Nueva obsesión de la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera. Después de penalizar al sector de la automoción con nuevos impuestos ligados a las emisiones de CO2, ahora quiere repetir estrategia con la industria textil para que sea menos contaminante y obligar a pagar por el reciclaje de los excedentes con el objetivo de hacer caja con la apuesta de lo ‘verde’. Un aumento de los costes para las empresas productoras que se trasladará directamente al consumidor con un aumento del precio de la ropa en los comercios.

Así lo han confirmado fuentes del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico a este diario que han asegurado que «el proyecto de la ley de residuos y suelos contaminados propone un esquema de Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP), que se concretaría a los tres años de la entrada en vigor de la ley -es decir, en 2025- y que supone que los productores tienen que hacerse cargo de los residuos que generen, como ya sucede con otros flujos de residuos como pueden ser los envases, los aparatos electrónicos y los neumáticos». «También se prohibirá la destrucción de excedentes con el objetivo de reducir la contaminación de los productores de ropa», apuntan.

No obstante, desmienten que desde el se obligue a las empresas de la industria textil a utilizar estos residuos o excedentes para fabricar otras prendas y darles una segunda vida. También descartan que desde el ministerio se este planteando imponer una ‘ecotasa’ o un impuesto a través del proyecto de la ley de residuos -que se encuentra en tramite parlamentario y se está debatiendo en el Congreso de los Diputados-.

«La Ley refuerza aún más la aplicación del principio de jerarquía mediante la obligatoriedad del uso de instrumentos económicos, se fortalece la prevención de residuos incluyendo medidas para contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible relativos al desperdicio alimentario y a las basuras marinas, se incrementan a medio y largo plazo los objetivos de preparación para la reutilización y reciclado de los residuos municipales y se establece la obligatoriedad de nuevas recogidas separadas, entre otros, para los biorresiduos, los residuos textiles y los residuos domésticos peligrosos», reza la propuesta de ley.

«No es el momento»

El presidente de la Asociación Empresarial del Comercio Textil, Complementos y Piel (Acotex), Eduardo Zamácola, ha confesado a este diario que «ningún Ministerio del de se ha puesto en contacto con nosotros para trasladarnos como afecta el proyecto de la ley de residuos al sector». «De todos modos, no es el momento de meter más miedo a los comerciantes porque todo lo que se traslada a los productores de la industria textil también afecta a los comerciantes y al consumidor final», añade.

«Pese a sumar dos meses consecutivos con las ventas en positivo, acumulamos una caída del 16% en comparación con el mismo periodo del año anterior», cifra Zamácola. Además, advierte de que «una subida de los precios de la ropa en el corto plazo puede reducir notablemente la demanda, que aún no ha recuperado los niveles previos a la crisis del coronavirus».

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