiente la seguridad y los intereses mutuos”. “Nos apoyamos firmemente el uno al otro en las cuestiones relacionadas con los intereses fundamentales de cada uno, y en la protección de la dignidad de cada país”, agregó Xi, que también alabó a su homólogo ruso por atajar los intentos de las “fuerzas internacionales” por “crear divisiones” entre Rusia y China.

Putin, que describió las relaciones entre Moscú y Pekín como un “verdadero modelo de cooperación interestatal para el siglo XXI”, destacó en la videoconferencia, que duró un poco más de una hora, la “estrecha coordinación” entre ambas capitales en la arena internacional. “Se ha formado un nuevo modelo de cooperación entre nuestros países, uno basado en fundamentos como la no injerencia en los asuntos internos y el respeto por los intereses de los demás”, dijo el líder ruso, que está tratando de hacer visible que, ante la amenaza de sanciones de Estados Unidos y la UE si ataca a Ucrania, tiene valiosos aliados.

La reunión entre y Xi se produce una semana después de la conversación del líder ruso con su homólogo estadounidense, Joe Biden, para tratar de desescalar la crisis por la concentración de tropas a lo largo de las fronteras ucranias. Desde entonces, Putin ha mantenido conversaciones con otros líderes, como el presidente francés, Emmanuel Macron, o el primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson. Rusia ha exigido a que retire su apoyo militar a Ucrania y que la OTAN deje claro que no incluirá a Kiev y otros países de la región en los que Moscú trata de mantener su influencia.

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Acercamiento de los rivales

El acercamiento entre Rusia y China, tensos rivales durante la mayor parte de la segunda mitad del siglo XX y que comparten una frontera de 4.200 kilómetros, comenzó en 2014. Entonces, una China necesitada de diversificar sus fuentes de energía y reducir su consumo de carbón contaminante dio un paso adelante para adquirir de una Rusia que a su vez acusaba el efecto de las occidentales tras su anexión de Crimea en febrero de ese año, considerada ilegal por la comunidad internacional (anexión que China, pese a ese acercamiento, no ha reconocido).

Desde entonces, la relación comercial se ha intensificado y en los primeros nueve meses de 2021 ha superado los 100.000 millones de dólares (casi 89.000 millones de euros), según puntualizó Xi en la conversación. La cooperación se ha extendido al área de la seguridad y la defensa, y ambos países llevan a cabo maniobras militares coordinadas con regularidad. En octubre pasado completaron por primera vez patrullas a la par en el Pacífico. Incluso se han comprometido al desarrollo de una base lunar conjunta.

Ambos se comprometieron a acrecentar el desarrollo de su cooperación en áreas como la economía, el comercio, la energía y la tecnología, e incrementar su coordinación en asuntos regionales e internacionales. y Xi incluso hablaron sobre la formación de una “infraestructura financiera independiente”, ha explicado uno de los asistentes del Kremlin, Iuri Ushakov, aparentemente en un esfuerzo por reducir su dependencia de los bancos occidentales y su vulnerabilidad a las sanciones occidentales.

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