• Generalitat y ayuntamientos asignan alumnos vulnerables al 83% de centros ya segregados

  • En la actualidad hay 420 colegios de este tipo, 20 más que hace 5 años

Uno de cada tres alumnos de matrícula viva –estos son los que se incorporan a un centro educativo fuera de los plazos previstos, básicamente porque acaban de llegar a Catalunya– es asignado a un centro segregado, que ya tiene una concentración de alumnado extranjero muy superior a la de su entorno. Es la conclusión del estudio ‘La protección de los centros educativos segregados en Catalunya’, que analiza la situación en los 123 municipios catalanes de más de 10.000 habitantes y que este miércoles ha presentado la Fundació Bofill. El estudio acusa a las administraciones –Govern y ayuntamientos– de «agravar la segregación escolar» con este método de asignación de alumnos.

La solución pasa por evitar que las incorporaciones de matrícula viva se hagan a centros que ya están segregados. Sin embargo, según el informe, el 86% de municipios catalanes aún no han activado esta medida. Además, el 91% de municipios que tiene algún centro segregado cuentan en su territorio con escuelas donde prácticamente no hay alumnado vulnerable

En Catalunya hay 420 segregados (305 de primaria y 115 de secundaria), 20 más que hace 5 años. Un aumento «preocupante» que el informe achaca «en gran parte, a la inacción por parte de las administraciones». Y ello a pesar de que hay firmado un Pacto contra la Segregación Escolar y unos decretos, cuya demora “pone en peligro el próximo periodo de preinscripción”. En este sentido, los autores del estudio apremian a la Conselleria d’Educació a activar las principales medidas contempladas en este pacto.

El director de la Bofill, Ismael Palacín, recuerda que «Catalunya es pionera en aprobar medidas contra la segregación, un modelo para otros territorios del Estado, pero ahora hay que ser pioneros en aplicarlas».

199.643 menores vulnerables sin detectar

Por otro lado, el estudio reclama mejorar los procesos de detección de alumnado con necesidades socioeconómicas. «En Catalunya hay 199.643 alumnos vulnerables sin detectar que no pueden acceder a los beneficios de esta identificación», como una reserva de plaza, y la baja detección «es especialmente flagrante en el caso de los centros segregados, donde los alumnos se van detectando a lo largo de los años, cuando ya no se pueden distribuir equilibradamente» entre las escuelas, apunta el estudio.

Esta detección tardía también acelera la concentración de alumnado vulnerable y perjudica especialmente a los centros ya segregados, se considera en el estudio. «Es necesario que Educació establezca claramente los circuitos y criterios de detección y dé apoyo intensivo a los municipios de los Servicios Territoriales de Terres de l’Ebre, Baix Llobregat y Tarragona, todos ellos con niveles “muy bajos de detección». En estas comarcas apenas se detecta un 5% del alumnado vulnerable y en P3 es «prácticamente inexistente» la detección.

Finalmente, el estudio apunta a la Inspección educativa: le exige que asegure la acogida efectiva de alumnos en todos los centros, independientemente de su situación socioeconómica, y prevea mecanismos para detectar y sancionar prácticas discriminatorias que agraven la segregación escolar.

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En el lado positivo de la balanza, hay 10 municipios (Banyoles, Cunit, El Masnou, El Prat de Llobregat, Igualada, Olot, Premià de Dalt, Sant Pere de Ribes, Sant Vicenç dels Horts y Viladecans) y un distrito de Barcelona (Ciutat Vella) que no han enviado matrícula viva a sus centros segregados. Y hay 23 municipios cuyos centros son equilibrados. Estos casos demuestran que combatir la segregación escolar es posible.

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