Los educadores del centro mena de Son Roca despedidos denuncian la decisión «inhumana» del Consell

Los 20 educadores del centro mena del barrio palmesano de Son Roca despedidos por el Consell de salieron hoy al paso de la decisión adoptada por el Instituto Mallorquín de Asuntos Sociales (IMAS), que calificaron de “inhumana”, al haberlos separado de los menores, cerrado este espacio y trasladado a los internos a otros centros de Mallorca. 

En rueda de prensa, la veintena de educadores afectados por la clausura del espacio manifestaron que su actividad es «esencial» debido al vínculo que han creado durante años con estos menores, que ahora estarán en otros espacios de acogida donde no conocen a sus educadores. 

Por ello, lamentaron «la falta de presencia de la Administración y de apoyo a los empleados», tras la finalización del traslado de los menores residentes a otras instalaciones y el cierre del centro.

Aitor, uno de los trabajadores del centro ahora clausurado, reconoció que habían vivido «situaciones muy difíciles y sufrido amenazas y agresiones». No obstante, insistió en que los educadores están en el centro «para atender a los chicos de la mejor manera posible». A su juicio, la respuesta por parte de la Administración ante estos menores no acompañados «muchas veces es muy pobre», puesto que se trata de «chicos de 17 años con problemas de personas de 30».

El secretario general de CCOO, Enseñanza Baleares, Mario Devis, consideró que «la Administración no ha apoyado» a los empleados ante el cierre del denominado centro Norai, que en principio estaba previsto que se realizase antes el 1 de marzo, pero que el Consell adelantó y ejecutó sin aviso el pasado lunes. 

En este sentido, el responsable de privada-concertada del sector de menores de CCOO, Eduardo Rodríguez, aseguró que el IMAS durante todas estas semanas pasadas había informado de que el centro iba a cambiar su ubicación, pero no de que los trabajadores perderían su empleo porque, según los servicios sociales insulares, la subrogación no es posible.

En la misma línea, precisó que no sólo es una cuestión de que los trabajadores pierdan su empleo, sino que se trata de un tema de asuntos sociales que afecta a menores, quienes pierden «el vínculo» que tenían con sus educadores de referencia en el centro Norai.

«Hay problemas en la gestión y había problemas en el centro, pero los responsables no son los trabajadores», indicó desmintiendo a la dirección del IMAS al considerar que  «sí que puede haber una subrogación».

Aitor, en el mismo sentido, aseguró que el cierre «ha sido muy de golpe» y  subrayó que el principal problema no son las instalaciones donde han sido trasladados los menores, sino los profesionales que les atenderán.

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