La UE reclama más controles en aeropuertos para frenar la variante sudafricana como exige Ayuso

El aeropuerto de Barajas se ha convertido de nuevo en vía de entrada de las nuevas variantes del Covid en plena alarma por la propagación de la variante Ómicron. Y ello, pese a la insistencia de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en reclamar al Gobierno controles más estrictos para evitar la llegada del virus. Unos controles que son respaldados por la Unión Europea en su último informe sobre la cepa sudafricana, de la que se destaca su elevado número de mutaciones. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha avisado este lunes de que el riesgo de propagación de la variante es «muy alto».

El anunció medidas restrictivas la pasada semana pero la reacción ha sido tardía. La decisión sobre la restricción de los vuelos desde los países del sur de no se aprobará hasta este martes en el Consejo de Ministros. Este lunes entró en vigor una orden que obliga a los viajeros procedentes de Botswana, Eswatini, Lesotho, Mozambique, Namibia, y Zimbabwe a cumplir una de 10 días. La variante sudafricana (B.1.1.529), a la que se le presupone mayor transmisibilidad, fue identificada por primera vez en ese país el pasado 11 de noviembre y desde entonces ha llegado a países de Europa como o Países Bajos, así como a Hong Kong o Israel. En total, la variante se propaga ya por medio centenar de países.

Este lunes, el servicio de microbiología del Hospital Gregorio Marañón de Madrid comunicó el primer caso de Ómicron en España. Un viajero de 51 años que regresó de este domingo con escala en Ámsterdam y que se encuentra aislado, con síntomas leves.

Desde la Comunidad de Madrid llevan días reclamando medidas más estrictas ante la nueva alerta internacional, como una PCR negativa previa a todas las personas que quieran acceder a España.

El Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) recoge en su último boletín sobre la nueva variante la necesidad de aplicar medidas más estrictas en lugares de tránsito a los viajeros procedentes de las «zonas afectadas» como el «requisito de prueba negativa antes de la salida o al llegar». Además, también se piden cuarentenas durante dos semanas «si la capacidad de prueba no es suficiente».

«Teniendo en cuenta las preocupaciones sobre las propiedades de escape inmunológico de la nueva variante, tanto en lo que respecta a las vacunas Covid-19 disponibles como a los tratamientos con anticuerpos, deben realizarse con urgencia grandes esfuerzos para retrasar la propagación de esta variante en la UE», señalan las autoridades sanitarias europeas.

Según el ECDC, «las restricciones a corto plazo pueden dar a los países tiempo para prepararse para la nueva variante».

El organismo advierte de que «existe una incertidumbre considerable relacionada con la transmisibilidad, la eficacia de la vacuna, el riesgo de reinfecciones y otras propiedades de la variante Ómicron».

Por ello, califica de «alto» el riesgo de propagación y alerta de que, ante el repunte de casos de la variante Delta, el impacto podría ser «muy alto». «En conclusión, el nivel general de riesgo para la asociado con la variante se evalúa como alto a muy alto».

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