La Fundació Bofill propone una financiación que prime a las escuelas con mayor complejidad

  • Argumenta que la ‘fórmula de la equidad’ redistribuiría de manera más justa los recursos y permitiría garantizar las oportunidades educativas del alumnado más vulnerable
  • Pide a Educació mantener los 570 millones de euros extraordinarios del y destinarlos a aplicar este modelo

Una de las quejas más repetidas desde el de la educación es la falta de recursos y de inversión. Y uno de los objetivos del sistema educativo catalán es la equidad. A ello se une cómo se distribuye esa inversión según los centros educativos. Actualmente, la financiación es lineal: cada centro cuenta con una dotación que tiene «poco en cuenta» su complejidad social y territorial. A juicio de la Fundació Bofill, una entidad implicada en la transformación educativa, este modelo es un «freno para la equidad», por lo que plantea una alternativa: el modelo de «financiación por fórmula», que ha dado a conocer este jueves.

La aplicación de este modelo, apuntan, supondría un «cambio radical». La llamada «fórmula de la equidad» permitiría concentrar el esfuerzo financiero en aquellos centros que tengan más alumnado vulnerable social y educativamente. Estos centros recibirían más recursos (docentes, profesionales, materiales….) para garantizar la igualdad educativa.

Con el actual modelo, los centros públicos con alumnado vulnerable solo reciben 800 euros más por alumno que los centros sin ninguna complejidad. Una cantidad que la Fundació Bofill considera «insuficiente» para garantizar las necesidades educativas de ese alumnado. Con la nueva fórmula, un centro de primaria de máxima complejidad pasaría de recibir 5.246 euros por alumno/año a 6.860 euros.

Este nuevo modelo de financiación, elaborado y desarrollado por Marcel Pagès y Miquel Àngel Alegre, se concreta en una expresión algebraica que tiene en cuenta el tamaño, complejidad y titularidad del centro, la etapa educativa, el personal docente y de apoyo y el número de alumnos con necesidades educativas específicas y/o con nivel bajo de competencias.

Un caso tipo: aumento de 697.460 euros anuales

Para centrar el tema, la Bofill pone el ejemplo de un centro de ESO con complejidad muy alta, 468 alumnos, 99 estudiantes con necesidades educativas específicas y 102 con bajo rendimiento. La fórmula de equidad permitiría a este centro aumentar su presupuesto anual en 697.460 euros. Una inyección de recursos que, apunta la Fundació Bofill, es suficientemente importante como para «mejorar resultados y oportunidades educativas de los alumnos». Asegura que ese importe extra «permitiría incorporar al centro un profesor por cada dos clases (con lo que también se podrían reducir ratios, pero también dedicar a codocencia, grupos flexibles, reforzar el equipo de orientación, o tareas de tutorización individual), un profesor de aula de acogida (que garantiza la buena integración de alumnos extranjeros), un especialista de educación inclusiva,, ocho educadores sociales (dos por cada curso de ESO) y dos técnicos de integración social (uno por ciclo), que podrían dar apoyo educativo no lectivo, acompañamiento socioemocional, trabajar con las familias o a coordinación con servicios externos».

La aplicación de este nuevo sistema de financiación sin que ningún centro perdiera recursos supondría aumentar un 15% el presupuesto actual, que es de 643 millones. La Bofill plantea que la inversión extraordinaria que el Govern dedicó a educación con motivo de la pandemia (570 millones) se mantenga y se destine ahora sufragar este proyecto, aplicando la nueva fórmula de redistribución de recursos. “Pedimos mantener los 570 millones extraordinarios del y que se destinen a los centros con mayor complejidad”.

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Argumentan que la mayoría de países de la OCDE ya tienen fórmulas similares de financiación de las escuelas que incluye factores como la complejidad social y educativa del centro y sobrefinancia a los más desfavorecidos. Es el caso de países como Finlandia, Suecia, Países Bajos, o Canadá.

La Fundación Bofill urge a avanzar por esta vía teniendo en cuenta el “previsible empeoramiento de las condiciones económicas y sociales de una parte de la población ya en desventaja”. «Urge una distribución más justa de los recursos que priorice aquellas escuelas e institutos donde más falta haga», subrayan. Consideran viable aplicar la fórmula si se aprovecha el aumento de recursos derivado del covid. «Hay que mantenerlos y consolidarlos y adoptar un financiación por fórmula», insisten.

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