Especial ‘Sense ficció’ (TV-3) sobre el odio. ¡Ah! Estamos de acuerdo, es tema. Y de gran actualidad desde hace tiempo. Me ha parecido oportuna la distinción entre el odio como delito y el odio como sentimiento. Efectivamente, son estadios diferentes. Sentir odio es libre, es íntimo, es interno, es recóndito. Allá tú como lo gestiones en tu alma y tu cerebro. Pasar a la acción es otra cosa, porque el delito de odio es, precisamente, ponerlo en movimiento y depositarlo contra otro.

¿Y cómo nos ha dibujado TV-3 ese tenebroso buque en el que viaja el odio? La mayoría del minutaje de este ‘Sense ficció’ lo han dedicado a los delitos de odio contra los sin techo, esas personas que la sociedad hemos invisibilizado desentendiéndonos de ellos, y que son víctimas de agresiones graves, incluso causándoles la muerte. También la violencia de odio homófobo, los ataques racistas, la violencia de género, o contra la inmigración…. Me ha parecido oportuno que nos recordasen también aquel momento en la plaza Mayor de Madrid (2016), cuando unos hinchas del PSV Eindhoven les lanzaron monedas a unas pobres señoras rumanas, solo por el placer de verlas agachadas recogiendo el metal por el suelo. «Por ser mujeres, por ser pobres, por ser gitanas y por ser migrantes», decía una analista con acierto.

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Y también han abordado el delito de odio ideológico. ¡Ah! Esta parte ha sido curiosa. Las primeras imágenes que nos han ofrecido, nada más comenzar, precisamente, han sido turbas de energúmenos brazo en alto, con banderas de España y pancartas que ponían «¡Los españoles primero!». Luego, el líder de con aquel cartel de los 400 euros para la abuela y 4.000 para un ‘mena’. Y también aquel tumulto en Huelva (2017) gritando «¡A por ellos!», al tiempo que una ‘voz en off’ nos advertía: «Ni la catalanofobia, ni el odio a los vascos, figuran como delitos de odio». ¡Ah! Excelente repaso al odio.

Mientras este repertorio de salvajadas iba sucediendo, yo de pronto me acordé de aquella señora rusa que de un puñetazo le rompieron la nariz en la Ciutadella (2018) porque iba recogiendo lacitos amarillos. Y también me vino a la cabeza el calvario de ataques que vienen sufriendo los propietarios de un cámping de La Escala, por haber alojado guardias civiles en sus instalaciones. Pero deben de ser cosas sin ninguna importancia. El ‘Sense ficció’ de TV-3 no se ha acordado de ellos.

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