La escuela catalana afronta una jornada de huelga masiva por el descontento del nuevo calendario y los recortes

Una maestra con dos alumnos en la escuela Ramon y Cajal de Terrassa en el primer día de huelga.
Una maestra con dos alumnos en la escuela Ramon y Cajal de Terrassa en el primer día de huelga. CRISTÓBAL CASTRO

La escuela catalana paraliza este martes sus clases para sumarse a la primera de las cinco jornadas de convocadas para el mes de marzo. Se espera que el paro sea masivo, a razón de la cantidad de sectores que se han sumado, desde profesores y directores de la educación pública no universitaria (de 0 a 18 años) a la escuela concertada, el personal laboral, el de apoyo educativo y hasta el sector de los comedores escolares. Y así lo hace prever las numerosas asambleas de docentes que secundan la o las cartas enviadas a las familias. Como antesala, varios representantes sindicales han decidido acampar ante la sede del Departamento de Educación, donde finalizará la manifestación organizada para este martes.

A la espera de los datos oficiales, la tiene un seguimiento irregular, según las comprobaciones de este diario. Así, hay centros donde el paro es masivo, como en Acadèmia Cultura de L’Hospitalet de Llobregat, una escuela concertada actualmente en lucha por su continuidad, ya que tiene previsto cerrar las puertas en junio tras fracasar las negociaciones con la Generalitat para pasar a la red pública. Esta mañana estaban en servicios mínimos, con solo ocho profesores de una plantilla de 30 y 18 alumnos de un total de 330. En la escuela El Miracle de Tarragona, del total de 21 profesores, 14 no han asistido, ni tampoco la mitad de los 270 alumnos. Desde el colegio comentan que secundarán la huelga especialmente este martes como muestra de que “la gente está bastante quemada”. “Es una suma de cosas y al final la gente ha dicho ‘basta’ por la poca empatía del consejero con docentes”, añaden.

En cambio, el paro apenas se nota en el colegio Ramon y Cajal de Terrassa, donde solo se han sumado dos profesores, pero el 70% de los alumnos, “seguramente por el miedo de las familias a que la fuera masiva hoy”, comentan desde el centro. En la escuela Malagrida de Olot, ningún docente se ha sumado al paro. “Como son cinco días, la gente ha decidido repartirse. Creo que el hecho de que sean tantos días diluirá el paro”, comenta el director, Jordi Ferrarons. La misma situación se vive en la escuela Cervantes de Lleida, donde han asistido la totalidad de profesores y alumnos. “Son muchos días y muchas reivindicaciones de unos sindicatos y otros, y esto es lo que ha decidido al profesorado no secundarla”, comentan desde el centro.

Los sindicatos convocaron cinco días de este mes -días 15, 16, 17, 29 y 30- tras la negativa del consejero de Educación, Josep Gonzàlez-Cambray, de negociar el nuevo escolar -que avanza una semana el inicio de las clases en primaria y tres días en secundaria-, que anunció por sorpresa y sin negociar con los centros. Esto hizo acabar la paciencia de profesores y directores, cansados y exhaustos de dos años de en que han tenido que asumir muchas funciones que no les son propias y adaptarse a unos protocolos cambiantes y poco claros. Y todo ello, tras una década de recortes que han mermado las escuelas.

En este sentido, los sindicatos sacan a la calle reivindicaciones como la recuperación del lectivo previo a estos recortes, la reducción de la jornada a los docentes mayores de 55 años, la recuperación del poder adquisitivo o aumentar el personal de atención directa al alumnado. Asimismo, piden que se retire tanto el nuevo como los nuevos currículos, la estabilización del personal interino, la defensa de la inmersión lingüística, la inversión del 6% del PIB en educación (en el 3,67% en 2018, según los últimos datos publicados por el Idescat), así como “una negociación real” con el Departamento y la dimisión del consejero.

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Las direcciones de centenares de centros educativos, de forma insólita, también se han posicionado a favor de la y han enviado cartas a Cambray explicando sus motivos para secundarla. En cierta forma, respondían así a una misiva que el jueves les había enviado el jueves, con un marcado tono propagandístico, en que el consejero presumía de las novedades para el próximo curso, como la reducción de ratios en P3, la gratuidad del P2 en la pública, aumento de la jornada de los sustitutos, y en que quitaba hierro de asuntos polémicos como los nuevos currículos o el nuevo calendario.

En motivo de las jornadas de huelga, la Generalitat decretó los siguientes servicios mínimos: una persona del equipo directivo, un docente por cada tres aulas y un 50% de personal de comedor, en las guarderías y centros de educación especial.

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