Durante las últimas semanas algunos centros penitenciarios españoles han llevado a cabo una iniciativa en lo que parece la implementación de una instrucción formada este mismo año por el hombre elegido por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, para dirigir las cárceles españolas. Con la colocación de una urna y la promesa del anonimato, las direcciones de estas prisiones han asegurado a los trabajadores que les requerían para realizar una encuesta con el fin de crear “un perfil del trabajador penitenciario”. OKDIARIO ha tenido acceso a la copia de una de esas encuestas, y lo único que se puede extraer de su realización es si se es o no machista y qué opinión se tiene del movimiento feminista.

Instrucción sobre las medidas para evitar el acoso sexual y por razón de sexo en el ámbito laboral penitenciario. Procedimiento informal para abordar estas situaciones. Así se titula la orden firmada hace unos meses por Ángel Luis Ortiz, el secretario general de Instituciones Penitenciarias, que en teoría tiene como objetivo prevenir esas situaciones de acoso. Poco o nada dice la instrucción de la necesidad de perfilar al funcionario de prisiones o, dicho de otra manera, buscar personas que no simpaticen con el feminismo, lo que, según Interior, los colocaría como sujetos de interés para prevenir ese tipo de comportamientos. ¿Y de dónde sacamos esa afirmación? Del mismísimo cuestionario repartido entre los trabajadores de las cárceles.

Después de indicar la edad, el sexo y el nivel de estudios del trabajador en cuestión y tras garantizar su anonimato a la hora de obtener “una imagen real de la perspectiva de igualdad y del feminismo en un colectivo como el de Instituciones Penitenciarias”, los trabajadores deben puntuar de 1 a 5 una serie de afirmaciones, siendo 1 su total desacuerdo y 5 que están muy de acuerdo.

La primera frase para valorar es “puede que las líderes del movimiento feminista sean extremas, pero sus ideas son correctas”. Y la primera en la frente, ya que la respuesta del encuestado nunca podrá ofrecer una visión real, ya que sea la que sea acabará estado de acuerdo o no sólo con una parte de ella. Es lo que la Real Academia de la Lengua Española define como cuestión capciosa: engañoso o que induce a error. La cosa no mejora conforme avanza la encuesta realizada en algunas cárceles.

Los otros problemas de prisiones

“Existen formas mejores que el movimiento feminista por las que las mujeres podrían luchar por la igualdad” o “El movimiento feminista es demasiado radical y tiene unos puntos de vista demasiado extremos”. ¿Todo el feminismo?, ¿estar contra la radicalidad es estar contra el feminismo? Eso es lo que se preguntan los trabajadores de prisiones que han querido denunciar de manera anónima este cuestionario que a ellos más les ha sonado a caza que a perfilación. Los trabajadores de prisiones lamentan en bloque que este tipo de iniciativas resten tiempo y recursos a los otros problemas en prisión, como la inseguridad carcelaria, la conflictividad en los centros penitenciarios y la ausencia de medios y formación. De hecho, las fuentes consultadas por OKDIARIO apuntan a que el machismo y el acoso no es un problema acrecentado en el ámbito penitenciario más que en cualquier otro ámbito laboral, por lo que les sorprende esta iniciativa de atención directa a un colectivo concreto. Insisten las mismas fuentes en que la situación laboral en prisiones es tan complicada que lo que se ha generado entre iguales es un sentimiento de camaradería y de protección, lejos del machismo o el acoso que Interior trata de detectar.

Por cierto, en una encuesta dirigida a detectar machistas y acosadores, aparecen otras preguntas que también han provocado el asombro entre los trabajadores: “Las feministas son una amenaza para este país y para el mundo” o “Estoy encantado de que por fin esté teniendo lugar la liberación de las mujeres en este país”.

Esta encuesta sale a la en los mismos días en los que varias asociaciones y sindicatos de trabajadores de cárceles se han encerrado en la sede central de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias para exigir mayor seguridad frente a las agresiones diarias de los internos, más medios, formación y mejoras retributivas. Un encierro que ha finalizado con el desalojo de los mismos este mismo martes por la noche. Los convocantes del encierro enumeran incidentes ocurridos en las últimas fechas en prisiones que han provocado una honda preocupación en el colectivo: el intento de homicidio de un jefe de servicios en Cuenca, que fue degollado por un interno, la agresión sexual a una profesora de Jaén o el ataque a una funcionaria de Logroño que acabó perdiendo dos dientes.

Los funcionarios consultados lo tienen claro: defender el Feminismo, con mayúscula, es obligatorio, ayudar a los trabajadores penitenciarios a conservar sus dientes, su dignidad y su vida, parece algo más urgente.

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