• La formación del ‘expresident’ Puigdemont estalla contra los anticapitalistas pese a mantener formalmente el diálogo

  • JxCat endosa a ERC y a Aragonès la responsabilidad de un posible fracaso y ve viable un plan b con el PSC

La versión oficial, a falta de las reuniones decisivas con la CUP, es que tanto ERC como JxCat siguen confiando en la negociación con los anticapitalistas, aunque estos pretendan de entrada tumbar los primeros presupuestos del nuevo Govern. Pero bajo la versión oficial subyace una opinión contundente en Junts: «Con la CUP hay que pinchar la pelota, dar el partido por finalizado y cerrar el parque infantil».

La opinión de miembros del grupo parlamentario de JxCat y de miembros del Govern es la siguiente: es Esquerra la que ha de responder por el pacto firmado con los ‘cupaires’. Pacto que se selló mucho antes de que Esquerra y Junts se pusieran de acuerdo para gobernar juntos, y que, por tanto, irritó a las huestes de Carles Puigdemont. Una irritación similar a la que sufrió Junts pel Sí y, en especial, Artur Mas cuando la CUP le envió «a la papelera de la historia» y obligó a buscar un ‘president’ alternativo en el 2015.

Los recados a ERC

Con estos precedentes, el criterio de Junts, tal como la apuntó EL PERIÓDICO, pasa por no tener ningún reparo en negociar con los socialistas catalanes las cuentas, frente a la CUP que «en la primera curva dejan en la cuneta» a sus socios. «Hay que dejar fuera de una vez a la CUP», insisten estas voces, entre las que sobresalen -lógicamente- las del sector más liberal de Junts. Pero este criterio es compartido ampliamente. «Claramente no queremos países iguales, nuestro modelo de país es diferente», constatan en el grupo parlamentario.

El mensaje exterior es mucho más prudente. La portavoz parlamentaria, Mònica Sales, en una medida comparecencia, ha asegurado que la CUP sigue siendo «la prioridad» pero ha lanzado algún mensaje preventivo por si se desmonta la mayoría independentista de la investidura: «la parte que firmamos nosotros sobre presupuestos la hemos cumplido, ahora hemos de ver cómo [ERC y CUP] preservan este acuerdo previo al que hicieron con nosotros, para tirar adelante los presupuestos«.

Señalando al ‘president’

Sales ha reiterado el mensaje que este lunes ya envió la portavoz del partido, Elsa Artadi: el ‘president’ Pere Aragonès ha de asumir «su rol y el liderazgo para tirar adelante los presupuestos». El mensaje en privado es que si la CUP consuma su veto a las cuentas, no hará falta esperar dos años a celebrar una cuestión de confianza al ‘president’ -como pactaron ERC y los anticapitalistas- porque la confianza ya se habrá dirimido y perdido ahora mismo, tan solo unos meses después de la investidura.

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La visión en Junts favorable a desengancharse de la dependencia de la CUP tiene diversas motivaciones. Una, la ideológica. Son muchos los que en el partido de Puigdemont ven proximidades lógicas con los socialistas en proyectos estratégicos. Sin ir más lejos, la ampliación del aeropuerto de Barcelona. Otra motivación es la táctica: ello dejaría a Esquerra en el terreno más alejado del centro del tablero, más bien arrinconado o dependiente de la CUP o los ‘comuns’, con los que Junts mantiene una distancia política enorme.

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